Economista de la UCR, José Antonio Cordero

“Existe potencial para una mayor aceleración, pero…”

Afirma que el gobierno debería escuchar y atender las quejas que plantea el sector privado –el mayor empleador en el país–, porque son trabas que impiden la reactivación.

El economista José Antonio Cordero, director del Instituto de Investigaciones en Ciencias Económicas, de la UCR, respondió a nuestras preguntas sobre el momento actual que enfrenta la economía costarricense, caracterizado por un lento crecimiento, el cual ya lleva tres años, un alto nivel de desempleo, que se ubica entre el 11,4% y el 13,4% si se incluye a las personas “desalentadas” de buscar un puesto de trabajo y por la precaria estabilidad de las finanzas públicas.

¿Algunos economistas plantean que el ciclo de desaceleración económica iniciado en 2016 está por terminar? ¿Está de acuerdo?

-Posiblemente consideran que los ciclos en el pasado han tenido una cierta periodicidad y por eso el argumento de que la desaceleración podría estar cerca de terminar, dando a entender con eso que se estarían abriendo opciones para un crecimiento más vigoroso, pero solamente si se aplican las medidas de estímulo necesario.

Pienso que luego de varios períodos de un crecimiento poco vigoroso, existe el potencial para lograr una mayor aceleración, pero esto no será posible sin una adecuada mezcla de políticas.

¿Cuánto pesa el entorno internacional conflictivo como freno a la aceleración de la economía costarricense?

-El entorno internacional actual, con un enfrentamiento frontal en materia de comercio internacional entre las dos principales potencias económicas (China y los Estados Unidos), genera incertidumbre sobre el nivel de actividad en la economía mundial. En este sentido, las barreras o sanciones que aplique el gobierno de Trump serán respondidas por el gobierno de China.

Aunque el comercio no es una receta infalible para el crecimiento, sí es cierto que para países pequeños representa una ventana de gran importancia por la cual canalizar opciones de crecimiento económico.

El enfrentamiento entre las dos potencias genera el potencial de afectar los flujos de inversión extranjera directa, en particular sectores de servicios y de alta tecnología. De momento, sin embargo, cualquier conclusión o predicción en este sentido es aventurada debido a que el panorama puede cambiar rápidamente -para bien o para mal- como resultado de las decisiones de esos dos gobiernos.

¿Cuáles medidas inmediatas debe considerar el Gobierno para estimular la creación de empleo en un corto plazo?

-En nuestro país el gobierno promueve programas para brindar capacitación a los segmentos de la fuerza de trabajo que, por su limitado nivel de educación formal, se encuentran en situación de desempleo. Estas medidas, sin embargo, requieren de tiempo para su implementación y para generar impactos visibles en el empleo.

En otras palabras, estos programas -entre los que en apariencia se ha dado gran importancia a la enseñanza del inglés- rendirían frutos en el mediano plazo. Pero estos frutos se podrían observar solamente si, junto a ellos, se inicia un proceso de creación de puestos de trabajo para esta población.

Recordemos que gran cantidad de personas en situación de desempleo no tienen oportunidad de trabajar en empresas internacionales –que son las más dinámicas- como resultado de su escaso nivel de educación. Entonces, para estas personas se hace necesario generar opciones de trabajo en sectores con mayor demanda de mano de obra no calificada: de momento se puede pensar en construcción y en agricultura.

La manufactura ha reducido su participación en la economía nacional y la que se ha mantenido activa es ahora menos intensiva en mano de obra no calificada.

Debe recordarse también que, para las personas desempleadas, la búsqueda de empleo puede ser costosa: implica costos de traslado, vestimenta, incluso alimentación u opciones de cuido de niños o adultos mayores, lo que hace más difícil la búsqueda y obtención de empleos.

¿Cómo impacta el cambio tecnológico el creciente desempleo?

-Hace algunos años cada punto porcentual de aumento en la tasa de crecimiento generaba aumentos claros en el nivel de empleo. Dicha situación ha cambiado y la relación entre crecimiento de la producción y empleo no es ya tan clara en nuestro país. Esto resulta del cambio tecnológico y de las transformaciones en la estructura productiva. Manufactura y agricultura han modificado sus formas de operar y los procesos de automatización definitivamente generan “ahorros” de mano de obra -especialmente de la no calificada-, con lo que aumenta el desempleo.

Más allá de toda la situación del desempleo, con todos los problemas sociales que acarrea, lo cierto es que el país requiere crecer con mayor fuerza. Para eso se requieren políticas específicas y concretas que estimulen la producción.

Existen quejas de parte de los empresarios en relación con la operación del sistema bancario nacional, quejas en relación con el costo de la electricidad, quejas en relación con los costos de la seguridad social -básicamente los aportes patronales a la Caja Costarricense del Seguro Social (CCSS)-, quejas en cuanto a la tramitología y los impuestos.

Aunque reducciones en impuestos o en aportes a la seguridad social serían complicados por la situación de las finanzas del Gobierno central y de la CCSS, es necesario dar atención a estos temas y buscar alternativas que puedan compensar las trabas existentes y estimular el sector privado.


Economista Roxana Morales, de la UNA

“No se puede afirmar que la desaceleración económica está por concluir”

El alto nivel de desempleo, el desequilibrio de las finanzas públicas y la incertidumbre sobre el entorno internacional hacen persistir el bajo desempeño de la economía.

María Flórez-Estrada Pimentel

maria.florez-estrada@ucr.ac.cr

Roxana Morales, coordinadora del Observatorio Económico y Social de la Universidad Nacional (OBS-UNA) respondió a nuestras preguntas acerca de las expectativas que pueden tenerse de una pronta reactivación de la economía y de los factores que deben atenderse con el fin de aumentar los puestos de trabajo en una coyuntura marcada por un alto nivel de desempleo, sobre todo para la población con menor nivel de escolaridad.

Economista Roxana Morales. (Foto de Katya Alvarado)

¿Es posible afirmar, como plantean algunos economistas, que el ciclo de desaceleración económica iniciado en 2016 está por terminar?

-El ciclo económico consiste en las expansiones y contracciones que ocurren en la actividad económica agregada de los países a lo largo del tiempo. Un estudio realizado por Carlos Chaverri Morales (2011), titulado Cronología del ciclo económico de Costa Rica 1976-2010, concluye que la duración de los ciclos de Costa Rica se ha venido reduciendo con el paso del tiempo y va desde los 19 meses (1,58 años) a los 71 meses (5,92 años).

Además, la fase descendente ha durado desde 6 meses (0,5 años) hasta 28 meses (2,33 años); no obstante, esto no significa que la actual fase de desaceleración que vive el país no pueda durar más. La economía es muy dinámica y depende tanto de factores internos como externos.

En resumen, ningún ciclo tiene la misma duración y, por tanto, no se podría afirmar que la fase de desaceleración actual está por concluir, menos aún considerando el alto nivel de desempleo, que el desequilibrio de las finanzas públicas no está pronto a resolverse y la incertidumbre sobre el entorno internacional.

Adicionalmente, el Banco Central de Costa Rica en su programa macroeconómico 2019-2020 ha estimado un crecimiento de la economía de 3,2% para este año y un poco menos para 2020 (3,0%), lo cual indica que el mismo banco no prevé que la economía se dinamice mucho en los próximos 18 meses.

¿Cuánto pesa el entorno internacional conflictivo, como freno a la aceleración de la economía?

-La economía costarricense es muy abierta al exterior y lo que suceda a nivel internacional le afecta directa e indirectamente. Si a nivel internacional se esperan menores tasas de crecimiento para este año, como lo anunció el Fondo Monetario Internacional (FMI) en su informe “Perspectivas de la Economía Mundial – Abril de 2019”, entonces, nuestras expectativas de crecimiento también se ven limitadas.

El menor dinamismo de la economía mundial y especialmente el de nuestros principales socios comerciales podría afectar negativamente nuestras exportaciones (de bienes y servicios), la atracción de Inversión Extranjera Directa (IED) y otro tipo de inversiones, la llegada de turistas y, por tanto, la producción y el empleo.

Las tensiones comerciales entre Estados Unidos -nuestro principal socio comercial- y China generan mucha incertidumbre y pérdida de confianza en las empresas y consumidores, lo que podría afectar el crecimiento de estas economías y de la economía mundial.

Si EEUU crece menos, nuestras posibilidades de crecimiento se ven más limitadas. El FMI estima un crecimiento de la economía estadounidense de un 2,3% en 2019 y un 1,9% en 2020. Para Costa Rica, esta misma entidad estima un crecimiento del 2,9% (PIB real) en 2019 y 2,8% en 2020.

La situación económica y política de Nicaragua también afecta el comercio en la región. Durante el 2018 las exportaciones de bienes de nuestro país hacia Nicaragua cayeron un 10,5% con respecto al año anterior y, si comparamos las exportaciones del primer trimestre de 2019 con las del mismo periodo de 2018, estas cayeron un 17,6%.

¿Cuáles medidas de carácter y viabilidad inmediata debe considerar el Gobierno para estimular la creación de empleo en un corto plazo?

-En este momento se requiere la generación de empleo de mediana y baja calificación, dado el perfil educativo de la población desempleada: el 61% no ha terminado la secundaria. Al tiempo, se necesita mejorar el sistema educativo, de manera que haya una mayor articulación entre este y el sector productivo. Es necesario transformar la educación pública secundaria -hacerla más atractiva y de mayor calidad-, ampliar la oferta educativa técnica -pero considerando las necesidades de las empresas y las comunidades, así como la posible inserción laboral-, ampliar la oferta académica universitaria, actualizar los planes de estudio, entre otros.

En el muy corto plazo, una opción, tal como lo han mencionado ya muchos sectores, es dinamizar la construcción de obra pública: carreteras, puentes, aeropuertos, infraestructura educativa, etc. Esto a través de alianzas público-privadas o ejecutando los préstamos que ya están aprobados para Costa Rica.

Otro mecanismo podría ser la reducción de las tasas de interés: si las tasas de interés bajan, se incentiva la inversión y, además, se libera presupuesto en los hogares y empresas –los cuales están altamente endeudados- para que puedan ampliar su gasto y, con ello, dinamizar la economía.

Es necesario, además, seguir avanzando en la simplificación de trámites para la apertura de negocios, realizar mayores esfuerzos para alcanzar una mayor formalización de las empresas y del empleo, mejorar el Sistema de Banca para el Desarrollo, aumentar el acompañamiento al sector productivo para la mejora de los procesos de producción y su inserción en el mercado internacional, fomentar mayores encadenamientos entre las empresas de capital nacional y las de IED, dinamizar más el turismo, que los Gobiernos locales apoyen en estrategias que permitan un mayor desarrollo de las actividades productivas en sus regiones, entre otras.

La reactivación económica y del empleo no tiene una receta mágica ni es posible observarla de la noche a la mañana dados los serios problemas estructurales que viene arrastrando el país desde hace muchos años.

¿Cuánto influye el cambio tecnológico en el creciente desempleo?

-La incorporación de la tecnología en los procesos productivos –la automatización– ha generado desplazamiento de la fuerza de trabajo, pero a su vez, nuevas oportunidades de empleo. El problema es que esa transición no ha sido clara y no hay certeza sobre si son más los puestos de trabajo que se destruyen que los que se crean. Esto se convierte en un verdadero reto a nivel mundial y, para Costa Rica, no es la excepción.

Por lo anterior, es urgente que el país defina una serie de acciones -de corto, mediano y largo plazos- que le permitan enfrentar los retos relacionados con este tema y, para ello, deberá identificar las oportunidades y amenazas.

La fuerza de trabajo requerirá reentrenamiento y capacitación -adquirir nuevas habilidades y destrezas- para estar acorde a las nuevas demandas de las empresas. Se requerirá de cambios importantes en el sistema educativo y mejora en los procesos productivos de manera que permitan a las empresas ser competitivas a nivel local e internacional.

A pesar de que el cambio tecnológico podría haber empezado a afectar el mercado laboral costarricense, lo cierto es que son muchos los factores que explican el alto nivel de desempleo presente en el país (ver: “Algunas causas del alto desempleo en Costa Rica”).


Algunas causas del alto desempleo en Costa Rica

  1. Ausencia de una estrategia de desarrollo de mediano y largo plazo articulada.
  2. Concentración del desarrollo en la región central del país.
  3. Transformación de la matriz productiva: hacia una economía de servicios, de mayor valor agregado, intensiva en capital, pero con bajos encadenamientos.
  4. Creciente apertura comercial sin mejorar la competitividad del país: muchas empresas se ven obligadas a reducir su producción o cerrar debido a la fuerte competencia de productos importados.
  5. Traslado de empresas a países que tienen costos laborales (o de producción) menores que los de Costa Rica. Muchas de estas empresas eran intensivas en mano de obra y dejaron a muchas personas desempleadas y con pocas posibilidades de encontrar empleos de calidad. Las actividades más dinámicas actualmente requieren de mayores niveles de especialización que los que posee, por ejemplo, la población que laboraba en empresas de maquila.
  6. Rezago tecnológico: muchas empresas continúan produciendo de la misma forma en que lo han hecho durante muchos años (no hay innovación ni mejoras en los procesos productivos), lo que impide aumentar su productividad y ser competitivas.
  7. Poca articulación entre el sector educativo y el sector empresarial: formación no responde mucho a los requerimientos del mercado. Hay algunas áreas sobresaturadas (exceso de personas formadas en determinada área) y otras con déficit de personal capacitado. Esto hace que tener un título universitario no sea garantía para encontrar un empleo (10% de la población desempleada actualmente tiene un título universitario).
  8. Pérdida de dinamismo de las exportaciones de bienes: las exportaciones acumuladas a diciembre de 2018 crecieron un 6,1%. En 2016 crecieron un 7,9%.
  9. Institucionalidad y tramitología: crear una empresa, emprender o desarrollar un proyecto resulta difícil cuando hay muchas trabas administrativas y altos costos relacionados.

Fuente: Roxana Morales, coordinadora del Observatorio Económico y Social de la Universidad Nacional.


 


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