Estudiantes nicaragüenses: “Este gobierno es genocida”

Integrantes de diversas agrupaciones en resistencia manifestaron su convicción de que el régimen Ortega Murillo caerá.

Casi al unísono, a Valeska Valle, Francisco Martínez, Zayda Hernández, Víctor Cuadras se les hace un nudo en la garganta cuando se les pregunta por lo que sucede en centros de detención como la temida cárcel El Chipote.

“La gente ahí adentro vive torturas. Un caso muy famoso es el de Marco Novoa, estuvo una semana dentro de una de las cárceles clandestinas, todas trabajan bajo la misma línea. Este muchacho sufrió violación… me es difícil contar el resto…”, relató Hernández, estudiante de ingeniería química, Universidad Nacional de Ingeniería (UNI).

Valle, Hernández y Cuadras forman parte del Movimiento Universitario 19 de Abril, mientras que Martínez del Movimiento estudiantil 19 de Abril, que también suma a colegiales. Como estudiantes, han vivido en primera persona el dolor y violencia desatado en su país el régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo.

La venida a Costa Rica de los cuatro fue gestionada por la Fundación Arias para la Paz.

Valeska Valle, originaria de Masaya y estudiante de contaduría pública y auditoría en la Universidad Centroamericana (UCA), relató otro caso, el de Keller Pérez, “un amigo nuestro, se lo llevaron, lo encontraron tirado en la Cuesta del Plomo, apareció con sus pies quebrados, le rociaron gasolina, le arrancaron los dientes, lo ahorcaron, le quitaron las uñas, le quebraron las rodillas”.

Víctor Cuadras, también de la UNI y que además se presenta como miembro dialogante de la Mesa de Diálogo Nacional, detalló que no sólo El Chipote sirve como centro de torturas, sino “todas las delegaciones de los distrito”.

Con no menos pesar, relató que hace pocos días “a una de las muchachas que estuvo cuidándome se le metieron a su casa, en menos de cuatro horas le hicieron vivir un infierno, todo su cuerpo está totalmente moreteado, tiene fracturas en sus costillas, hematomas por todos lados, la torturaron increíblemente y nadie hace nada, a la Procuraduría de Derechos Humanos le da igual”.

Sin embargo, los cuatro mantienen intacta su convicción de que el régimen de Ortega y Murillo será derrotado. Francisco Martínez, proveniente de León, subrayó que “el movimiento se mantiene firme, sus integrantes siguen en el territorio, siguen en pie de lucha, y a pesar del terror que intentado implementar Ortega a través de sus turbas, de sus paramilitares y de la misma policía, no han logrado ni lograrán que el movimiento retroceda”.

El estudiante de medicina de la Universidad Nacional Autónoma de Nicaragua (UNAN) reconoció que en un principio el movimiento en esa localidad era “un desastre”, pues “tratar de organizar a más de mil chavalos en una universidad en un día, era prácticamente imposible, ni siquiera todos los estudiantes habían despertado, alzado su voz en contra de lo que hacia el régimen”.

Sin embargo, con el paso del tiempo “cada vez más estudiantes despertaban y tenían ganas de organizarse”, hasta convertirse en un movimiento “sólido, con respaldo de la población leonesa y con capacidad de hacer alianzas con otros movimientos que van surgiendo en el mismo territorio”.

León es -o fue- uno de los bastiones históricos del Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN), agrupación hoy convertida en feudo de Ortega y Murillo.

DIÁLOGO MUERTO

Cuadras informó que, de momento, “el diálogo está muerto”, porque Ortega “nunca mostró voluntad política para tomar acuerdos con el pueblo” y por “la falta de beligerancia que mostraron ciertos sectores dentro del diálogo nacional”.

“Si uno se mantiene tibio en una mesa de negociación y no es frontal, fuerte y decidido en sus acciones, no va a lograr nada, porque tu enemigo te ve como débil, indeciso”, aseveró.

Añadió en ese sentido que no ve en la actualidad una oportunidad verdadera para reestablecer ese diálogo, pues “debe ser convocado cuando Daniel públicamente lo vuelva a aceptar y eso sólo se va a lograr si es forzado nacional e internacionalmente a volver a pronunciarse al respecto”.

Ante ello, Valeska Valle subrayó que “uno de los factores más importantes que va a lograr que podamos empujar con mucha presión a este régimen, es la unidad. Todavía no estamos levantadas todas las ciudades en Nicaragua, no estamos trabajando de una manera cohesionada”.

Apuntó en ese sentido que, más allá del triunfalismo mostrado recientemente por Ortega -quien ya declaró que no adelantará las elecciones-, el régimen ya está “desmoralizado” y ello se muestra en acciones como que “ataca cruelmente, por más de 36 horas al pueblo de Monimbó”, en Masaya.

“El día en que todos los nicaragüenses logremos salir a las calles y nos dirijamos a un sólo punto, a éste régimen, al ver millares de gente en las calles en marchas, lo desmoraliza más, le duele mucho, porque por años sólo el FSLN tenía derecho a salir a la calle a hacer sus marchas, a las instituciones, a ciertos privilegios estatales, incluso en salud”, indicó.

Dijo que el levantamiento estudiantil provoca que las personas “se empiezan a volcar contra esto, se hartan”, ante la indignación de no poder permitir “que maten a los chavalos, que éste régimen siga irrumpiendo en las universidades. A hoy, sólo de estudiantes hay 250 asesinados. Este gobierno es genocida”.

ENCACHIMBADOS

Zayda Hernández se permitió expresar esperanza al afirmar que “nosotros los jóvenes y el resto de la población nicaragüense somos súper encachimbados y resistentes” y aseguró que la característica principal de esa resistencia es estar “bajo la línea cívica y pacífica; si hemos aguantado durante todo este tiempo, sabiendo el coraje que tiene el nica, vamos a seguir aguantando, la población que no es parte del régimen dejamos en evidencia que nosotros no somos asesinos y ellos sí”.

La activista aprovechó para agradecer “la apertura” del gobierno de Costa Rica y que “tengan las puertas abiertas y la disposición para ayudar a nuestros refugiados, que es una situación dolorosa y complicada para ustedes”.

Otro estudiante que, de manera independiente a ellos, contactó a UNIVERSIDAD fue José Alberto Montoya. Alumno de secundaria de Managua, quien se integró al Movimiento Estudiantil 19 de Abril en la Universidad Politécnica de Nicaragua (Upoli), en momentos en que este era un bastión de protestas y resistencia contra el régimen.

“Más temprano que tarde, Daniel Ortega se tiene que ir» aseveró Montoya.

Montoya buscó aclarar que “lo que hay en Nicaragua no es un sandinismo, sino que los ideales del general Sandino, de Carlos Fonseca Amador y del sandinismo que nacieron en 1979 se perdieron totalmente”.

Añadió que Daniel Ortega “no representa ni a la izquierda ni al sandinismo en Nicaragua, el de él es un gobierno más neoliberal que cualquier otro, lo que hay en Nicaragua es una dictadura”.

Criticó a Ortega además por hacerse llamar el presidente de los pobres, de los campesinos, pero “miramos que nuestros líderes campesinos Medardo Mairena y Pedro Mena están presos, culpados de terrorismo, de asesinato. No entiendo cómo un presidente de izquierda, sandinista, puede meter presos a sus propios obreros, campesinos, a sus propios ciudadanos nicaragüenses”.

Al referirse a la represión, sentenció que hacer periodismo en Nicaragua “es algo de gallardía, de valentía”, y citó los casos de agresión, como Jackson Orozco; y asesinatos como el del periodista Ángel Gahona en Bluefilds, corresponsal del noticiero Meridiano de Canal 6; o los casos de Leticia Gaitán de 100% Noticias y Daliana Zelaya Ocaña de Canal 12, quienes “fueron agredidas, se les robó sus equipos de trabajo y sus artículos personales”.

Apuntó que Ortega no piensa adelantar las elecciones “por el simple hecho que él tiene la fuerza para de reprimir, sembrar el terror, cree que matándonos, callándonos de esa manera, vamos a dejar de salir a la calle, hoy (26 de julio, cuando se le entrevistó) con varios plantones les demostramos que hagan lo que hagan, ya no pueden parar esto”.

Tras afirmar que la sociedad nicaragüense está unida, aseveró que “más temprano que tarde, Daniel Ortega se tiene que ir, él sabe perfectamente que la población nicaragüense sabe vivir en dictadura, pero lo que se le olvida es que también sabemos sacar a nuestros dictadores, es algo que históricamente se ha vivido”.

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