Escuela Finca La Caja, en La Carpio, estrena dos edificaciones nuevas

Estado cumple (al fin) deuda con niños de La Carpio

MEP y esfuerzo de vecinos cumplió sueño comunitario de construir escuela cinco veces más grande que la anterior.

Luego de 23 años de esfuerzos de parte de la comunidad para tener un moderno centro educativo que  brinde condiciones idóneas para el aprendizaje y el esparcimiento de sus niños, la Escuela Finca La Caja, ubicada en La Carpio, estrena nuevas instalaciones este miércoles 21 de marzo.

A partir de ahora, cerca de 2.000 estudiantes gozarán de un espacio de 7.800 metros cuadrados; es decir, tendrán un espacio cinco veces más grande que el de su antigua escuela.

La primera etapa tiene dos edificios de tres pisos, que incluyen 36 aulas totalmente equipadas para el nivel escolar y ocho aulas para preescolar. Además cuenta con oficinas administrativas y ofrecerá a los niños dos comedores y sitios de esparcimiento.

El viceministro de Educación, Marco Tulio Fallas, asegura que la Escuela de La Carpio era una deuda pendiente que el país tenía con una comunidad que aparece entre las más rezagadas en materia de desarrollo humano.

“Era una deuda que se tenía. Dos mil niños recibían lecciones en condiciones que no son las que deseamos para ningún ciudadano nuestro, espacios dispersos e inseguros, una malla curricular desarrollada de manera incompleta. Ese fue un reto que asumimos”, señaló Fallas.

Para el catedrático de Universidad de Costa Rica (UCR), Carlos Sandoval, la comunidad es la responsable de la construcción de esta escuela, pues desde 1995 se encuentra haciendo esfuerzos para darle una infraestructura de calidad a los niños.

“Detrás de este edificio hay un montón de historias y la más importante es que esta escuela la inició la comunidad. La comunidad construyó la escuela y hoy el Estado costarricense le está resarciendo lo que por tantos años no fuimos capaces de hacer como sociedad. Esa me parece a mí lo más destacable de esa iniciativa que formalmente se inaugura este año”, señaló Sandoval.

La comunidad de La Carpio es un precario en donde viven cerca de 25.000 personas y se caracteriza por su falta de espacio para construir. Hasta el año pasado, el terreno donde hoy se ubica la Escuela Finca La Caja, fue el asentamiento de 23 familias, quienes vendieron su derecho de uso de terreno al Gobierno para así beneficiar a la comunidad.

“El principal problema que ha habido en la comunidad es que no hay espacio. Este Gobierno logró negociar con familias que vivían cerca de la Escuela y les compró el derecho de uso del terreno. Eso permitió tener más terreno donde construir y se hizo posible porque la Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS) le transfirió los terrenos al IMAS, y este coordinó con el MEP para llevar adelante la obra. Ha sido una gestión institucional compleja”, indicó el profesor.

DESCENTRALIZAR

Las nuevas instalaciones vendrán a solucionar la descentralización de la Escuela, pues hasta ahora los 2.000 estudiantes que pertenecen al complejo educativo (kínder y escuela) debían movilizarse entre tres edificaciones diferentes y con mucha distancia entre ellas, situación que, incluso, ponía en riesgo sus vidas.

En el año 2012, la Sala IV, a través de la resolución N°2012012430, declaró con lugar el recurso de amparo interpuesto por docentes de la Escuela Finca La Caja, quienes alegaron que las instalaciones del centro educativo implicaban riesgos para la salud y la integridad física de docentes y estudiantes.

La Sala Constitucional ordenó al entonces ministro de Educación, Leonardo Garnier, y a su eventual sucesor, solucionar la situación en que se encontraba el centro educativo en los siguientes 18 meses, pues la infraestructura no reunía las condiciones necesarias para el normal desarrollo del proceso educativo.

Desde finales de mayo del 2014, la actual administración Solís Rivera inició las gestiones para la construcción del centro educativo de La Carpio. Sin embargo, no fue hasta el 19 de junio del 2017 que se dio la orden de inicio de la construcción.

Para Sandoval, las modernas instalaciones le darán una nueva cara a la comunidad, que pertenece al distrito de la Uruca y que actualmente se ubica en la posición número 229 de 483 en el Índice de Desarrollo Social (2017) del Ministerio de Planificación Nacional y Política Económica (Mideplan).

“Yo recuerdo que hace doce años, una profesora me había dicho que la Escuela de La Carpio –con todo y los problemas que tenía– era la única donde los chiquitos no querían salir a vacaciones porque aún y cuando tuviesen muchas limitaciones de infraestructura, era el lugar más bonito que tenía la comunidad. Hoy doce años después, uno ve ese edificio y puede decir que eso no es lo que suele asociarse con la comunidad. Esa iniciativa es un buen ejemplo de lo que significa invertir en oportunidades para las nuevas generaciones”, aseguró Sandoval.

La moderna edificación permitirá también que la escuela funcione solo durante dos jornadas, pues anteriormente –debido a la infraestructura limitada– se reducía el tiempo de las lecciones y se debía trabajar en tres tiempos durante el día.

PROYECTO BIOCLIMÁTICO

Como innovación, la nueva Escuela La Caja está construida bajo un diseño bioclimático. De acuerdo con el arquitecto del MEP, Alejandro Granados, la edificación tiene sus orientaciones de acuerdo con el recorrido del sol para aprovechar mejor la luz natural y ahorrar energía.

“Existe un sistema bioclimático, pues trabaja con sistema de parasoles donde se maneja la parte de hidrotérmica de los aposentos, generando un tema de temperatura. Lo que permite son ventilaciones cruzadas, ahorro de energía, menor consumo de los edificios, manejo de la luz natural y mejor confort dentro de las aulas con respecto a lo que se tenía anteriormente, que eran espacios hacinados”, señaló Granados.

La estructura cumple con las normas nacionales e internacionales y, además, está construida con materiales externos certificados en huella de carbono.

El diseño se conceptualizó como un proyecto integral que busca acercar a los diferentes sectores de la comunidad y fue elaborado por empresas consultoras expertas en diseño estructural y electromecánica, quienes hicieron donación de los planos constructivos, con el fin de ahorrar y evitar trámites de contratación administrativa por parte del Gobierno.

La construcción estuvo a cargo de la firma Ingeniería en Proyectos PRIN S.A. y tiene un costo de $6,4 millones, que forman parte del fideicomiso educativo entre el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), el Banco Nacional de Costa Rica (BNCR) y el MEP, y que se firmó en el 2013.

Además de los empleados de la empresa constructora, numerosos vecinos de la comunidad participaron en el levantamiento del edificio.

Se prevé que la segunda y última etapa de la Escuela, constituida por un parqueo y cancha sintética para que los niños realicen deporte, esté lista en mayo del 2018.


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