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Esclavitud laboral: un flagelo que se enraiza en mercado laboral costarricense

Sistema de corta del banano denominada “mata parada” y uso de herramienta P.R.A. atenta contra la salud de los trabajadores, según denunció sindicato del sector bananero.

Usted pensaría que los tiempos de esclavitud laboral son cosa del pasado, que están plasmados en hojas amarillentas de los libros de historia, pero lo cierto es que en Costa Rica esas sombras de trabajo forzoso, maltrato e injusticia están muy presentes y acechan la vida de miles de personas trabajadoras.

Recientemente, se dio a conocer un caso de agresión física contra dos trabajadoras de una tienda de la cadena comercial SYR, poco a poco se fue revelando que podría existir una gran cantidad de incumplimientos a los derechos humanos y laborales de los empleados de este negocio, situación que puso sobre el tapete una problemática que desde hace muchos años viene presentándose en diversos sectores, que no topan con la suerte de ser tan vistos en redes sociales.

La exigencia de usar herramientas que producen malestar físico es una nueva imposición de ciertas empresas bananeras hacia los trabajadores. (Foto: cortesía)

Uno de los sectores que ha sido fuertemente golpeado por la tinta de la esclavitud moderna es la agroindustria, sectores como la piña, el banano, la palma, la caña de azúcar gozan de prestigio internacional y venden millones a consumidores europeos y estadounidenses, quienes creen que en la tierra tica y su seguridad jurídica en materia laboral.

Muchas de estas empresas están bajo la sombrilla de consorcios multinacionales, que un siglo atrás se hicieron dueñas de grandes extensiones de tierra y en las que prevalecen con las mismas prácticas laborales de hace 100 años, pese a la gran cantidad de instrumentos legales, normativas internacionales y legislaciones que promueven los derechos laborales como lo que son, derechos humanos.

En dos entregas anteriores, UNIVERSIDAD contó las historias de terror que han vivido trabajadores de la palma, el banano y la piña. Personas que se ven forzadas, por necesidad económica, exclusión social y pocas oportunidades en sus comunidades a soportar condiciones laborales que rayan en la esclavitud moderna.

Trabajan de sol a sol, soportando elevadas temperaturas, sin agua, sombra, ni garantías mínimas de higiene y protección para su salud; expuestos a agroquímicos, a tratos injustos y discriminación si deciden unirse para defender sus derechos.

En esta nueva entrega, retomamos el testimonio de trabajadores del sector bananero y las extenuantes condiciones a las que se ven expuestos. Además, hacemos un repaso del sonado caso de la tienda SYR y le contamos las denuncias que han expuesto organizaciones de trabajadores.

Calidad del banano impera sobre salud de trabajadores

Costa Rica es reconocida internacionalmente por sus cultivos de banano, la fruta deleita el paladar de miles de consumidores alrededor del mundo, pero, si estas personas supieran que cada mordisco podría significar la explotación de otros seres humanos, tal vez pensarían dos veces consumirla.

José Castro es trabajador en una finca bananera, además, es dirigente sindical de la Unión de Trabajadores del sector agrícola del Atlántico y recientemente presentó una denuncia, en representación de los agremiados, ante el Ministerio de Trabajo para que se realice una inspección laboral en tres de las fincas pertenecientes a la empresa para la cual labora.

“Han implementado el uso de una herramienta de trabajo denominada P.R.A. (protector de racimo) en la cosecha de banano, la cual sustituye a la “almohadilla” que siempre se ha utilizado, con el argumento de que mejora la calidad de la fruta y los daños de la cosecha disminuyen. Pese a que los trabajadores se han negado a utilizarla, la han impuesto con el pretexto de que está a prueba”, contó Castro.

Esta herramienta es de hierro, se introduce en el racimo y para ello se coloca en el hombro del recolector, pero es sumamente incómodo, pues requiere estar agachándose y sortear los obstáculos que hay en el terreno. Según el dirigente, esto provoca graves dolores de hombro y, si algún trabajador se queja, lo mandan al seguro social, pero no se reporta como accidente de trabajo, más bien, al indicar que la molestia es producto del uso de la herramienta no lo atienden.

“La empresa desapareció todas las almohadillas y las sustituyó por esta herramienta, peor aún, no se trata solo de usar este instrumento, sino que debe hacerse bajo la modalidad de mata parada, lo que significa que en las áreas de cosecha de plantación alta o mediana (unos 2 a 4,5 metros de altura a la fruta) se debe usar el P.R.A. sin la posibilidad de doblar la mata y así bajar el racimo, esto obliga a muchos a apañar el banano, cayendo directamente en su hombro. Hemos insistido a la empresa que es necesario buscar otra solución, pero, lejos de eso, más bien ha sancionado a los trabajadores que se niegan a usarla”, relató.

Con el P.R.A. los trabajadores no tienen opción de usar diferentes posturas para el acarreo del racimo —llevar la fruta de la planta al cable vía—, mientras que la almohadilla permite una mayor cobertura del hombro, amortiguamiento del movimiento y una mejor disposición para maniobrar, por ende, menos maltrato al trabajador.

La pregunta es ¿cuál es el trasfondo de insistir en el uso de esta herramienta que tanto daña la salud de los trabajadores?, según el dirigente sindical, la empresa asegura que al usar la herramienta dejan la mata parada, el tallo queda entero, alimentando al hijo que viene saliendo, eso significa más cajas de fruta por año, por ejemplo, si tenían visualizado vender 500.000 cajas en un año, con la mata parada podrían lograr unas 100.000 cajas más durante ese período: “No les importa que nos freguemos”.

De acuerdo con su relato, los trabajadores de la cosecha y cargado de fruta llegan a las 5 de la mañana y son asignados en cuadrillas casi siempre de tres personas, deben ponchar —echarse la fruta al hombro— y llevarla a la planta empacadora, que tiene una distancia de unos 3 kilómetros. La jornada podría terminar a las 2, 3 o 4 de la tarde, independientemente de la cantidad de viajes que haya realizado está obligado a sacar el equipo, lo que puede significar que vuelva a la planta hasta las 5 de la tarde.

“Estamos hablando de una jornada de 12 horas, incluso hay quienes se ven obligados a cubrir 14 horas, haciendo un labor pesada e insalubre, que requiere de muchísimo esfuerzo físico y, aunque la ley enmarca que la jornada es de 8 horas por día, nos obligan a extenderla, incluso hace poco, a los que decían que no podían seguir los despedían, por eso, como organización sindical armamos un pliego de peticiones y que se firmara una convención colectiva”, detalló Castro.

Javier Matarrita, representante legal del sindicato, explicó que como trabajadores no se oponen a que existan mejores formas y más eficientes que aseguren la calidad de la fruta, pero cuestionó que esto se haga a costas de la salud de los trabajadores y que la empresa, contrario a buscar alternativas basadas en el diálogo, se opongan y busquen mecanismos para dividir.

“Estamos claros que, si no existieran las bananeras en el Atlántico de nuestro país, la región se quedaría sin una cantidad enorme de puestos de trabajo, no estamos opuestos a que los patronos ganen y tengan utilidades en su negocio, pero no en detrimento de la salud de las personas, sobre todo tomando en cuenta que la labor de cosecha está concentrada en un 95% en jóvenes de 19 a 30 años, quienes muchas veces tienen que medicarse para lograr terminar las jornadas”, dijo Matarrita.

Ausencia de negociación colectiva

Desde que se creó el sindicato que representa Jorge Castro, han tratado de llegar a acuerdos colectivos con la empresa, sin embargo, denunció que todos los intentos se han desvirtuado y ha sido imposible concretar una convención colectiva. Incluso hay tres propuestas y ninguna se ha logrado firmar, por el contrario, señaló que la empresa ha atrasado el proceso, generando desafiliación sindical.

“Siempre han existido las figuras de arreglos directos de los administradores con los comités permanentes —instaurados por la misma empresa—, los cuales se supone que son representantes de los trabajadores, pero lamentablemente tienen enorme injerencia de los empresarios. Siempre dicen que ya tienen arreglos pactados, modifican las labores a su beneficio sin considerar el daño a sus trabajadores, y conste que lo que pedimos no tiene que ver con salarios, sino con condiciones idóneas para garantizar la salud y seguridad de las personas que trabajan en la plantación”, añadió Matarrita.

RECUADRO-NOTA

Cadena de supermercados alemana indaga sobre condiciones laborales de trabajadores en agroindustria

UNIVERSIDAD tuvo acceso a una información suministrada por la Asociación Nacional de Empleados Públicos y Privados (ANEP), sindicato al cual la cadena de supermercados alemana ALDI contactó para conocer la situación laboral y sindical de los trabajadores costarricenses de la piña y del banano en Costa Rica.

De acuerdo con Ligia Solís, asesora sindical de la ANEP, los representantes de la cadena de retail que se acercó a la gremial costarricense están muy interesados en ahondar en el tema de derechos humanos en la cadena de suministros de estos dos sectores productivos.

Por su parte, Didier Leitón, secretario general del Sindicato de Trabajadores de Plantaciones Agrícolas (Sitrap), señaló que la empresa de origen alemán se encuentra en Costa Rica visitando algunas empresas que les venden las frutas y se han interesado en conversar con los sindicatos para conocer sobre la situación de los trabajadores e implementar mejores políticas de compra en las frutas que ofrecen en Europa y Estados Unidos.

En este sentido, en una reunión realizada días atrás con los representantes, los dirigentes sindicales detallaron las diversas situaciones laborales que sufren los trabajadores agrícolas de la piña y el banano, así como las barreras que enfrentan los sindicatos para velar por los derechos de estas personas.

Además, plantearon a los empresarios que exijan a las compañías a las que les compran que se respeten los derechos laborales.

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