Montserrat Sagot, directora del CIEM

‘Es un derecho conocer si estamos frente a un depredador sexual’

Rector de UCR entregó lista de personas sancionadas por hostigamiento.

“Si las personas siguen trabajando en la Universidad, yo soy de la idea de que tiene que haber un llamado de atención a estudiantes, a quienes se relacionen con estas personas que han sido sancionadas y que es un derecho conocer si estamos frente a una persona que sea un depredador sexual, un acosador sexual”.

Esa es la posición de Montserrat Sagot, directora del Centro de Investigación en Estudios de la Mujer (CIEM) de la Universidad de Costa Rica (UCR), luego de que el viernes 7 de junio, el rector de la Universidad, Henning Jensen, publicó la lista de personas sancionadas por hostigamiento sexual en los últimos 21 años.

Sagot explicó que la normativa al respecto es ambigua y que por ello no se permitía divulgar esos nombres, lo cual calificó como un “problema”.

“Ha sido sumamente difícil porque nos parecía que se estaban resguardando derechos de personas a las que ya se les había seguido un proceso y habían sido sancionadas”, señaló.

Un criterio similar externó Gabriela Arguedas, directora del Posgrado en Estudios de la Mujer de la UCR.

“El hecho de que se sancione la conducta no significa que en ese instante esa persona cambió todo su manera de ver el mundo o de ver a las demás personas. En un caso hipotético, un profesor puede ser sancionado por acoso sexual y lo único que ese profesor puede sentir es rabia de que lo sancionaron, pero no se siente mal por lo que hizo, no cree que haya hecho algo incorrecto, cree que la sanción fue injusta y no tiene ninguna intención de cambiar su conducta. Esa es una posibilidad. Entonces también la gente tiene derecho a saber”, manifestó la docente e investigadora, quien mencionó, como ejemplo, que en Estados Unidos existe un registro público de ofensores sexuales.

“También hay un efecto pedagógico ahí, un efecto educativo, ¿cuál sería el argumento para mantener esa información privada si la afectación es de orden público? Creo que también tiene que ver con cómo se conforma cotidianamente el contrato social, cómo hacemos para vivir en sociedad y no terminar matándonos unos a otros. Tiene que haber transparencia, tenemos que saber de qué somos capaces los unos y los otros y tiene que haber también un aprendizaje colectivo”, añadió.

Arguedas consideró que, además, se convierte en un mensaje para quienes habilitaron a la persona hostigadora.

“El conflicto no es entre dos individuos, tiene que ver con cómo se conformaron esas relaciones de poder, cómo se conformaron esas visiones del otro, tiene que ver con  cómo se reproducen esas dinámicas dentro de una institución o una colectividad. Por lo tanto tiene que ser público, porque la colectividad tiene también la responsabilidad de hacer un ejercicio de reflexión sobre lo que pasó. Quienes están más interesados en que sea un problema de orden privado son las personas que tienen privilegios en razón de este estado de relaciones de poder”, expresó.

El rector Jensen divulgó los nombres de las personas sancionadas por acoso sexual en cumplimiento de una promesa que hizo durante su participación en el programa radial “Matices” de Monumental. En ese medio se le consultó a él y otros rectores las razones para negarle esa información al diario La Nación.

UNIVERSIDAD había pedido esos datos desde el 15 de mayo pasado, poco antes de dar a conocer los testimonios de diez estudiantes y egresadas que señalaron al catedrático de la Facultad de Derecho, Mainor Salas Solís, por insultos, acoso sexual y frases obscenas. Sin embargo, la Comisión Institucional contra el Hostigamiento Sexual señaló que existe imposibilidad legal para brindarla.

La lista que entregó la Rectoría el viernes detalló que, en 21 años, se sancionó a 68 funcionarios por situaciones de hostigamiento sexual; pero solo en 12 casos se aplicó el despido como castigo por esa falta.

Los datos, que abarcan el periodo de 1996 al 2017, muestran que las 12 personas despedidas cometieron faltas calificadas como “muy graves”. Cinco de esos despidos se ejecutaron en la administración del actual rector.

Otros 24 empleados recibieron como castigo una suspensión de ocho días por faltas “graves”. No obstante, también hubo quienes cometieron ese tipo de falla pero se les sancionó con suspensiones de entre dos y cinco días.

El resto corresponden a faltas leves, y a esas personas se les suspendió por tres días o recibieron amonestaciones escritas. En la lista hay solo dos mujeres.

La información suministrada hasta el momento no contiene los cargos de estas personas, entre quienes hay administrativos y docentes. Sin embargo, el rector se comprometió a entregar el detalle de los puestos y los expedientes completos una vez que se elimine información privada como las identidades de las personas ofendidas.

Además, fueron eliminados los nombres de funcionarios ya fallecidos.

A pesar de que el reglamento contra el Hostigamiento Sexual ordena que al momento de aplicar la sanción se debe considerar la reincidencia, se dieron dos procesos de funcionarios que fueron sancionados sucesivos por dos casos con ocho días de suspensión en cada uno.

También, un funcionario y una funcionaria fueron sancionados en dos ocasiones, y en cada una con tres días de suspensión.

UNIVERSIDAD publica la lista completa por ser de interés público.

Necesidad de cambios

Los información dada a conocer en las últimas semanas sobre cómo se tramitan las denuncias por hostigamiento sexual en la UCR y las sanciones que se imponen evidencia la necesidad de reformas normativas, coinciden Sagot y Arguedas.

La directora del CIEM mencionó que si bien el Reglamento contra el Hostigamiento Sexual de la UCR es pionero, responde a la visión de otra época.

Consideró que se deben eliminar las comisiones ad hoc que conocen cada denuncia, modificar las sanciones establecidas y describir los tipos de faltas.

Sagot explicó que ya existen propuestas elaboradas por parte del CIEM y del Equipo Interdisciplinario que pertenece a este órgano y que participa en los procesos dando atención legal y psicológica a las ofendidas.

“Ya hay una comisión en el Consejo Universitario que planteará reformas en plazo de seis meses. Nosotras como CIEM y Equipo Interdisciplinario vamos a estar participando activamente. Mi opinión es que el diagnóstico está hecho, no hace falta que esa comisión se tome seis meses, hay propuestas ya”, indicó.

Sagot felicitó a las estudiantes que han alzado la voz para denunciar el hostigamiento sexual en la Universidad y consideró que son parte de “la cuarta ola feminista”. “Es decir, las mujeres jóvenes concientizadas, preocupadas, sobre todo por la violencia sexual en los espacios públicos, en el mundo universitario, en el trabajo, han salido a la calle”.

“Ellas son herederas de todo el trabajo que se ha hecho en el pasado, en particular en la Universidad de Costa Rica. No es casualidad que sea en las universidad públicas donde surge este movimiento tan fuerte, aquí tenemos décadas de estar tratando de concientizar sobre el problema, de estar organizando actividades nacionales e internacionales en relación con el sexismo en la academia. Hemos traído a algunas profesoras y personas muy connotadas de otros países que han luchado en grandes universidades de Estados Unidos y otros lugares en contra del hostigamiento sexual, que tienen incluso denunciadas a su propias universidades, que han recomendado que si los mecanismos formales no funcionan es perfectamente posible recurrir a los mecanismos informales, pero que nunca hay que mantener silencio en relación con el hostigamiento sexual”, explicó Sagot.

Arguedas, por su parte, consideró que entre los cambios que se deben adoptar es que la Comisión contra el Hostigamiento Sexual tenga las mismas características administrativas que la Comisión Instructora Institucional que actualmente conoce las faltas disciplinarias de otra índole. Por ejemplo, mencionó que la primera carece de recursos de personal y que por ello se conforman comisiones ad hoc con personas que carecen de experiencia y formación en ese ámbito.

La directora del Posgrado en Estudios de la Mujer agregó que, desde su perspectiva, existe un problema “con ejercer la potestad disciplinaria”.

“Creo que cuando al director de un centro, de un instituto, de una escuela, le toca sancionar a un profesor -que es su deber porque él debe ejercer la potestad disciplinaria-, no está sancionando a un subalterno sino a un colega, porque se está en un puesto jerárquico por un tiempo limitado. Entonces les da miedo sancionar porque luego eso va a generar rencillas, enemistades”, señaló.

“Hace falta una gran discusión sobre si deberíamos o no transformar la manera en que se ejercen los controles disciplinarios a lo interno, que involucra acoso sexual pero también en otras áreas”, indicó.


Exrectora eliminó un castigo impuesto a funcionario en 2009

En el 2009, la Rectoría eliminó un castigo que se había impuesto a un funcionario del área administrativa de la Escuela de Química, de apellido Mora, por un caso de hostigamiento sexual en perjuicio de una estudiante.

De acuerdo con un informe brindado por la Rectoría el pasado viernes, con base en los datos de la Comisión Institucional contra el Hostigamiento Sexual, se determinó que Mora debía ser sancionado con ocho días de suspensión sin goce de salario.

No obstante, la misma información detalla que el denunciado presentó una apelación ante la Rectoría y que este órgano resolvió acoger el recurso y dejar sin efecto la sanción.

Carlos Herrera, quien fue director de la Escuela de Química en aquel momento, relató a UNIVERSIDAD  que él conoció el caso y lo trasladó a la Comisión contra el Hostigamiento Sexual.

Posteriormente, dijo, él aplicó la sanción, pero el caso fue llevado al decanato y luego a la Rectoría que dejó sin efecto el castigo.

UNIVERSIDAD consultó las razones a la entonces rectora, Yamileth González, quien indicó que revisaría la información y luego remitió el siguiente mensaje:

“La información que logré recabar es la siguiente: ‘No se logró determinar que en realidad fuera un caso de acoso’. Este señor (encargado de la fotocopiadora) le dijo a una estudiante que hacía horas asistente: ‘Señorita espérese un momento y mientras tanto me engalana la ventana’. ¿Eso es un caso de acoso?”

También se llamó a Mora, quien todavía labora en la UCR, y este afirmó que nunca se probó que hubiese acoso.

Dijo que él sí profirió esa frase a la estudiante, en la que le pedía esperar mientras “engalana la ventana”, pero que jamás pensó que eso fuese a ofenderla.



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