El 80% de todos los empleos y cupos de trabajo independiente existentes en el país al año 2022 fueron generados por empresas o instituciones de capital local. Así lo revelan datos publicados por el Banco Central de Costa Rica (BCCR), tras realizar una revisión exhaustiva de las cuentas nacionales macroeconómicas en el quinquenio de 2017 a 2022 y ajustarlas a los más modernos estándares internacionales.
En la conferencia de prensa del Central para anunciar la finalización de la revisión y la publicación de los datos, se brindaron detalles de algunos de los datos cruzados que arrojó el proceso.
Entre ellos, destaca que al año de referencia (2022) habían 2.154.252 personas ocupadas y que el 80% de estos empleos eran generados por empresas o instituciones cuyo capital es de control doméstico, mientras que solamente el 20% de los cupos laborales fueron generados por empresas de capital extranjero.
“El régimen especial ha disfrutado por más de 20 años de grandísimas extensiones tributarias y demás, pero vemos que el valor agregado de retorno no ha crecido, o ha crecido muy poco en relación con el régimen definitivo”, Luis Carlos Olivares.
En promedio, detalla el estudio, las personas ocupadas trabajaron unas 1.981 horas anuales, lo que es equivalente a unas 38 horas de trabajo semanal, considerando que se promedia la cantidad de tiempo de quienes tienen jornadas fijas, sean completas o parciales y quienes trabajan con horarios más flexibles por tratarse de trabajo por cuenta propia.
Además, la revisión del BCCR reveló que, de las personas ocupadas en el 2022, cerca del 77% eran asalariados, 16% trabajaban por cuenta propia, cerca del 5% eran empresarios o patronos y un 2% se dedicaba a otro tipo de ocupaciones.
Además, si bien los salarios y remuneraciones en las empresas de origen extranjero son más altos en promedio, la diferencia no llegaba en ese momento a ₡60.000 mensuales.
Puntualmente, para el año indicado, el promedio de remuneraciones mensuales en las empresas de capital foráneo fue de ₡826.866 (contando sueldos, salarios y pagos a trabajadores independientes), mientras que el promedio del ingreso de las personas vinculadas a empresas de capital local fue de ₡770.065, una diferencia de aproximadamente ₡56.800.
Henry Vargas Campos, director de la División de Análisis de Datos y Estadísticas del BCCR, explicó durante la presentación de los datos que estos se obtienen de la consulta, revisión y cruce de diversas fuentes de información disponibles que tienen datos de empleo y desempleo.
Así, detalló, se combinan las fuentes de información y se revisa su coherencia con los datos de las actividades económicas para asegurarse que los datos sean confiables. “Por eso es que este dato de ocupados que aparece acá no corresponde a solo una de las fuentes que provee datos de empleo disponibles, sino que es una combinación de todas esas fuentes”, indicó.
El dato sobre la cantidad de empleos que produce el mercado nacional resulta especialmente intrigante, pues desde hace casi cinco décadas los gobiernos se han enfocado en políticas para atraer empresas extranjeras, siempre con la finalidad de “crear más empleo” pero eso no parece reflejarse en la realidad nacional.
Sistema agotado
Así lo señala el economista Luis Carlos Olivares, quien además afirma que el hecho de que el 80% de la demanda interna de empleos se satisfaga con empresas de producción local hace que el mercado laboral dependa fuertemente de la dinámica doméstica, lo cual “nos debe hacer dar una discusión acerca de los regímenes especiales y el modelo de desarrollo”.
“Los regímenes especiales han sido buenos atrayendo inversión extranjera directa, pero su valor agregado local ha disminuido considerablemente”, dijo Olivares.
El especialista además recordó que existen otras tensiones, ya que el país ha hecho apuestas económicas cuyo éxito ahora está siendo amenazado por la política económica exterior del Gobierno de los Estados Unidos, que ha optado por repatriar a golpe de sanciones la manufactura de equipos médicos, servicios tercerizados y call center, por ejemplo.
Cabe recordar que el país ha implementado tres regímenes especiales con el objetivo expreso de atraer inversión extranjera: Zona Franca, Perfeccionamiento Activo y Devolutivo de Derechos. Las empresas que operan dentro de estos regímenes tienen condiciones fiscales especiales, que, aunque se plantearon inicialmente como medidas temporales, se han convertido en excepciones permanentes.
Olivares destacó que los regímenes especiales han disfrutado por más de 20 años de “grandísimas extensiones tributarias” entre otros beneficios, pero asevera que “el valor agregado de retorno no ha crecido, ha crecido muy poco en relación con el régimen definitivo”.
Los datos, dice el analista, hablan del modelo de desarrollo por el cual hemos apostado como país y nos deberían dar luz sobre el rumbo a seguir.
No obstante, indicó que “todavía estamos hablando de educación dual, todavía estamos hablando de educación en capacidades” —modalidades dirigidasa la inserción laboral en los regímenes especiales, especialmente en el de Zonas Francas—, pero “ese régimen tampoco ha sido enfático, ni ha sido especialmente exitoso en producir encadenamientos productivos y más bien ha generado ficticiamente relaciones con la economía definitiva”.
Esto, explicó, sucede cuando por ejemplo una empresa se va fuera de la gran área metropolitana “para obtener algunos incentivos” y divide o fracciona su personería jurídica, creando empresas que están bajo su ámbito de control económico y que le ofrecen servicios a precios más bajos para evitar el pago de los impuestos, reduciendo así la base tributaria erosionando la base imponible de la recaudación fiscal.
El economista no descarta que puedan sostenerse opciones que fomenten la atracción de inversión extranjera directa (IED), pero afirma que “hay que hacer otras cosas”.
“Ya ve usted el deterioro que se ha dado, por ejemplo, con la agricultura. Ya ve usted, por ejemplo, la poca ayuda que se le da a las micro, pequeñas y medianas empresas, que un alto porcentaje mueren dentro del primer año y el restante, otro poco también considerable, mueren en los siguientes tres años si logró sobrevivir al primero. Entonces desde esa perspectiva tenemos que dar una grave discusión acerca del modelo de desarrollo”, agregó.
Para Olivares, además es importante que el país debata sobre la calidad de la inversión extranjera directa, pues, en su criterio, no sólo tiene un bajo valor agregado, sino que tiene “encadenamientos artificiosos y una generación de empleo muy tímida, muy humilde, con relación a la población activa” y eso, para él, debe ser “el caldo de cultivo para empezar a dar una discusión acerca de la importancia de seguir sosteniendo un sistema que ahorita ha agotado sus frutos”.
