Empresarios: Decae arribo de cruceros por inadecuada atención a turistas

El arribo de cruceros a Costa Rica ha venido disminuyendo, principalmente en Limón, por el descuido del puerto y la mala atención al turista,

El arribo de cruceros a Costa Rica ha venido disminuyendo, principalmente en Limón, por el descuido del puerto y la mala atención al turista, así como la desidia del Gobierno para mejorar las condiciones de operación de esta industria, afirmaron representantes de empresas del sector.

El ministro de Turismo, Allan Flores, rechazó que el Gobierno no tenga interés. Se está trabajando fuertemente para mantener y aumentar la cantidad de cruceros; lo que pasa es que la industria atraviesa situaciones económicas en el plano internacional que las ha obligado a reorganizar rutas, señaló Flores (ver recuadro “Situación es mundial”).

Según Miguel Mena, gerente de la empresa Trans Ocean —agente de cruceros—, por desidia del Gobierno, que no da apoyo para mejorar las condiciones para la operación de esta industria en el país, hay compañías que se han retirado, especialmente en Limón. De 250 barcos que se recibían por temporada en Limón, en la anterior y la presente temporada 2012-2013 la cifra se redujo a 65.

Por falta de definición del Gobierno y certeza de que se vaya a hacer algo, se retiraron compañías como AIDA, Carnival, que se fue para Roatán (Honduras), y Royal Caribbean, que atraca en Colón (Panamá); allí, tienen mucha demanda del turismo latinoamericano, porque puede coger cruceros por el Caribe, sin necesidad de obtener visa para EE.UU.

Mena se mostró escéptico ante los anuncios del Gobierno de que el puerto de Limón que administra la Junta de Administración Portuaria y Desarrollo de la Vertiente Atlántica (JAPDEVA) se va a dedicar exclusivamente a barcos de turismo. No hay inversión y los turistas tienen que caminar como 300 metros en medio portacontenedores e instalaciones ruinosas; con la entrada de 65 barcos el puerto no se va a sostener, señaló.

Limón es un destino turístico bellísimo pero “ha quedado fuera de circulación”, porque el puerto está muy descuidado y la atención al turista es mala, señaló.

Para las autoridades, lo importante es el turismo hotelero, mientras que invisibilizan el turismo de cruceros, que ni siquiera pasa por las estadísticas de entrada y salida, a pesar de que dejan mucho dinero, porque la cadena de producción es muy basta y genera mucha actividad económica.

El turismo de cruceros demanda una gran cantidad de productos y servicios, como alimentos y bebidas, transportes, giras (tours), servicios médicos, aduanales, migratorios, reservaciones de hotel y boletos para tripulaciones y pasajeros que se quedan o llegan a abordar los barcos, venta de artesanía y muchas actividades más, pero mucha gente ignora esto por esa falta de interés del Gobierno, remarcó Mena.

Alex Arias, gerente de ventas de la oficina de Royal Caribbean en Costa Rica, dijo que la demanda de cruceros no ha disminuido, y la razón de que los barcos no atraquen en el país es que la empresa considera que ninguno de los puertos cuenta con la infraestructura necesaria mínima para poder operar. En algunos momentos, los cruceros de la compañía atracan en Limón o Caldera, pero nada más de paso, porque no tienen permiso de montar pasajeros.

“Estoy seguro que si existiera la infraestructura mínima necesaria, la empresa  estaría dispuesta a invertir en el puerto para que la operación sea acorde a los estándares que necesitamos”.

Costa Rica tiene mucho potencial y hay mucha demanda, pero por la forma como se administran los puertos nada se puede hacer, aseguró.

Mucha gente costarricense va a tomar los cruceros en Panamá o Miami, que son los destinos más próximos. La temporada de cruceros con salida de Panamá se vende mucho, por la cercanía y porque no se requiere la visa norteamericana. Hay agencias de viajes en Costa Rica que solicitan cupos para grupos, pero no hay disponibilidad porque todo se ha vendido, dijo Arias.

CONDICIONES

Óscar Solís, gerente de ventas de la agencia de viajes TURVISA— que opera con diferentes líneas de cruceros—, dijo que la llegada de barcos ha disminuido y algunas empresas se retiraron, por la falta de condiciones adecuadas para recibir a los turistas, y por problemas relacionados con la seguridad, instalaciones portuarias, precios abusivos que se cobran al turista, falta de higiene de los lugares, el pésimo servicio de gastronomía, entre otros.

Costa Rica es un país con mucho potencial. El clima, ubicación geográfica, economía y el nivel educativo son factores que le favorecen. El problema es que tanto la industria hotelera como la de tours abusan mucho de los precios, lo cual hace que un país deje de ser interesante para el turista.

Lo único que salva son los tours y el turista incluso se baja del barco con su bolsita de comida, lo que no deberían hacer porque está prohibido, pero más de uno lo hace con tal de no comprar nada en la calle, relató Solís.

Hay muchas cosas que se pueden mejorar y si la estadía se hiciera más atractiva para el turista, la industria sin duda se podría desarrollar. Las empresas del sector están tratando de unirse para hacer más fáciles las cosas, y han planteado estas inquietudes a las autoridades, pero uno siente que el Gobierno está apático, lo que es una lástima porque al final de cuentas se perjudica todo el país, comentó.

El turismo es la principal fuente de ingresos de Costa Rica. En el primer trimestre de este año, los ingresos por turismo sumaron US$809 millones, 13% más que en el mismo período del 2011 y el monto más alto registrado en un solo trimestre en los últimos trece años, según datos del Banco Central.

Otros que han mostrado descontento con la política turística del Gobierno son los integrantes de la Asociación Costarricense para la Protección del Turismo (PROTUR), que a principios de este mes presentó una demanda judicial por $80 millones contra el Instituto Costarricense de Turismo (ICT).

Uno de los motivos alegados en la demanda es que el ICT publica estadísticas engañosas sobre el número de turistas que recibe el país, ya que incluye a inmigrantes y otros trabajadores que no son turistas. Esto perjudica a los empresarios del sector a la hora de planear inversiones con vista en la demanda proyectada de los servicios turísticos. El ICT registró un total de 2.2 millones de turistas en el 2011, pero según las estimaciones de PROTUR la cifra real sería poco más de la mitad: 1.3 millones.

 


 

Situación es mundial

El ministro de Turismo, Allan Flores, aseguró que el Gobierno está haciendo las cosas que puede para mejorar las condiciones de los cruceros que llegan al país y para aumentar la cantidad. Lo que pasa es que la industria de cruceros ha venido enfrentando situaciones de carácter económico, como los altos costos del combustible, por lo que han tenido que reorganizar sus rutas. De modo que no es algo que afecta solo a Limón y Puntarenas, sino que está ocurriendo en todo el mundo, aseguró.

Además, han aparecido destinos con mejores condiciones en otras latitudes, y eso es una cuestión de competitividad a nivel internacional, por lo cual las líneas de cruceros toman sus determinaciones de ir adonde las condiciones les resultan más favorables.

En Costa Rica, se está trabajando fuertemente en el tema de cruceros y en Puntarenas se están brindando mejores opciones. No tanto en el puerto de Limón, donde el presidente ejecutivo de JAPDEVA, Allan Hidalgo, ha apoyado este tema; lamentablemente, más allá de los esfuerzos individuales que pueda hacer el presidente ejecutivo, no hay una buena opción para solucionar los problemas, por la forma como JAPDEVA desarrolla sus actividades. Además, hay que exigir un poco más al empresariado limonense para que brinde mejores condiciones al turista y así elevar la competitividad, afirmó el Ministro.

¿Depende entonces del empresariado las inversiones que hay que hacer en el puerto? A esto, respondió que en otras latitudes o destinos, los gobiernos han prohijado la inversión de las líneas de cruceros para realizar grandes centros comerciales y puertos de atraque, lo cual ha ocasionado es un encapsulamiento del “crucerista”. Esto significa que el turista llega a ese puerto, como en el caso de Roatán (Honduras), y solo compra y realiza turismo ahí sin llegar a conocer la localidad. “Creo que ese no es el modelo de Costa Rica, ni en la parte de desplazamiento del ‘crucerista’ para que gaste más ni en la parte de la sostenibilidad”, dijo Flores.


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