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Empresa turística Ríos Tropicales cierra luego de 35 años de operación

Compañía dedicada al turismo de aventura y ecoturismo no resistió el embate de la pandemia, los costos fijos y la proyección de una lentísima recuperación

Durante 35 años se dedicó al turismo de aventura y ecoturismo en Costa Rica, siendo de los primeros en ofrecer recorridos de rafting; pero la crisis generada por el COVID-19 y las enormes restricciones de movilización y cierre de fronteras en todo el mundo terminó con la empresa turística Ríos Tropicales.

Su dueño, Rafael Gallo anunció el pasado 15 de febrero que la compañía cerrará definitivamente, luego de pasar por una serie de dificultades, debido a la pandemia, quedando como recuerdo todas las experiencias, y los premios nacionales e internacionales que recibieron a lo largo de más de tres décadas.

Los últimos meses (casi un año) desde el inicio de la pandemia, Ríos Tropicales se vio en la necesidad de hacer una suspensión de la mayoría de sus empleados y se dejaron únicamente los necesarios a medio tiempo; pero los gastos se mantenían, debido a las cargas sociales, los costos de seguros, impuestos municipales, luz y mantenimiento de los activos y propiedades que tenía.

“La banca se comportó bien, pero los intereses continuaban acumulándose, había que realizar los pagos que no se podían cancelar porque de lo contrario sería imposible operar al mínimo. Cuando los ingresos son casi nulos resulta imposible mantener cargas sociales y costos; trabajar en turismo implica una alta inversión y ya no era sostenible”, detalló Rafael Gallo.

Esta es una empresa que se distinguía por el impulso del turismo de la mano con el medio ambiente, deja gran cantidad de bosques en conservación, ubicados en zonas indígenas, áreas comunitarias y que protegen la biodiversidad del país.

Ahora Rafael Gallo deja en manos de nuevas generaciones el negocio de rafting, pues un grupo de trabajadores de su compañía se unieron para abrir una nueva alternativa empresarial, un emprendimiento con menores costos fijos y que aprovecharán las enseñanzas generadas a lo largo de los años por Ríos Tropicales.

Este es solamente un ejemplo de la gran cantidad de empresarios turísticos que han visto truncados sus proyectos, debido a la crisis sanitaria -que es mundial-, en un país donde existía una enorme dependencia del turismo internacional para sostener una industria galopante y muy dinámica.

“La sostenibilidad financiera en la industria turística es casi imposible, es muy difícil mantener una empresa abiertas asumiendo cargas sociales, la ayuda estatal anunciada no será ninguna solución porque se están de forma muy lenta, todas esas ideas planteadas por el Gobierno debieron darse hace ocho meses y no un año después de que arrancó la pandemia. El Estado ha sido sumamente lento e ineficiente y la banca podría ser más permisiva con sus clientes de siempre, estableciendo intereses más bajos, plazos mejores y ayudar con fondos nuevos, pero hoy es imposible pronosticar la recuperación del turismo”, detalló Gallo.

Y es que la industria turística se vino abajo en el último año, con una contracción del 41% de su participación en la economía costarricense, diez veces más que el promedio total de la economía, y se devolvió a los niveles de visitación de 1998. Es decir, hubo un retroceso de 23 años.

En el caso de Ríos Tropicales llegó el momento de tomar la decisión que era más rentable, porque al principio la balanza estaba entre seguir abierto, soportar un tiempo o cerrar; pero su situación ya no le permite sostenerse por más tiempo.

“Siempre hemos ido de la mano con la conservación de los bosques, la siembra de árboles y continuaré en esa línea, ya retirado me dedicaré a proyectos de este tipo. Es muy difícil saber qué pasará con el turismo, pero hay que ser realista y a corto plazo no se va a caminar a los mismos números de antes, habrá que innovar y vivir un turismo en pandemia”, añadió el empresario.

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