Los 5.215 empleados del Banco Nacional de Costa Rica (BN) que formaban parte de su asociación solidarista tuvieron que pagar ₡11.718 millones de su ahorro obrero para asumir las pérdidas —de las cuales no eran responsables— por malos manejos en el “Caso Asebanacio”, en el cual se otorgaron créditos en condiciones irregulares a empresarios y altos jerarcas de la institución bancaria.
El pasado 16 de noviembre, el plenario legislativo aprobó de forma unánime el informe final de la Comisión de Control de Ingreso y Gasto Públicos de la Asamblea Legislativa, que investigó el caso de la Asociación Solidarista de Empleados del Banco Nacional de Costa Rica (Asebanacio) desde diciembre de 2019.
Altos funcionarios del BN fueron nombrados en la junta directiva de Asebanacio, lo cual estaba prohibido por ley y fue en ese periodo que se dieron las irregularidades (Ver infografía). Gerentes y subgerentes obtuvieron créditos en condiciones irregulares; se otorgaron créditos por fuera cuando debieron haber sido solo para los asociados; se dieron créditos a terceros no asociados en condiciones de altísimo riesgo; y el BN habría trasladado “créditos malos”, o los que casi se dan por pérdida, a Asebanacio.
El caso fue denunciado ante el Ministerio Público por la nueva junta directiva de la asociación, en diciembre de 2017, y por el entonces diputado del Frente Amplio, José María Villalta, en julio de 2019.
En su momento Karen Vargas, gerente general de Asebanacio, declaró que la situación de desorden generó ₡12.097 millones en créditos incobrables.
Según la demanda interpuesta por Villalta y el Informe de Análisis de Expedientes de Crédito a Asociados, elaborado por la firma consultora KPMG, entre estos créditos que se dieron a terceros no asociados en condiciones de altísimo riesgo están los otorgados a Hidrotárcoles, Land Business (Casa Blanca), JCB Constructora y Alquiler, Constructora Sánchez Carvajal, Constructora Raasa, Grupo Orosi, Grupo Kineret, Constructora Hermanos Brenes, Constructora Brenes, y Comando de Seguridad Delta.
Se empieza a destapar en 2017
Asebanacio fue creada en 2011 y, a partir de esa fecha, el BN trasladó ₡60.317 millones del fondo de prestaciones de los trabajadores del banco a la asociación. Esta reserva que tenía el banco era para el pago de cesantía, que es un derecho laboral del trabajador, frente a un despido con responsabilidad patronal —donde el trabajador no tuvo la culpa—.
Los recursos de Asebanacio provienen de los diferentes ahorros de los asociados (ahorro
personal, ahorro voluntario y aportes adicionales) y aporte patronal. La asociación tiene invertidos estos recursos en diferentes instrumentos financieros como fondos de inversión, bonos de deuda, títulos valores internacionales, fondos inmobiliarios, todo lo cual ganaba intereses. Estos “excedentes” se repartían a final de año entre todos los asociados proporcionalmente.
La asociación ofrece diversas opciones de financiamiento a sus asociados. Una de ellas es que, por ejemplo, les presta un monto hoy y el trabajador le paga al final de año con los excedentes. De esta forma, los asociados tenían líneas de crédito en la asociación con la expectativa de los dividendos que iban a recibir.
Pero cuando la nueva junta directiva ingresó en octubre de 2017, comenzó a revisar y se dio cuenta del caos. Contrató una auditoría, emitieron un informe y los asociados se empezaron a enterar de lo que había estado pasando.
El 1 de setiembre de 2018, en asamblea de asociados, se acordó que, para recuperar las pérdidas, se haría un rebajo de los excedentes que se iban a repartir de aquí a cinco años entre los asociados. Entonces, cada trabajador perdió según el ahorro de sus prestaciones acumuladas hasta el momento.
Sin embargo, esto provocó un aumento en la morosidad, ya que muchos asociados se desestabilizaron al ver reducidos los dividendos y no poder pagar los créditos que habían sacado. Por esta razón, en una asamblea realizada en 2019, se acordó rebajar todo el saldo de la deuda del ahorro obrero de los asociados, de forma proporcional, según el aporte patrimonial de cada uno. Los empleados tuvieron que pagar de su ahorro obrero montos que oscilan entre los ₡500.000 y los ₡24 millones para asumir las pérdidas.
Era eso o “desaparecería todo”
“Se llevó otra propuesta para que todo se rebajara del ahorro obrero. De ahí se rebajó ya la totalidad. Fueron ₡11.318 millones lo que todos pusimos”, declaró Allan Castro Tassara, quien fue presidente de la junta directiva de Asebanacio del 21 de octubre al 12 de octubre de 2020.
“Ante las pérdidas, la asociación se exponía a un riesgo de disolución, siendo esta una situación que expondría de manera sumamente riesgosa las prestaciones legales de los 5.000 empleados del Banco Nacional. O sea, desaparecería todo y usted, después de 36 años, se hubiese retirado del banco sin absolutamente nada”, dijo Castro.
“Esto se analizó con la ayuda de muchas consultorías que se pagaron y al final se llevaron las propuestas al órgano supremo de la organización, los asociados quienes, en asamblea, tomaron la decisión de aceptar la propuesta. No fue una decisión de la junta directiva: la decisión la tomaron los asociados en asamblea”, aseguró Castro.
El asesor legal de Asebanacio, Gonzalo Meza, confirmó lo anterior: “Se materializó esa pérdida contra una parte de los excedentes y el ahorro personal de los trabajadores”.
Meza señaló que en el 2018 se hace un ajuste retrospectivo porque entre 2011 y 2017 se habían distribuido excedentes “que no correspondían”, ya que no se habían hecho las provisiones necesarias por préstamos que se otorgaron y que ya venían con problemas financieros de alto riesgo.
“Lo que deciden los trabajadores es, originalmente, hacerlo contra excedentes futuros; es decir, los que estaban hasta esa fecha afiliados, asumen un porcentaje de esos excedentes futuros para ir abonando ese ajuste. Eso lo hicimos el primer año. Lo habíamos dividido en cinco pagos: 20% cada año. Pero, al año siguiente, muchos trabajadores presentan la moción de que no les estaba alcanzando los excedentes para asumir la pérdida y preferían que se les aplicara directamente al ahorro”, aclaró Meza.
El 26 de octubre de 2019 los empleados afiliados a Asebanacio terminaron de pagar toda la deuda, destacó Castro.
“Desde luego que no fue ni es justo”, declaró Castro. “No obstante, se les planteó a los asociados en la asamblea las opciones que se tenían. De hecho, en la primera asamblea KPMG expuso el estudio realizado y las opciones que se planteaban. Por todo esto es que se interpone una denuncia penal por el mal uso de los recursos”, afirmó Castro.
Siete años después, el caso de Asebanacio aún continúa siendo investigado por el Ministerio Público.
“Nos lo clavaron a nosotros”
Fue de los primeros socios de Asebanacio. Como muchos otros, vio una oportunidad en la asociación que iba a dar préstamos a los empleados e iba a repartir excedentes de ₡2 millones y hasta ₡4 millones al año. “Viendo esa oportunidad de que nuestras finanzas podían crecer, que nos iba a ir bien y uno iba a tener un ingreso extra durante el año, me pasé a la asociación”, contó Carlos, un extrabajador del Banco Nacional cuyo nombre real se mantiene en anonimato.
“Diay era el ‘banco’, no era la asociación solidarista de los patitos ni de la verdulería de la esquina; no: era ‘el’ banco”, destacó Carlos.
“Uno cree en la confiabilidad de la institución. Ya después uno empieza a escuchar que le prestaron a una empresa privada de seguridad que le daba servicios al banco, que le prestaron a otra gente, que habían trasladado dineros del Cementazo a la asociación solidarista”, contó.
En abril de 2019, Carlos se acogió, junto con varios otros trabajadores del banco, al artículo 34 de la Convención Colectiva que en ese momento permitía, a quienes tenían más de 20 años de laborar en el banco, renunciar con el pago de prestaciones.
Para esto, cabe recordar que el banco había pasado todos los ahorros de los empleados, del aporte patronal y obrero a la asociación solidarista para darle capital, por lo que las prestaciones de los trabajadores pasaron a pertenecer a la asociación.
Cuando Carlos inició el trámite de renuncia y estaba en espera de su liquidación le llegaron “con la sorpresa”. “Ahí es cuando le salen a uno con que para continuar con el trámite le tienen que hacer el débito para cubrir el perjuicio ocasionado por la administración fraudulenta que se hizo en su momento. En el caso mío fueron como ₡6 millones”, afirmó.
“Y uno tenía que firmar, estaba uno entre la espada y la pared. Uno ha renunciado al banco, tiene tres meses de estar sin dinero, tiene el préstamo de la casa encima, tiene situaciones que atender a nivel de familia. Diay sí, ¿para donde cojo?”, expresó.
“Ya después sale el escándalo de todo lo que había pasado en la asociación solidarista, con los préstamos que hicieron y los directivos que se habían beneficiado con préstamos exorbitantes, muy blandos para ellos, que era un favorecimiento”, recordó.
En su criterio, si bien la decisión se acordó en asamblea, “fue como una manera de presionar a los asociados porque, en ese momento, no dijeron con toda la transparencia lo que había pasado con nuestros dineros”.
“Si el papá de la criatura es el Banco Nacional y los mismos directivos se beneficiaban de la asociación, eso lo tenía que apechugar el banco; pero no fue así, nos lo clavaron a nosotros”, destacó el trabajador.
“Supuestamente era lo mejor en ese momento”
Édgar (nombre ficticio) tiene 30 años de trabajar en el Banco Nacional. Según contó, Asebanacio tuvo varios años de verdadera bonanza. Sin embargo, después del escándalo, los beneficios que reciben se han reducido bastante.
El empleado destacó que en una asamblea de asociados rifaron un auto, en otra un viaje en crucero durante una semana y que llegó a recibir hasta ₡2.500.000 en excedentes.
“Con esa plata yo me ayudaba mucho porque nosotros tenemos varios años de no tener aumento. Yo tomaba esa plata y la estiraba como una liga para todo el año. Pero cada año es menos plata la que nos dan. Ahora dan muy pocos intereses de la plata que tenemos ahorrada”, mencionó Édgar.
Recuerda que fue en una asamblea presencial, antes de la pandemia, cuando se acordó que debían dar una parte proporcional de su ahorro obrero. “Fue un acuerdo que tomamos, que era supuestamente lo mejor en ese momento, que nosotros teníamos que asumir la pérdida porque nosotros éramos los dueños de la asociación. Nosotros aceptamos eso porque era la mejor opción en ese momento”, expresó.
A este trabajador le dedujeron entre ₡1.500.000 y ₡2 millones. “Del puro colerón ya no me acuerdo exacto cuánto era”, recalcó.

