“Empezamos una nueva era”

El Presidente de la República, el Canciller y la embajadora Elayne Whyte se felicitaron por el logro del tratado que prohíbe las armas nucleares.

“La seguridad mundial basada en el miedo y en la amenaza de aniquilación no es sostenible. La comunidad internacional está dispuesta a retomar el camino del desarme”.

Con esas palabras resumió el camino que llevó al acuerdo mundial Elayne Whyte, embajadora de Costa Rica ante Naciones Unidas en Ginebra y Presidenta de la Conferencia de la ONU para la prohibición de las armas nucleares.

Whyte ofreció esas palabras durante una conferencia de prensa realizada este miércoles en Casa presidencial junto al presidente Luis Guillermo Solís y el canciller Manuel González.

El pasado 7 de julio más de 190 países miembros de la ONU acordaron adoptar el Tratado para la Prohibición de Armas nucleares, el cual entrara en proceso de ser firmado el próximo 20 de setiembre y posteriormente deberá ser ratificado por cada uno de los países firmantes.

Según explicó el canciller González, para que el tratado entre en vigencia debe ser ratificado por al menos 50 países.

Whyte consideró que con la adopción del Tratado -71 años después de que se lanzara la primera bomba nuclear por Estados Unidos contra Japón-, la ONU “responde a un llamado desde el primer día”.

Añadió que llegó el momento en que “la ciudadanía y países nos damos cuenta de que el peligro de que las armas nucleares se usen otra vez, es real. El potencial de destrucción es inimaginable”. Al mismo tiempo, categorízó también como “inimaginable” los costos de los programas de modernización de los arsenales ya anunciados por algunos países.

Tras sentenciar que “empezamos una nueva era”, la funcionaria añadió que “no tenemos registro en la historia de un tratado negociado en tan poco tiempo”.

Whyte también detalló que el acuerdo crea una conferencia de estados parte, la cual deberá establecer medidas tanto para sancionar incumplimientos, como para abrir la puerta a los estados que ya poseen armas nucleares.

“Lo más importante es la prohibición fuerte a las actividades para desarrollar armas y la amenaza de usarlas, así como ayudar a otros o recibir ayuda para conseguirlas”, explicó y detalló además que un eventual plan para la eliminación y destrucción de armas nucleares es un mecanismo que tomará vida a partir de la ratificación del acuerdo.

OBSTÁCULOS

El presidente Luis Guillermo Solís observó que el hecho de que más de 190 países hayan logrado el acuerdo “no es cosa pequeña”, y expresó que junto a la lucha contra el cambio climático y los objetivos de desarrollo sostenible al año 2030, esta iniciativa representa un “compromiso con los valores superiores de la humanidad”.

Solís añadió que los alcances del tratado “están por verse y trascenderán nuestro tiempo”.

Sin embargo, a pesar del optimismo mostrado tanto por Whyte como por el presidente Solís, el canciller González reconoció que “vienen tiempos complicados” de cara a los procesos de firma y ratificación del tratado, pues “la dificultad principal es que los países que tienen este tipo de armas no están de nuestro lado y son poderosos”.

El funcionario empero calificó el acuerdo como una “gran oportunidad para la sociedad civil que ahora tiene una base jurídica clara para ser más vocales en la estigmatización de las armas nucleares”.

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