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Embajador en México acusa a Vanessa Castro de esperar “momento políticamente oportuno” para denunciar intervención de Chaves en despido

Al final de la sesión, Castro se dirigió a Abarca y a Alejandro Pacheco, reclamando que miembros de su propio partido le dieran la espalda, y se retiró al borde de las lágrimas. Seguidamente, el embajador y Pacheco se saludaron entre carcajadas.

El embajador de Costa Rica en México, Pablo Heriberto Abarca, acusó a la legisladora socialcristiana Vanessa Castro de esperar un “momento políticamente oportuno” para denunciar la intervención del presidente Rodrigo Chaves en su despido de la empresa Repretel, en la que laboró por casi dos décadas.

Abarca compareció ante la Comisión Permanente Especial de Control de Ingreso y Gasto Público para referirse a la supuesta gestión del presidente de la República para contactar al empresario Angel González con la finalidad de cesar la relación profesional de la diputada Castro con su empresa.

Tal y como trascendió en marzo pasado, la legisladora socialcristiana laboraba como asesora legal externa de una corporación de medios de comunicación pero luego de que el embajador contactara a Chaves con la jerarquía de esa empresa, a Castro le fue rescindido el contrato con la empresa, con la que tenía casi 20 años de trabajar.

Fue la misma diputada la que dio a conocer lo sucedido y la que señaló a Abarca, lo que generó una primera convocatoria, donde Abarca repitió decenas de veces la frase “no me voy a referir”.

Hacia el final de la comparecencia, Abarca dijo que la existencia del expediente 24-0000200033-PE, en el que se investiga a Chaves por el presunto delito de abuso de autoridad “deja claro que esta convocatoria es injustificada y ajena” a las competencias de la comisión.

«Los límites de esta comisión no le alcanzan para escrutar asuntos de índole privada, como el caso de una funcionaria publica, en este caso, una diputada, que venía ejerciendo su empleo en una empresa privada y que al verse cesada del mismo, espera un momento políticamente oportuno para inducir a un error a la presidencia de esta honorable comisión y en consecuencia a todos ustedes señores diputados”.

Antes de que pudiera terminar, la presidenta de la comisión interrumpió a Abarca -a quien ya le habían llamado la atención por intentar cuestionar las potestades de las diputaciones varias veces durante la sesión- y le dijo que no era de recibo el planteamiento y que quedaba reconvocado para el martes a las 9 a.m.

Tras dictado el fin de la sesión y según fuentes cercanas a UNIVERSIDAD que estaban presentes en la sala, Castro se dirigió su compañero de bancada Alejandro Pacheco -quien previamente hizo solamente preguntas complacientes al embajador- y les reclamó que siendo del mismo partido le hiciera eso y “se prestara para ese juego”, agregando que ojalá no le tocara después estar en una situación similar.

Castro se retiró aparentemente al borde de las lágrimas escoltada por uno de sus asesores y las legisladoras Katherine Moreira (del PLN) y Kattia Cambronero (del Liberal Progresista), mientras Abarca y Pacheco se saludaron entre carcajadas.

Más preguntas sin respuestas

A lo largo de la audiencia de Abarca, el embajador esquivó la mayor parte de las preguntas con intentos evidentes de alargar sus respuestas, cuestionando los motivos detrás de las mismas y las potestades de los legisladores.

Además, insistió al igual que en su primera comparecencia que no se referiría a la visita de la misma Castro, junto a Carlos Felipe García y Leslye Bojorges a su vivienda oficial en México y a temas relacionados. Incluso, se negó a contestar preguntas hipotéticas sobre actuaciones éticas de un embajador.

Durante los intercambios de Abarca con el verdiblanco Francisco Nicolás, la presidenta de la comisión, Dinorah Barquero, debió llamar la atención del compareciente pues no es su competencia decidir qué es o no relevante para la investigación. Nicolás señaló entonces que era evidente que el embajador estaba intentando perder tiempo.

El legislador preguntó a Abarca si sabía cómo se constituía el delito de tráfico de influencias y si lo había considerado al acatar las instrucciones de Chaves, pero justo en ese momento sonó el aviso de que se había agotado su tiempo. “Lo salvó la campana”, le reclamó a quien respondió riéndose.

Alejandro Pacheco intervino con varias preguntas que permitieron a Abarca decir que no se habían gastado fondos públicos en las reuniones mencionadas y que había sufragado con su dinero el viaje para comparecer.

Entonces, el frenteamplista Jonathan Acuña lo acusó de hacer “preguntas pactadas” lo que, dijo, “no les hace bien”.

La liberal Cambronero preguntó sobre la relación y conversaciones con la empresa Tradeco -que ha manifestado interés en realizar las obras de Ruta 1- y el embajador intentó “explicarle” como funciona la “diplomacia empresarial”.

Cambronero, evidentemente molesta, le dijo que no le iba a permitir aleccionarla y continuó preguntando por el registro de visitas de la embajada y de la casa oficial del embajador. Sobre eso, Abarca dijo que desde el inicio de su gestión no se acostumbraba tomar bitácora en la embajada ni en “su” casa, lo que causó indignación de los presentes. “No es su casa, es un bien del Estado”, dijo la diputada.

Barquero, quien tiene experiencia en el servicio diplomático, dijo que la respuesta era una mentira pues es conocido que el país donde se ubica la embajada proporciona la seguridad y mantiene los registros.

Hacia el final de la sesión Nicolás emocionó para pedir al gobierno mexicano los registros de ingreso tanto de la embajada como de la casa en que viva Abarca.

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