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El viejo conocido Figueres sale vivo de la convención del PLN

El expresidente repite como candidato presidencial 28 años después de que ganó una interna contra Rolando Araya. Los precandidatos surgidos en este siglo captaron solo uno de cada tres votantes. La experiencia y otros cuatro factores marcaron el resultado.

Casi tres décadas después de ganar su primera candidatura presidencial en una convención en la que también participaba Rolando Araya, el expresidente José María Figueres superó su primera prueba en el objetivo de reelegirse como gobernante de Costa Rica en el 2022.

La carta de la experiencia después de las apuestas de cambio en las últimas elecciones se sumó a otros factores para permitir a Figueres conseguir el 35% de los votos emitidos en la convención que celebró el domingo su Partido Liberación Nacional (PLN), con una afluencia de votantes que superó las expectativas de propios y extraños.

El expresidente siempre se consideró en ventaja, tanto en la precampaña como en la jornada electoral del domingo 6 de junio. Aquí, con un seguidor en La Unión, Cartago. (Foto: cortesía).

Los cuestionamientos por decisiones de su gobierno 1994-1998, las críticas a su ética por el caso Alcatel, el debilitamiento del PLN y la precampaña ambigua no bastaron para evitar que Figueres saliera más fortalecido de lo que esperaba su equipo y los adversarios, al superar a los restantes cuatro precandidatos por un margen incuestionable y con una participación sorpresiva superior a 350.000 electores, a pesar de la pandemia.

Aunque el porcentaje de apoyo fue menor al de cuatro años atrás, cuando perdió la candidatura presidencial ante su actual aliado Antonio Álvarez Desanti, el respaldo logrado le resultó suficiente para imponerse en una contienda interna que no alcanzó a polarizarse entre dos opciones.

Figueres, a sus 66 años, parece haber superado una prueba contra sí mismo al explotar las ventajas que le ofrecía el escenario y que quedaron comprobadas el domingo al cerrarse los 920 centros de votación y activar los rumores con la noticia que a casi nadie sorprendía: nadie pudo evitar que el veterano expresidente se clasificara para las elecciones de febrero del 2022.

El triunfo de lo retro: 35% + 27%

Años después de acumular mensajes internos y de proyectar un supuesto afán por renovar liderazgos y mostrar rostros nuevos, la convención del PLN colocó el 61% de los votos en manos de figuras políticas que proceden del siglo pasado.

Entre el 35% de Figueres y el 27% de Rolando Araya (exministro de Transportes, exdiputado, excandidato presidencial del PLN en 2002), la elección dejó solo un tercio de los votos para los otros tres precandidatos, figuras que surgieron en la política en este siglo, ya sin bipartidismo.

Figueres y Araya, que ya se habían enfrentado en una convención ganada por el primero en 1993, se presentaron durante la precampaña como cartas de experiencia, aunque se beneficiaron también del alto porcentaje de la población que los conoce, indicó la politóloga Eugenia Aguirre, del programa de Observación de la Política Nacional (OPNA) de la UCR.

A diferencia de ellos, los diputados Thompson y Benavides resultaron poco conocidos a pesar de sus cargos en los últimos 20 años como viceministro de Presidencia y alcalde de Alajuela, y de exdiputado y exministro de la Presidencia, respectivamente.

Figueres, de 66 años y Araya, de 73, también tienen en común que ambos proceden de familias de linaje político, otra diferencia en relación con los otros tres adversarios.

Si se considera que en la convención votaron muchas personas ajenas al partido, se puede ver como una expresión más de la política nacional y como una posible muestra del efecto “péndulo”, pues en comicios recientes ha triunfado la carta de lo nuevo y ahora el electorado podría estar en busca de la experiencia, como decía en un centro de votación un elector llamado llamado Marco Aguilar, de 38 años.

“Lastimosamente las improvisaciones en los últimos ocho años no han servido. Se ocupa un cambio, sí, pero no han tenido la capacidad”, exclamó mientras esperaba en una fila que nunca pensó encontrar para acceder a la mesa de votación, en Santa Bárbara de Heredia.

La escuela Pedro Murillo, en Barva Heredia, fue uno de los recintos donde las filas mostraron una alta afluencia de participantes y lentitud en el proceso. (Foto: Miriet Ábrego).

Sin el rival de siempre

La ausencia del expresidente Óscar Arias en el juego político del PLN quitó del camino de Figueres uno de los mayores obstáculos. Cuatro años después de que Arias y su hermano Rodrigo apostaran fuerte por Álvarez Desanti y le ayudaron a triunfar contra Figueres, en esta ocasión ninguno de sus adversarios recibió el respaldo de Rohrmoser.

Aunque Rodrígo Arias, de manera independiente, apoyó al diputado Carlos Ricardo Benavides (cuarto lugar, con 13%), el exmandatario de los períodos 1986-90 y 2006-2010 ni siquiera salió a votar este domingo 6 de junio, pues adujo motivos de salud por la pandemia.

En nada quedaron los intentos de Arias por lograr que no hubiera convención y que la candidatura presidencial se eligiera por aclamación alrededor de ciertas características que él propuso junto al nombre de Rebeca Grynnspan, quien nunca estuvo de acuerdo.

Después de ese intento y de lidiar en los últimos años con causas judiciales de las que salió bien librado (delitos sexuales y Crucitas), Arias evitó manifestar su apoyo a precandidato alguno y más bien varias figuras partidarias que fueron cercanas a él se sumaron al movimiento de Figueres y reforzaron una estructura suficiente para la batalla interna.

La apuesta de Arias en el 2017, Álvarez Desanti, acabó convertido en aliado de Figueres en este 2021, después de que ambos llegaran a un acuerdo sobre detalles que no se conocen de manera pública y que permitieron al ahora candidato un mayor control de las estructuras intrapartidarias, además de presentar ese pacto como un ejemplo de su afán por ser un “unificador” en el partido, comentó el doctor en Ciencias Políticas Constantino Urcuyo, de la Universidad de Costa Rica (UCR).

Sin contendor directo y sin el mínimo de 40%

Esa abstención de Arias se sumó a otros factores para propiciar un terreno de competencia que no llegó a configurarse en una pelea de dos. Figueres arrancó en clara ventaja mientras Araya, Thompson, Benavides y Alpízar intentaron colocarse como el contendor directo del exmandatario, señaló Aguirre.

Los resultados mostraron esa repartición de fuerzas. Con el 26% de Araya, el 16% de Thompson y el 13% de Benavides, bastaba la suma de dos de ellos para superar al 35% de Figueres. Esto, sin embargo, sería solo una hipótesis aritmética, pues ellos tres representaban opciones políticas diferentes y nada ofreció siquiera la posibilidad de que se unieran en la precampaña.

Esto permitió a Figueres triunfar con un porcentaje inferior al que obtuvo cuando perdió la interna contra Álvarez Desanti. Lo logró tras una precampaña en la que evitó a toda costa entrar en conflicto con alguno de sus rivales, a pesar de las críticas o cuestionamientos que estos le plantearon de manera pública e incluso en los debates.

De esta manera logró diluir también el posible efecto “antifigueres” entre los restantes precandidatos. “Figueres escogió no pelear y no convirtió a ninguno en su rival. Se concentró en su estilo y esa es una habilidad que puede concedérsele”, comentó Aguirre.

Además, si bien la pandemia no propició la participación escasa que supuestamente le convenía, sí fue el motivo de algo que resultó crucial para el triunfo del domingo: eliminar para esta ocasión el mínimo necesario que estaba en 40% de los votos válidos.

Esa decisión de la Asamblea Nacional del partido, tomada en diciembre para no tener que realizar dos elecciones internas en medio de la pandemia, evitó tener que ir a una segunda ronda entre Figueres y Araya, lo que hubiera provocado inevitablemente la batalla entre dos.

Los opositores le dieron legitimidad al triunfo de Figueres

Con una diferencia de nueve puntos sobre el segundo lugar y con una votación total que casi duplicó los pronósticos que se manejaban internamente, Figueres da un buen primer paso para la contienda nacional, comentó el politólogo Urcuyo.

Cerca de 400.000 personas acudieron al llamado del PLN, de acuerdo con las proyecciones basadas en los datos procesados por el tribunal interno del PLN.

Este es el resultado de una movilización en la que, nadie duda, hubo votantes que acudieron con el afán de impedir la victoria de Figueres. Reportes de dirigentes de al menos diez cantones recogidos por Universidad señalan que se hicieron presentes personas ajenas al PLN, e incluso seguidores y militantes de otros partidos.

La convención abierta permitía esa participación más allá de los 170.000 personas que, aproximadamente, se declaran liberacionistas, según la proyección basada en la encuesta CIEP-UCR de abril, que indica que el 5% de la muestra expresó esa filiación. Es decir, el total de votantes de la convención duplicó esa cifra.

“Tener una votación tan nutrida en tiempos de pandemia revitaliza al partido”, dijo Urcuyo al reconocer que ese volumen de participantes aumenta la legitimidad del triunfo de Figueres, independientemente de las motivaciones de miles de votantes.

Urcuyo descartó que sea preciso decir que el 60% de los votantes manifestó un rechazo a Figueres, aunque una parte indeterminada sí lo haya hecho.

Evitar las posiciones tajantes

Tanto Urcuyo como Aguirre consideraron que a Figueres le pudo haber resultado su estrategia de evitar las posiciones tajantes y de evitar manifestarse en asuntos polémicos.

Habiendo reducido la participación en debates y en entrevistas en medios de comunicación, Figueres prefirió pagar el costo de las críticas por evadir esos espacios y dejar márgenes de duda, e incluso de recurrir a respuestas dirigidas a puntos medios que no lo comprometieran ante algùn sector especìfico.

“La política es el arte de transar. No es encerrarse entre el blanco o el negro. Carlos Ricardo Benavides estaba matriculado con los proyectos de una manera intensa y eso lo hizo exponerse junto con las debilidades de esos proyectos”, dijo en alusión al plan sobre Empleo Pùblico, por ejemplo.

“Usted tiene que buscar el voto del centro, no a los extremos. No es bueno adversar la ley de empleo público de manera absoluta ni tampoco defenderla  hasta la última coma. Figueres habla de otras opciones en puntos medios y esa es la transacción normal en una democracia. No son esquemas binarios”, añadió.

Pasada la convención Figueres sí usó el adjetivo “necesario” para un acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI), dada la crisis fiscal, pero aclara que ello no significa un respaldo a los proyectos planteados por el Gobierno para cumplir con las metas ofrecidas a ese organismo.

“Necesitamos toda la flexibilidad posible para aprovechar las oportunidades que nos da el mundo. Ya llegará el momento de entrarle a esos temas y lo haremos con la misma inclinación férrea que tengo de buscar los consensos, de unir”, dijo a Radio Columbia.

Eso, según Urcuyo, es una manifestación de pragmatismo sin orientación ideológica y consciente de que hay márgenes de negociación, el que aprovechará en su deseo de reunirse con las fracciones legislativas en paralelo a la campaña electoral.

La fase siguiente

Conocidos los resultados, los precandidatos no dudaron en conceder el triunfo a José María Figueres, pero ninguno dijo de manera inmediata que lo apoyará durante la campaña. Viene antes un acomodo de fuerzas y la posibilidad de negociaciones internas que van más allá de los rostros visibles, pues hay en juego compromisos con la estructura, diputaciones y promesas de apoyos para otras instancias.

De cómo resulta la meta de Figueres por ser el componedor de “la familia liberacionista” depende en buena medida el inicio de la conquista de apoyo popular en el mar grande donde todos quieren pescar, el de las personas que se declaran exentas de filiación partidaria, casi 9 de cada 10 del padrón.

El discurso de aceptación de la candidatura subrayó el afán por procurar alianzas, como las que hizo en la precampaña con contrapartes que parecen adversas, como un medio para enfrentar las urgencias económicas y sociales, y perseguir el concepto de “buen vivir” que repetirá en los próximos meses.

Con Figueres son dos los candidatos ya ratificados por sus partidos, pues Fabricio Alvarado recibió la credencial de su partido Nueva República, aunque en su caso mediante una pequeña asamblea de 44 asambleístas.

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