El PLN impone (de nuevo) el reto crucial: unirse o hundirse

El nuevo presidente, Guillermo Constenla, y secretario general, el diputado Gustavo Viales, elevan el carácter de urgencia a la tarea de aplacar los conflictos internos.

El partido más histórico de Costa Rica, Liberación Nacional (PLN), reunió a su mayor autoridad el sábado para elegir a nuevos voceros y tratar de construir un mensaje tan repetido en esta agrupación como el “Corrido de don Pepe”: la urgencia de detener las discordias internas como primer paso para reconquistar electores y volver al poder.

Cada foto, cada discurso y cada acto público está dirigido a ello: llamar a la reconciliación entre las distintas corrientes ideológicas, entre seguidores de distintos expresidentes, ente bases territoriales y diputados, entre jóvenes y veteranos.

El PLN, una organización que llegó en 2018 a la edad de un adulto mayor y que añora aquellos años de vitalidad, intenta ahora apelar a la sabiduría y la paz interior: saber responder a los nuevos tiempos políticos y saber sobrellevar la diversidad interna sin hacer de cada decisión un conflicto abierto.

Es lo que parece que el PLN pretende con la designación del veterano político Guillermo Constenla como presidente de la agrupación y del diputado Gustavo Viales como secretario general, con la credencial de ser el legislador más joven del Congreso actual, a sus 28 años.

Los asambleístas del PLN los nombraron después de varios pulsos y cálculos internos, todos conscientes de dos fechas determinantes en el tiempo: hace un año el partido sufrió la peor derrota de su historia y dentro de un año serán las elecciones cantonales para los 82 gobiernos locales del país, 82 batallas bajo una misma bandera.

Y después vendrán las elecciones presidenciales, tan inciertas como son las contiendas en estos tiempos de desafiliación partidaria y candidatos caídos del cielo. “Ganamos o morimos”, dijo Constenla cuando pidió el apoyo de los asambleístas para la Presidencia. Porque para eso es un partido político, para buscar el poder, no para hacer reuniones periódicas entre sus dirigentes, dijo en pocas palabras. También dijo que el partido no tiene rumbo ahora y no puede seguir así, que nadie puede vivir de los recuerdos, de las candidaturas repetidas ni de estilos obsoletos, que otros le robaron al PLN la identidad socialdemócrata. Dijo que el partido atraviesa “los momentos más oscuros” y para presidirlo pidió los votos.

Constenla ganó la votación ante Carlos Rivera Bianchini, un exdiplomático de discurso más templado. Apenas se conocieron los resultados, ambos se colocaron ante los asambleístas y se abrazaron en señal de esa unidad que tanto subrayan.

No es que el PLN haya sido siempre un quieto remanso, pero antes la acritud de los conflictos no impedían los triunfos electorales. Ahora las derrotas del 2014 y del 2018 más bien han atizado las peleas internas o al menos las han visibilizado. Es lo que quieren revertir Constenla y su nuevo socio, el secretario general recién electo Gustavo Viales.

Es lo que decía el propio Viales en su primer mensaje “a la familia liberacionista” escrito a los seguidores del PLN: “iniciamos una etapa de necesaria reflexión y urgente cohesión partidaria”. Nadie le va a negar ese señalamiento, pero muchos sí ponen en duda por dónde empezar. No lo dicen en público, nadie quiere ser el pesimista abierto, pero en privado si chorrean las dudas y las preguntas sobre este proceso de reconciliación.

Eso, “unir al partido”, es lo que han dicho las autoridades de manera recurrente durante los últimos años, pero ahora hay una diferencia, dice Viales: “talvez ninguno había vivido dos derrotas como ahora las tenemos, de la manera en que se dieron. Ahora es una opción”. Es una obligación, añadió Viales en una breve entrevista con este semanario.

Fernando Zamora rindió su informe al dejar el cargo de secretario general. Comparó un pasaje del Antiguo Testamento
con la situación actual del partido.

La otra unión pendiente: la generacional

El diputado Gustavo Viales tiene 28 años y por edad podría ser hijo de Fernando Zamora, el abogado conservador que fungió hasta este sábado como secretario general del PLN.

Pero el papá de Viales se llama Carlos y es un veterano dirigente partidario que ahora ejerce como alcalde del cantón de Corredores. Gustavo nació en un hogar “perico”, sobrino de diputado, y así ha vivido, en el partido más tradicional del país, una agrupación que le permitió ser el legislador más joven en este cuatrienio y ahora lo será también en el historial de secretarios generales del PLN.

Es más joven que cuando Luis Alberto Monge y Daniel Oduber tomaron esos puestos en los tiempos políticos idos del siglo XX. El cambio generacional importa en estos momentos de un PLN desgastado y “abatido” (como dijo el saliente Zamora), aunque en la elección de Viales influyeron otros factores propios de la política adulta.

Nada estaba claro, hubo fricciones y tendencias, división temporal en la bancada verdiblanca, un posible rival en la fracción y negociaciones entre otros, pero este sábado logró el apoyo suficiente para ser el secretario general más joven del partido más adulto del país y que más simpatizantes atrae (menos de 500.000, el 17% del electorado) según proyectaba en 2017 una encuesta del Centro de Investigación y Estudios Políticos (CIEP), de la UCR.

Otros dirigentes (rostros conocidos de gobiernos pasados) se oponían e impulsaban a la exdiputada Carolina Delgado, más cercana a las bases territoriales resentidas con la fracción legislativa, pero al final los números favorecieron a Viales. Cerraron filas con él sus compañeros diputados y quizás el 1º de mayo en la Asamblea Legislativa se vean los efectos de la elección del sábado en el Balcón Verde, cuando se anuncie al nuevo jefe de la bancada o al candidato a la Presidencia del Congreso.

Ahora Viales es vocero y operador político de un partido amplio, diverso, nostálgico y urgido de una reconciliación que no se asoma aún. Sustituye a Zamora, el dirigente que no dejó pasar la oportunidad de colocarse del lado conservador en el debate de los valores y la moral religiosa. Aún el sábado lo dejó claro: el programa de la asamblea partidaria de hoy empezaba con una “invocación espiritual” y su último discurso acabó con un relato bíblico sobre el pueblo de Israel.

Los asambleístas tuvieron que escuchar una historia del Antiguo Testamento, de cómo un ejército de 300 hombres siguió leal a Gedeón, un joven elegido por Jehová para combatir a los madianitas, que acosaban a los israelitas. Y bueno, que eran muy pocos porque muchos desertaron antes de luchar, pero al final triunfaron. “Eso es similar a este partido”, dijo Zamora, después del relato.

“Algunos se van, pero así sea con 300 personas este partido es la esperanza de la democracia en Costa Rica”, añadió. En ese instante una asambleísta joven (también hija de un dirigente conocido) publicaba en Twitter un mensaje que criticaba ese símil entre el partido de raíces socialdemócatas y un relato bíblico escrito hace miles de años. Igual ya Zamora se iba; “que Dios nos acompañe”, dijo al final.

Después vino un breve mensaje de Viales para postularse (el diputado Roberto Thompson fue el primero en ir a felicitarlo), la elección entre los asambleístas, el triunfo ajustado de legislador (tres votos de ventaja) y una repetición que puso nervioso a los diputados, aunque luego quedó ratificado con 64-52 el legislador nacido en marzo de 1991 en Ciudad Neily, cabecera del cantón que ahora gobierna su papá.

“Me crié con la política tradicional, pero no la ejerzo”, dijo después en una breve entrevista con este medio. Dice que tiene algunas posiciones progresistas, como el apoyo al matrimonio igualitario (ya aprobado por fallo de la Sala constitucional). No dice nada de sus mensajes recientes en favor de que una misma persona tenga varias armas para, por ejemplo, defenderse en las fincas, uno de sus momentos más controversiales desde que llegó al Congreso.

A Viales también se le recuerda por los momentos en que rompió la línea de partido y se puso del lado de Restauración Nacional en la discusión sobre la reforma fiscal, en el tema del impuesto a la canasta básica. Diez meses después de ocupar una curul en Cuesta de Moras, tiene ya tiene titulares con su nombre.

Ahora toma la bandera de la reconciliación y la unión partidaria, pero sin versículos de la Biblia. “Tengo principios nuevos y formas distintas”, contesta sin dejar de toquetear su pulsera de cuero Pandora, una marca famosa entre jóvenes. Asegura que el uso de sus redes sociales es una prueba de juventud, aunque tiene claro que está aún en fase de aprender.

“La experiencia de don Guillermo Constenla en la presidencia del partido y la mía como secretario general, con un brazo más político, pueden ayudar mucho. Es la experiencia, la energía y la valentía para meternos en política, que resume lo que queremos mostrar en este partido”, la organización que evoca a la vieja política y que también predomina en el sistema de partidos básico para el orden democrático.

Después vinieron los selfis, los abrazos de político (apretón de mano, abrazo de costado, tres palmadas sonoras), las sonrisas con los aliados y con los rivales, obvio; el mensaje es unir. Los asambleístas terminaban la jornada con la elección de Constenla y de Viales y de Michelle Chinchilla como fiscal, y con la reelección de Paulina Ramírez como tesorera, todo dentro de un salón con temperatura de sauna.

Varios mencionaron las elecciones municipales dentro de un año y también la dura derrota de un año atrás. Aquí hubo exalcaldes y excandidatos, pero además futuros alcaldes y futuros candidatos que también aplaudieron el relevo de Zamora por Viales. No estuvieron Óscar Arias, José María Figueres ni Laura Chinchilla; tampoco Rodrigo Arias y nadie cantó el “Corrido de Don Pepe”.

El nuevo secretario general es Gustavo Viales (derecha). Acá conversa con sus compañeros diputados Carlos Ricardo
Benavides y David Gourzong (centro).

Constenla también

“Precisamente sopesando la situación compleja de nuestro un partido y porque un grupo de asambleístas me pidieron participar, acepté participar y me motivé. Tengo la ilusión de tratar de ayudar a salir de esta situación difícil”, decía Constenla cuando ya se sabía presidente.

“Yo atribuyo esta situación primero a la desunión del partido; segundo, a que el PAC (Acción Ciudadana) fue sumamente hábil en colgar a Liberación el mote de corruptos, cuando ellos son también corruptos y no voy a hablar del “cementazo” que nació en la Casa Presidencial y que asaltó un banco del Estado. No voy a negar que en Liberación, como en toda organización pueda haber gente que no cumpla con los principios éticos y por eso dije que es importante retomarlos y que no son propiedad de uno u otro partido”.

Pero Constenla vuelve al punto: “si usted analiza la elección pasada, el hecho de que no pasáramos a la segunda ronda se debe única y exclusivamente a la desunión de Liberación Nacional. Hay una fuerza histórica que dio lugar a este partido, que es la de don José Figueres Ferrer, y hay todavía mucha gente que apoya a su hijo José María. Lo que no podemos hacer es marginar a esa fuerza política. No se debe”. Lo decía el hombre que aseguraba pelear la presidencia sin ser “ficha” de nadie, ni de Arias ni de Figueres. “No voy a defender a uno ni a otro; voy a defender a su unidad y a su recuperación de la credibilidad del votante”.

* Parte de esta información ya fue publicada en nuestra edición digital el sábado 2 de febrero.


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