Políticos cambian de partido para elecciones municipales

El “mercado persa” de los candidatos a alcalde

PLN y PUSC pierden figuras; Republicano Socialcristiano capta más.
13 actuales alcaldes y exalcaldes buscaron nuevas banderas.

Hace una década, en las primeras elecciones municipales que se celebraron en Costa Rica, un partido cantonal venció a todos los “grandes” en la elección del alcalde de Paraíso: obtuvo 3.696 de los 7.794 votos del municipio. Así, de la mano del Partido Auténtico Paraiseño, fue que llegó Marvin Solano Zúñiga a ocupar la alcaldía del cantón en 2002.

Cuatro años después, Solano cambió de bandera y logró la reelección con el Movimiento Libertario (ML). En 2010 intentó mantenerse en la alcaldía por tercer periodo pero falló.

“En ese momento los partidos cantonales no tenían deuda política y cuando vino la elección del 2006, conversé con Otto Guevara y él me facilitó el partido”, explica Solano, quien destaca que fue el único alcalde elegido del ML en esas elecciones.

Para los nuevos comicios municipales del próximo 7 de febrero, Solano de nuevo buscó otra casa y concursará por Paraíso, esta vez por el Partido Accesibilidad sin Exclusión (PASE).

Según el candidato, el presidente del PASE, Óscar López, le comentó: “Si usted quiere nuestro partido, úselo; le doy libertad de buscar la gente que quiere en la papeleta y le doy todo mi respaldo”.

Su historia no es atípica: 68 actuales alcaldes y exalcaldes buscan volver a liderar sus cantones; 24 de ellos han cambiado de agrupación desde la última vez que ocuparon la alcaldía.

El “uso” de los partidos como una marca o vehículo para ganar una elección, sin que por ello necesariamente el candidato se adhiera al cuerpo de ideas de esa agrupación, se convirtió en una tendencia política firme en Costa Rica. El politólogo Rotsay Rosales describe este fenómeno como franciquicias políticas.

Los “usuarios” son nombres consolidados, como el exalcalde de San José y excandidato presidencial Johnny Araya o el limonense Néstor Mattis, que llegó a la alcaldía del cantón central de Limón en 2010 con el Partido Liberación Nacional.

La mayoría migran a partidos pequeños –como el PASE o el Partido Nueva Generación–, agrupaciones locales o nuevas banderas con figuras de peso detrás, como el Partido Republicano Social Cristiano (PRSC), que lidera el expresidente Rafael Ángel Calderón Fournier.

Es precisamente el PRSC quien logró captar más políticos locales con espuela: seis exalcaldes de la Unidad Social Cristiana, uno del Partido Acción Ciudadana y el actual alcalde de Upala, el liberacionista Alejandro Ubau.

A su vez, Liberación Nacional “exportó” a 13 alcaldes y exalcaldes a otras agrupaciones, del grupo de 41 políticos que, entre 2002 y 2010, accedieron a una alcaldía con la bandera verdiblanca y ahora buscan repetir.

“Es lamentable que muchos candidatos han hecho carrera política gracias a PLN y después se van a otros partidos. De alguna manera no guardan lealtad al partido que les permitió su desarrollo”, señaló el secretario general del PLN, Fernando Zamora.

Zamora destacó que en el caso de los que emigraron de Liberación hacia otros partidos lo hacen porque la propia agrupación le da la espalda, sea en procesos internos o por sus lineamientos.

“Es gente que pierde los procesos internos o por alguna razón resultan imposibilitados a mantener su candidatura en el partido, entonces como un mecanismo alternativo estrictamente electoral buscan partidos pequeños para conservar sus aspiraciones”, apuntó Zamora.

Mattis renunció a participar en la asamblea cantonal del PLN y, como otros, decidió buscar nueva casa y competir contra su expartido.

Así, el limonense y los restantes 23 alcaldes y exalcaldes que compiten en esta elección con una bandera nueva apuestan a su nombre oír encima del partido, confiados en que “en Costa Rica están presentes muchas de las condiciones que dan lugar al personalismo partidario”, como señala el Estado de la Nación 2015 en su capítulo político.

p-19-infomadrePUSC y PLN pierden

El mayor desgrane de candidatos ocurre en los tradicionales partidos grandes. En conjunto, liberacionistas y socialcristianos perdieron 21 candidatos que ahora buscan la reelección vistiendo nuevos colores.

El destino de los candidatos también es revelador: mientras que los rojiazules migran hacia el recién creado Partido Republicano Socialcristiano, cuya figura de autoridad es el expresidente Rafael Ángel Calderón, los verdiblancos migran hacia partidos cantonales y agrupaciones minoritarias como el Partido Nueva Generación (PNG).

Manuel Durán –candidato a la alcaldía de Zarcero por el PRSC– opina que “la cúpula del PUSC está muy sucia” y expresó su descontento con las decisiones del partido, por lo que vio una oportunidad cuando lo llamaron en el proceso de lo que llamó la “resurrección” del PRSC.

“Zarcero es muy pequeño y como por casualidad nos reunimos unos poquitos del PUSC. Aunque muchos volvieron, logramos armarlo rápido porque precisaba y como tenía la experiencia de cuatro años en los que me fue bien, me buscaron”, explicó Durán.

Dos de los casos más inusuales ocurren en Jiménez de Cartago y Flores de Heredia, donde dos exalcaldes por el Partido Liberación Nacional aparecerán en la papeleta de votación con una bandera del Partido Acción Ciudadana.

“Creo en la institucionalidad del PAC. A como están las cosas en Costa Rica, de verdad que es una situación que lastimosamente el bipartidismo ha venido haciendo lo que quería”, apunta Jorge Humberto Solano Herra, quien ahora va por el partido oficialista por Jiménez, tras ser alcalde por el PLN en 2002 y 2006.

 

“Es lamentable que muchos candidatos han hecho carrera política gracias a PLN y después se van a otros partidos. De alguna manera no guardan lealtad al partido que les permitió su desarrollo”.
Fernando Zamora, secretario general del PLN

 


 

Liberación contra Liberación: ¿el nombre o el partido?

p-19-plnHace 14 años varios cantones agrícolas dieron su apoyo a líderes comunales que prometían entender su realidad, como el candidato liberacionista Jorge Humberto Solano, de Jiménez de Cartago.

La gestión de Solano bastó para que sus vecinos lo reeligieran en el 2006, pero su municipio quedó en manos de la socialcristiana Lissette Fernández en las siguientes elecciones.

Este 2016, ambos exalcaldes son candidatos otra vez, pero ninguno con su partido original. Solano es el actual candidato del Partido Acción Ciudadana (luego de dejar Liberación Nacional, PLN), y Lissette Fernández va con el PLN, aunque ella se eligió con los “mariachis”.

Como en Jiménez, otros exalcaldes liberacionistas se encuentran cara a cara con su antiguo partido y pondrán a prueba la bandera verdiblanca contra el nombre del líder local, algo que no desvela a las autoridades del partido.

Francisco Zamora, secretario general del PLN, comentó que lo único que impide una nueva postulación con el partido es haber perdido los procesos de selección internos. Zamora opina que “en el fondo, no existe una inquietud de carácter patriótica, sino una conveniencia puramente electoral”.

Sin embargo, varios migrantes del PLN en Alajuela y Cartago creen que la política local debe desvincularse de la agenda política tradicional. Otras comunidades perdieron la fe en su representante local en la Asamblea Legislativa, dejando sus promesas en papeles y olvidando a los votantes que le consiguieron la curul. Incluso hay quien denuncia el acoso político en su contra por parte de los altos mandos del partido.

“De sentirse perseguidos, los procesos internos en PLN son democráticos y nadie pierde un proceso interno porque lo persigan. Los procesos internos se determinan en las distritales y ahí es donde se sella una derrota o una victoria”, aseguró Zamora.

Otros cantones donde se oponen nombres conocidos y las distintas banderas políticas son Upala, con Juan Bosco Acevedo y Alejandro Ubau; Naranjo y las postulaciones de Olga Marta Corrales y Eugenio Padilla; así como Parrita, con los conocidos Freddy Garro y Gerardo Acuña.


Alcaldes “eternos” buscan perpetuarse

Al pensar en los vaivenes de la política nacional de los últimos quince años se pueden destacar importantes hechos: la primera mujer presidenta, la separación de las elecciones de los gobiernos locales y los nacionales y la ruptura del bipartidismo PLN-PUSC en la elección de un presidente.

Cada cuatro años, todas las caras en puestos de elección popular se renuevan por ley, menos en los comicios municipales. Mientras que diputados y presidentes cambian de silla cada elección, los alcaldes pueden perpetuarse en su puesto.

El ejemplo más icónico es Johnny Araya, quien fue alcalde de San José desde 1991 –cuando no se elegía al alcalde por elección popular– y hasta el 2013, cuando asumió la candidatura presidencial por el Partido Liberación Nacional (PLN).

Ahora, Araya es nuevamente candidato a alcalde por el Partido Alianza Por San José, luego de que el Tribunal de Ética del PLN decidiera sancionarlo con la imposibilidad de ejercer actividad alguna en el partido en diciembre de 2014, año en que renunció a la campaña presidencial previo a la segunda ronda electoral.

Como el exliberacionista, otros siete alcaldes que vencieron en las elecciones de 2002, 2006 y 2010 buscan ahora prolongar su mando durante un período más.

En San Carlos, Alfredo Córdoba Soro se ha mantenido en el poder con el PLN desde 1994 y una vez más va por la alcaldía del cantón alajuelense. Antes del 2002 ocupó el cargo de “ejecutivo municipal”.

Una situación similar la vive Sarapiquí con su alcalde desde el 2003: Pedro Rojas Guzmán. Antes fue ejecutivo municipal desde 1988 a 1990.

En Montes de Oro, Álvaro Jiménez Cruz colocó la bandera verdiblanca en la silla del alcalde en el periodo 1982-1986 y volvió a ella desde el 2003 hasta el día de hoy.

El cuarto cantón donde un liberacionista va por su tercera reelección es Guácimo de Alajuela, liderado por Gerardo Fuentes González.

Otros candidatos decidieron dejar Liberación Nacional para su más reciente postulación.

Wilberth Martín Aguilar ha sido alcalde desde 2003 con el PLN y una vez más es candidato a la alcaldía de Atenas, esta vez por el PUSC. Fue ejecutivo municipal con los verdiblancos de 1995 a 1998.

Lo mismo ocurre con Aracelly Salas Eduarte, dirigente de San Pablo de Heredia desde 1998.

El Código Municipal (ley 7794) establece en su artículo 14 establece que el puesto de alcalde puede ser reelegible, pero no establece un límite para la reeleción.


 

 

De candidato a diputado a papeleta para alcaldía

Hace dos años, Dionisio Cabal fue candidato a diputado por la provincia de Alajuela con el partido Alianza Patriótica y en las elecciones municipales de 2016 volverá a aparecer en la papeleta, pero esta vez para ocupar la alcaldía del cantón de Escazú con el Frente Amplio.

Como Cabal, 89 políticos que figuraron como candidatos a diputados en las elecciones del 2014 y no alcanzaron el Congreso, buscan una segunda oportunidad en las elecciones municipales del próximo 7 de febrero, muchos de ellos incluso renunciando a su bandera política en el proceso.

De estos excandidatos a diputados que aspiran a ser alcaldes, 65 se mantuvieron fieles a su partido, mientras que los 24 restantes cambiaron de bandera en los últimos dos años y ahora buscan un cargo de elección popular con otra agrupación.

Otro ejemplo es el ex Defensor de los Habitantes José Manuel Echandi quien en una década suma tres agrupaciones políticas: militó en el partido Unión Nacional en el 2006, año en el que logró el puesto de diputado; en las elecciones del 2014, se postuló como presidente y congresista por Avance Nacional y este año lidera el partido Integración Nacional por la alcaldía del cantón central de San José.

 


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