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El “estilo” Chaves apunta hacia el Poder Judicial

Fiel a sus formas y antecedentes, el presidente aprovecha la invitación para criticar resultados de las funciones judiciales, urgir designación de fiscal general y pedir frenar denuncias que califica de “canallas”, como las que lo tienen bajo investigación a él mismo. ¿Intromisión de poderes? Así creen diputados, voces judiciales y analistas.

La cortesía usual de la Corte Suprema de Justicia de atender al nuevo presidente de la República acabó este lunes en una escena que confirma el estilo confrontador del mandatario Rodrigo Chaves y que deja al Poder Judicial inquieto por las críticas incómodas que enumeró sobre el funcionamiento de este poder del Estado, sobre el gasto de dinero que consume, sobre la tardanza en decisiones como el nombramiento del fiscal general y sobre la atención que da a denuncias que él considera politiqueras, como las cinco que enfrenta en este momento.

Presentándose como la voz del “pueblo”, con 13 menciones a esta palabra y al concepto “soberano” que dice representar, Chaves aprovechó la oportunidad de este lunes en la sesión semanal de la Corte Plena para lanzar mensajes que de inmediato generaron reacciones más o menos directas, como cuando el magistrado presidente Fernando Cruz ripostó que “ojalá Montesquieu siga vigente”, en referencia al diseño de separación de poderes en los sistemas democráticos.

Seis semanas después tomar el poder tras ofrecerse como un hombre fuerte contra la corrupción y las ineficiencias estatales, el presidente Chaves dio su discurso en la segunda visita al Poder Judicial, pues cinco días atrás había acudido a la Fiscalía General de la República para conocer las cinco denuncias en que aparece él como investigado, incluida una correspondiente al polémico financiamiento electoral del Partido Progreso Social Democrático (PPSD).

Frente a los 22 magistrados, Chaves empezó diciembre que le regocijaba el encuentro como una muestra de altura institucional, pero de inmediato enumeró lo que considera son deficiencias del Poder Judicial y el encarecimiento de su estructura “sin un claro progreso”, además de que “no baja la mirada” para reconocerse en las necesidades populares que el mandatario asegura comprender y representar.

“Soy respetuoso del principio de independencia de poderes. Sin embargo, la responsabilidad histórica que me encomendó el soberano me obliga a señalar deficiencias de un sistema judicial cuyo desempeño y solidez determinarán si Costa Rica será próspera, democrática e igualitaria”, dijo aludiendo a su elección como presidente del Poder Ejecutivo, en la que logró atraer al 29,5% de los votos con un mensaje de cambio y de corte populista contra las élites económicas y políticas.

Los magistrados son parte de esas élites y Chaves no dejó de recordarlo al señalarles que reciben un salario casi siete veces superior a la base de los ministros hasta ahora, dijo —mirando los papeles que llevaba preparados— después de que algunos miembros de la Corte comentaran el discurso del mandatario y le señalaran problemas que impiden una mayor agilidad en los procesos judiciales.

Acción y reacción

Rechazando que cometiera intromisión alguna, justificando su “franqueza” o falta de diplomacia, Chaves se adelantó a algunas de las críticas que sabía vendrían de inmediato. Fernando Cruz le contestó de manera indirecta con la mención a Montesquieu y a la necesidad de investigar los financiamientos electorales, pero hubo otras reacciones más claras, como la de Adriana Orocú, presidenta de la Asociación Costarricense de la Judicatura (Acojud). “Fue un discurso disruptivo, negativo, presentando cifras deslegitimadoras del Poder Judicial, inclusive cifras que no son ciertas. Lo vemos como una intromisión”, dijo la dirigente gremial a los medios.

Horas después se sumaron las reacciones de diputados del Partido Liberación Nacional (PLN), Unidad Social Cristiana (PUSC) y Frente Amplio, que consideraron inconveniente la intervención de Chaves por el fondo y por la forma, aunque la oficialista Luz Mary Alpízar (PPSD) dijo que solo fue una manifestación más del “estilo” propio del mandatario.

Ese “estilo” es el que marcó como candidato presidencial y que ha mantenido desde el 8 de mayo desde el poder, coincidió sin justificarlo el politólogo Constantino Urcuyo, que desaprobó el mensaje al considerarlo intrusivo con las funciones de la Corte Suprema. “Claro que todos pueden opinar sobre el funcionamiento de los poderes de la República, pero el que está ahí no es un ciudadano más, es el presidente del Poder Ejecutivo hablando como tal”, comentó Urcuyo, catedrático de la Universidad de Costa Rica (UCR).

El presidente es consciente de las críticas que se le hacen por rasgos de autoritarismo. Lo dijo a los magistrados al apuntar a la necesidad de que el Poder Judicial abone al funcionamiento de la democracia: “fíjense lo que está pasando en América Latina, que ante la pérdida de legitimidad del Estado el pueblo recurre a soluciones extremas, y algunos dicen que ese es mi caso, aunque yo no creo que sea mi caso, pero sí está pasando en otros lugares”.

El analista Urcuyo advirtió que el contexto también es determinante, pues Chaves aparece como sospechoso en cinco casos penales que investiga la Fiscalía, esos que el mandatario calificó como “absurdos” la semana anterior, solo días antes de presionar para que se nombre a un nuevo jefe de la Fiscalía (tras un año de la salida de Emilia Navas al calor del caso “Cochinilla”) y para que el Poder Judicial cierre la puerta a denuncias malintencionadas, según él.

“Es momento de parar a los canallas que están llenando los tribunales de demandas absurdas y frívolas. El país debe castigar el abuso de los procesos judiciales y debemos promulgar legislación que sancione esas acciones”, pronunció leyendo su discurso. Después, en declaraciones a periodistas fue más allá al llamar “canallas” también a quienes divulgan información sobre esas denuncias, como lo hizo desde campaña refiriéndose a la prensa que publicó entonces los expedientes de denuncias por acoso sexual en el Banco Mundial.

Ahora, sin embargo, Chaves dice hablar en nombre del pueblo. Incluso mencionó el concepto “el soberano”, que Urcuyo explicó como una abstracción que no refleja toda la variedad contenida en las personas ciudadanas, las que votaron por él, las que votaron por el candidato rival de la segunda ronda o las que prefirieron no votar, por mencionar un ejemplo. “El problema del líder populista es que homogeniza al pueblo y dice ser su voz, pero él (Chaves) es el presidente de uno de los tres poderes y el representante hacia afuera, no es un líder absoluto”, añadió antes de señalar que no recuerda un mensaje semejante ante el Poder Judicial de otro mandatario en la historia del país.

En el ambiente interno de los magistrados quedó la sensación de inquietud, dijeron dos de ellos que pidieron no se les identifique. Tampoco hubo sorpresa y más bien recordaron cuando en marzo el candidato Chaves consideró plausible que el Ministerio Público realizara un allanamiento en la casa de él con fines electorales. En las actas de la visita del ahora mandatario, sin embargo, no quedaron reproches más allá que los comentarios indirectos de Fernando Cruz. Tampoco cayó bien en gremios internos, que ven posible una reafirmación de las funciones judiciales frente al discurso del Ejecutivo.

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