La reactivación no despunta

El clima atmosférico y el político golpean la economía

Se espera que el Banco Central oficialice un menor crecimiento para el 2019.

El reporte más reciente del Banco Central de Costa Rica (BCCR) sobre el dinamismo de la economía costarricense, dado a conocer el 12 de julio pasado, no permite hacerse ilusiones inmediatas sobre la reactivación económica.

En mayo pasado, el Índice Mensual de Actividad Económica registró un crecimiento interanual de 1,3%, el cual es menor en 2 puntos porcentuales (pp.) al de mayo de 2018 y en 0,2 pp. al de abril del presente año.

En otras palabras, la reactivación económica no solo no da señales de comenzar, sino que la economía sigue desacelerándose.

Y el hecho de que, en el periodo enero-mayo 2019, la producción solo creciera un 1,6% en comparación con el 2,1% que alcanzó en el mismo período del año 2018, presagia que el BCCR tendrá que disminuir su proyección del crecimiento económico para el presente año, cuando próximamente publique su revisión del Programa Macroeconómico.

Para este banco, esos malos resultados son consecuencia del mal tiempo atmosférico y político de los últimos meses, tanto dentro como fuera del país.

Internacionalmente, la sobreoferta de productos como la piña, uno de los principales de exportación, ha hecho caer su precio y esto, unido a la situación sociopolítica en Nicaragua, disminuyó las exportaciones de bienes de Costa Rica a ese país y al resto de Centroamérica.

Economista Roxana Morales: “El endeudamiento de los hogares y empresas formales asciende al 60% del PIB”. (Foto: Katya Alvarado).

En el plano nacional, la producción agropecuaria también resultó golpeada por los efectos del fenómeno del Niño, pero otros sectores, principalmente el comercio, la construcción y la producción industrial para el mercado interno, se vieron frenados o disminuidos debido a la incertidumbre sobre los efectos que tendría la aplicación de la reforma fiscal, a partir del 1 de julio.

Por otro lado, Rudolf Lücke, economista del Instituto de Investigaciones Económicas de la UCR; la economista Roxana Morales, coordinadora del Observatorio del Desarrollo Económico y Social de la Universidad Nacional (UNA); y el economista independiente Carlos Solórzano, coincidieron por separado en identificar los factores internos como externos que explican la difícil coyuntura económica por la cual atraviesa el país.

Además, plantearon las medidas adicionales que debería tomar el Gobierno para lograr un verdadero estímulo de la economía.

Para Lücke, “el tema crediticio se está viendo afectado en gran medida por la baja demanda y no necesariamente por una limitante de oferta o liquidez a nivel nacional, lo que demuestra la baja confianza que existe en la población para invertir y financiar proyectos de largo plazo”.

Además, consideró que “la construcción y el desarrollo de infraestructura son aspectos claves para la reactivación económica, son sectores intensivos en mano de obra y tienen un peso importante en la economía” (ver: “Iniciar el canal seco, de frontera a frontera, es clave”).

Por su parte, Morales resaltó el hecho de que “muchas familias están pasando una situación económica muy difícil. Existe un alto nivel de desempleo e informalidad que está afectando el ingreso de los hogares, lo que se traduce en menos capacidad de consumo. Y, si a esto le sumamos el elevado nivel de endeudamiento (₡20,7 billones es el saldo a junio 2019, que equivale al 60% del PIB), donde una parte importante de los ingresos están siendo utilizados para pagar intereses y amortizaciones, esto limita aún más el consumo”.

“Este endeudamiento incluye a los hogares y empresas no financieras en el sector formal financiero, pero a estos datos hay que sumarles el endeudamiento en el sector informal”, agregó.

Además, resaltó que la situación de las finanzas públicas y la implementación de la reforma fiscal “han afectado la confianza de los consumidores y empresarios”.

“El sector empresarial se ve afectado por el menor dinamismo del consumo interno, por el entorno internacional y por una serie de problemas estructurales que tiene el país y que se vienen arrastrando desde hace muchos años”, enfatizó.

Sin embargo, consideró que hay que darle tiempo al tiempo. “Hay que esperar que pase un poco la implementación de la reforma y que surtan efecto las medidas de política económica que se han venido aplicando para mejorar un poco la confianza y con ello la inversión y el consumo”, dijo (ver también: “Los nuevos diez mandamientos).

A su vez, el economista Solórzano resaltó que “el entorno internacional de Costa Rica es desde hace rato bastante flojo. Los temores generados por las políticas de “albanización” de los EEUU. debidos a Trump, han generado un pesimismo generalizado. Las otras grandes economías muestran niveles de desaceleración preocupantes y los pronósticos sobre la situación económica mundial son bastante pesimistas”.

Agregó que a lo anterior se sumó “el proceso de estudio y ajustes en la reforma fiscal, que generó mucha desconfianza y temor sobre las consecuencias tanto de la eventual aprobación como de la incierta senda de la crisis global si no se hubiese aprobado. Muchas gentes interesadas en la catástrofe se dedicaron a esparcir comentarios que afectaron mucho al costarricense medio, poco informado de la verdad y que veía venir una crisis mayúscula o un trancazo tributario enorme”.

“Esto ha sido lo peor que ha pasado y ahí radica la principal fuente de ese clima poco halagüeño, de incertidumbre y miedo que prevalece, pero que poco a poco irá diluyéndose en un lamentable plazo de mucho efecto sobre parte de la población”, dijo.

En cuanto a la reactivación, opinó que “esta se podrá dar una vez que las expectativas puedan ir mejorando, antes serán mínimos los esfuerzos reales y de poco impacto. Los productores no asumirán grandes riesgos a no ser que tengan buenas perspectivas de venta y negocio”, dijo.

Economista Carlos Solórzano: “El proyecto de ley para el control de las comisiones que cobran las entidades financieras a los vendedores por el uso de la tarjeta de crédito podrá ayudar algo”. (Foto: Katya Alvarado).

Además, consideró que “la legislación en estudio en la Asamblea Legislativa para establecer un límite máximo de tasa de usura en el interés que las empresas, bancos y financieras, podrá ayudar algo en la liberación de liquidez de los endeudados. Asimismo, el proyecto de ley para el control de las comisiones que cobran las entidades financieras a los vendedores por el uso de la tarjeta de crédito podrá ayudar algo en el mismo sentido”.

En cuanto al Sector Público, afirmó que “tiene una gran cartera de proyectos cuya ejecución podría acelerar, a efecto que los mismos impacten sobre el empleo, los ingresos y finalmente el consumo de las familias. Ello debería venir acompañado por un esfuerzo para que mediante significativas acumulaciones de Reservas Internacionales del BCCR, el Colón pierda buena parte de su revaluación en un balance cuidadoso con la tasa de inflación”.

“Presionar a la banca para que incremente y sea eficiente en el uso de los recursos de la Banca para el Desarrollo sería un elemento interesante a contemplar”, concluyó.


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