País

El calendario de Chaves: el merodeo del jaguar

En la teoría el 2024 no debía ser un año electoral salvo por las municipales de febrero, pero en el calendario de Rodrigo Chaves sí lo fue. La propuesta de referendo parece frustrada, pero exaltó su relato de estar “salvando a Costa Rica” y “despertando al pueblo” contra los poderes establecidos y con alto apoyo popular, aludiendo con frecuencia a las elecciones del 2026 para “terminar la tarea”.

“Les informo la intención del Poder Ejecutivo de promover un referéndum para que la ciudadanía decida si está de acuerdo o no con aprobar proyectos de ley indispensables para el futuro de la Patria”.

Esa fue la frase más noticiosa del discurso del presidente Rodrigo Chaves, el 2 de mayo, ante la Asamblea Legislativa, al iniciar el segundo cuatrimestre del año llamado al desarrollo de obra en cualquier cuatrienio, antes de entrar al último calendario previo a las siguientes elecciones nacionales.

Sin embargo, esa frase contenía mucho de la explicación por la cual este 2024 no fue el año típico de “producción” de cualquier administración, sino que acabó convertido en un período lleno de componentes preelectorales dirigidos hacia las elecciones del 2026. Hubo buenos resultados macroeconómicos que dieron pie al símbolo del “jaguar”, un buen indicador de reducción de pobreza, una baja en desempleo y obras puntuales, pero los problemas de fondo siguen ahí y lo reconoce el propio Chaves cuando habla de la necesidad de más tiempo para “arreglar” al país.

A fin de cuentas, la propuesta de referéndum no fue lo que él anunció con algo de solemnidad ese 2 de mayo. Chaves y su equipo decidieron excluir eso de “proyectos de ley indispensables para el futuro de la Patria”; nada de la venta del Banco de Costa Rica, nada de ampliar a 12 horas las jornadas laborales ni ningún asunto contra la inseguridad que agobia al país. El referendo sí se propuso, pero alrededor de asuntos más bien abstractos relacionados con reducir controles de las leyes sobre las acciones del Gobierno.

Le llamaron “proyecto jaguar” y acabó convertido en un símbolo del Gobierno actual, pero, sobre todo, de este 2024, que empezó con las elecciones municipales en que Chaves no logró capitalizar su capital político y acaba con un clima de alto respaldo popular que reafirma sus intenciones de “terminar la tarea” en las elecciones de febrero del 2026.

En medio, sin embargo, hubo muchos episodios coherentes para el relato de Chaves de estar liderando “una revolución pacífica” para “salvar a la Patria” junto al “pueblo que despertó” contra los poderes que han hecho de Costa Rica “una dictadura perfecta”, refiriéndose a todos los poderes fuera del alcance desde Zapote, que por cierto debería tener márgenes de mando aún mayores y, para eso, según el mandatario, habrá que crear una nueva Constitución Política. Y, para ello, sería indispensable una Asamblea Legislativa “chavista” a partir de 2026, al menos. El guión está expuesto ya.

Todas estas son frases del mandatario en distintos momentos del año, en su consolidado noticiero gubernamental en que él ejerce como presentador y director cada miércoles, o en los discursos en las actividades oficiales. Estas incluyen desde la celebración del Día del Niño y la Niña y los actos de fechas oficiales hasta las giras que ha desplegado a zonas fuera de San José, aunque, en muchas ocasiones, para referirse a los asuntos políticos centrales o para abundar en los descalificativos contra otros sectores, sean magistrados, diputados, universidades públicas o cualquier otro. Porque él asegura ser la voz del pueblo contra esos otros.

Y tiene razón, en parte. Chaves recogió la aprobación, en 2024, de más de la mitad de la población e, incluso, en noviembre subió a 63%, según las medición del Centro de Investigación y Estudios Políticos (CIEP) de la Universidad de Costa Rica (UCR) hecha unos días después de dos eventos que cayeron literalmente del cielo: el avión del presidente Nayib Bukele en la visita oficial en que se presentó como un aliado de Chaves y las lluvias que provocaron severas inundaciones, ante lo cual el Gobierno de El Salvador envió una ayuda humanitaria que la Presidencia costarricense no se cansó de exaltar.

Nadie duda del éxito de Chaves en mantener un fuerte apoyo popular con alto grado de personalismo e incondicionalidad. La duda solo radica en dos aspectos, si el repunte a final de año es una recuperación sólida del capital político u obedece al “momento” posterior a Bukele y la emergencia, y, luego, la más importante de todas: cómo hacer para trasladar el respaldo popular de Chaves a cualquier otra persona que ejerza de candidato presidencial chavista para 2026.

“El reto que tiene el movimiento alrededor del presidente es solidificar ese apoyo y convertirlo en impulso a una alternativa electoral, pero no hay señales de que haya avanzado en esa tarea”, advirtió Ronald Alfaro, politólogo investigador del CIEP-UCR y coordinador de las mediciones que ha llevado el pulso a la popularidad de Chaves y a las características altamentes personalistas de ese liderazgo, lo cual es en sí una dificultad a efectos de las elecciones del 2026.

Por eso, también es relevante lo que ocurrió en en la tarde del martes 12 de marzo, cuando la Presidencia convocó de manera repentina a conferencia de prensa en la que Chaves anunció la destitución inmediata de Luis Amador, ministro de Obras Públicas y Transportes y nombre frecuente en los pasillos políticos como un posible candidato presidencial oficialista para el 2026. Con el argumento de posible negligencia o corrupción, el mandatario sacaba del camino a una de las opciones electorales que acabó convirtiéndose en un crítico desde el “exilio” y que comprobó que el capital político de Chaves le pertenece solo a él y a nadie más, por el momento.

Pasados casi nueve meses después de esa destitución y la revelación del caso de la pista del aeropuerto Daniel Oduber, que dio pie a una más de las casi 60 investigaciones penales que enfrenta Chaves y sus ministros o exministros, la pregunta se agranda conforme empiezan a sonar tambores electorales. No hay, hasta ahora, ninguna certeza sobre nombres que han circulado en redes sociales, como el de Mauricio Batalla, sucesor de Amador, o el de Laura Fernández, ministra de la Presidencia desde que Chaves sacó a Natalia Díaz en el contexto del “proyecto jaguar”, aunque ellos encarnan el estilo encarador del mandatario y tienen un alto perfil en los asuntos de Gobierno.

Con la visita de Bukele, materializada después de que la Asamblea Legislativa y el Poder Judicial declinaron atenderlo en sesiones formales por los cuestionamientos a las conductas autoritarias del salvadoreño, también surgieron rumores relacionados con allegados de la familia Bukele residentes en Costa Rica, en concreto el excandidato a la vicepresidencia José Aguilar Berrocal, aunque en algunos medios él lo negó.

El espacio sigue abierto a especulaciones e incertidumbre mientras el reloj suena “tictac”, el sonido que suele hacer Chaves en referencia al momento de “pasar la factura” contra partidos políticos tradicionales en las elecciones del 2026. Ese y otro sonido que quedan resonando al pasar la última hoja del calendario del 2024: el “grrr” de un jaguar que aún merodea en espera de oportunidad.


Los pasos del jaguar

  • Diciembre 2023

El mes quedó marcado por la publicación de los audios grabados por Patricia Navarro cuando fue ministra de Comunicación y pudo captar conversaciones sobre el polémico manejo de la publicidad oficial, sobre aparente vigilancia de acciones de los ministros y sobre un controversial contrato pagado por el BCIE, brazo financiero aliado del Gobierno de Chaves como del resto de regímenes centroamericanos.

 

  • Enero

Tras las publicaciones de audios grabados por la exministra Patricia Navarro y cuestionamientos por el manejo de dinero del BCIE, Chaves comienza el año con señales de erosión de su popularidad. Da muestras de que continuará arremetidas contra la Contraloría que venían desde septiembre de 2024 y el Gobierno afronta la emergencia de agua en cantones josefinos por contaminación.

 

  • Febrero: elecciones municipales

El 2024 arrancó en modo electoral con la proximidad de las elecciones municipales, la primera prueba para el movimiento “chavista”, que no logró traducirse en resultados electorales en los territorios, aunque el Gobierno ha tratado de juntarse con los alcaldes de diversos partidos. El estratega en comunicación, Federico “Choreco” Cruz, salió de escena pública y Pilar Cisneros queda como referente en comunicación.

 

  • Marzo: Jaguar y se despide el delfín

Se concretaron buenos resultados macroeconómicos que se simbolizaron con el concepto “jaguar”, que después se aprovechó con fines políticos. Llegaron también problemas internos que se reflejaron en la abrupta salida de Luis Amador que, como ministro del MOPT, se señalaba como posible candidato presidencial chavista.

 

  • Abril:

Mientras se incrementaban las críticas a la Contraloría General de la República y se expandían las versiones sobre intenciones de Chaves de llamar a un posible referendo, el mandatario acentúa las críticas contra la “institucionalidad” sin dejar de hacer esfuerzos por incidir la elección del Directorio Legislativo.

 

  • Mayo

Sin lograr gran incidencia en el Directorio 1 de mayo, Chaves materializa en la Asamblea Legislativa su afán de ir a un referendo nacional sobre temas de fondo, pero dejó la expectativa abierta y el mensaje de querer saltarse a la Asamblea Legislativa, un paso más en el discurso de alejamiento con diputados.

 

  • Junio

Empezó el mes con la visita a la inauguración del mandato de Nayib Bukele en El Salvador, donde habló de reelegirse en el futuro. Concretó, como un mensaje al pueblo, el proyecto de referendo llamado “jaguar”, pero sin un tema de fondo más allá de acotar controles a los actos de Gobierno y medir fuerza electoral. Lo plantea como un ejercicio de “democracia directa” frente a la “dictadura” que ha vivido el país en siete décadas, según él.

 

  • Julio

Con mayor proyección de la nueva ministra de la Presidencia, Laura Fernández, Chaves se dedica a defender y promover el “proyecto jaguar” y ligarlo a elecciones del 2026, sin efectos del voto de censura contra la ministra de Educación por los desaciertos en la enseñanza pública.

 

  • Agosto

Mientras impulsa un “plan b” a la ley jaguar, por serios problemas de fondo en el plan original, libra un enfrentamiento con las universidades públicas, colocándolas como entidades ineficaces, elitistas y que aloja posiciones ideológicas críticas del Gobierno. Sumó en su discurso de enfrentamiento contra entidades públicas ajenas al control central de la Presidencia.

 

  • Septiembre

El mes quedó marcado por las acciones judiciales por el caso «Parque Viva” y, sobre todo, por la CCSS, que dejó a la institución descabezada mientras Chaves defendía a Marta Esquivel. Se lanzó contra el Poder Judicial y el fiscal Carlo Díaz acusándolos de supuesta complicidad con grupos poderosos, incluso con un llamado con visos de levantamiento popular. El Gobierno entra en fase reactiva.

 

  • Octubre

Sin que se apaguen los fuegos entre poderes, diputados de oposiciones aumentan las acusaciones contra el Gobierno por acciones que supuestamente favorecen al narcotráfico, factor clave de la crisis de inseguridad, lo que provocó un inédito video del ministro de Seguridad con cuerpos policiales contra la Asamblea Legislativa.

 

  • Noviembre

Fuertes lluvias provocaron severas inundaciones en gran parte del país, que coincidieron con la visita anunciada del presidente de El Salvador. Nayib Bukele se presentó como un aliado de Chaves y pidió a críticos unirse en torno a él contra el crimen. También envió ayuda humanitaria que el Gobierno de Chaves no paró de exaltar en sus comunicaciones. Chaves visitó zonas de inundaciones y firmó decreto de emergencia. El mes acaba con una encuesta de CIEP-UCR que señala que Chaves ha recuperado apoyo popular y eso casi le saca las lágrimas de la emoción.

 

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