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Economista TEC: «Si no tuviéramos que pagar deuda ni intereses, el Gobierno estaría sobrado con ₡1 billón de superávit»

Al tener frenado el gasto público se ha generado un superávit primario a costa de inversión en educación, infraestructura vial, comedores escolares, becas, cárceles y policía, para mencionar algunos sectores.

Al tercer trimestre de este año, las cifras fiscales del Gobierno ya mostraban un superávit primario de ₡1 billón, generado como consecuencia de tener frenado el gasto público y de la reforma fiscal de 2018, que amplió la base de recaudación con el Impuesto al Valor Agregado (IVA), explicó a UNIVERSIDAD el economista Francisco Esquivel.

El superávit primario se obtiene al tomar los ingresos del Gobierno y restarle los gastos, pero sin incluir el pago de intereses de la deuda pública. Si incluyéramos el pago de intereses de deuda al cálculo, aparece el déficit financiero, aclaró Esquivel, quien es docente de posgrado del TEC y ha sido consultor del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), Banco Mundial y Banco Interamericano de Desarrollo (BID).

Según las cifras fiscales publicadas por el Ministerio de Hacienda, el superávit primario era de ₡1.002.865 millones (2,2% del PIB) a setiembre. No solo el balance «fue el mejor de los últimos 17 años», sino que superó la meta acordada con el Fondo Monetario Internacional (FMI), de cerrar con un superávit primario de ₡215.000 millones a setiembre 2022, indicó Hacienda.

¿Cuál es el origen de ese superávit? Esquivel afirmó que existen tres factores que están operando. Primero, tener frenado el gasto público mediante la Regla Fiscal. “Este año el límite de gasto público fue 1,96% y para el 2023 es 2,6%, lo cual es muy poco comparado con una inflación del 8% o 9%; evidentemente, hay un desfase”.

Segundo, que la reforma fiscal de 2018 está rindiendo los resultados esperados. Antes el impuesto de ventas se aplicaba solo sobre productos, ahora se aplica también sobre servicios, lo cual aumentó la base de recaudación, además del control cruzado que existe.

Y tercero, la inflación. «Hacienda está recaudando el IVA y el impuesto de renta a un 9% de inflación, mientras el gasto lo está aumentando un 2%, entonces, hay una gran ganancia; indudablemente, les está beneficiando», dijo Esquivel.

El economista sí advirtió que ese superávit se está generando a costa de falta de inversión en educación, en mantenimiento de infraestructura vial, recortes en apoyo a comedores escolares, becas, cárceles, policía, e incluso la negociación del Fondo Especial para la Educación Superior (FEES).

Esquivel explicó que en el déficit financiero también se cumplió con lo comprometido con el FMI.

Al tercer trimestre el país tiene solo un déficit financiero de 1,7% del Producto Interno Bruto (PIB), en comparación con un 8% en 2020, y un 5% en 2021, mencionó Esquivel.

Además, está mejor que varios países de la región y lo ejemplificó puntualizando un déficit fiscal de 4% que espera Panamá, 4% México, 5% El Salvador, 7,6% Colombia y 6,5% Brasil.

En su criterio, el Gobierno debe enfocarse en poner en práctica políticas para bajar el costo del pago de intereses de la deuda.

Primero, renegociando el pago de intereses de deuda con las entidades financieras estatales. Un 70% de la deuda del país es deuda interna, en entidades de Gobierno, principalmente, Banco Nacional de Costa Rica, Banco de Costa Rica e Instituto Nacional de Seguros, donde se pagan intereses muy altos, destacó Esquivel.

“Es el Estado el que se está prestando a sí mismo y se está cobrando tasas muy altas, que podríamos llamar tasas de usura. Sentémonos a negociar esas tasas de interés”, agregó Esquivel.

Y segundo, mejorar la recaudación del impuesto sobre la renta. El economista citó un estudio que hizo el FMI en 2018 que detectó que los contribuyentes del impuesto sobre la renta de Costa Rica deberían estar pagando adicionalmente el equivalente a un 3% del PIB porque están declarando menos ingresos.

“Es un pendiente y una deuda con respecto a los ofrecimientos de campaña política. ¿Qué se ha hecho en seis meses? Que yo sepa nada», recalcó Esquivel.

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