Dudas en el Congreso ponen en jaque crédito para restaurar el Teatro Nacional

La fracción del PRN, junto con algunos diputados del PLN y del PUSC, han manifestado inquietudes con el empréstito por $31,3 millones, que giraría el BCIE para un conjunto de seis obras y su fiscalización.

Las dudas de varios diputados en la Asamblea Legislativa han puesto en jaque el crédito por $31,3 millones que las autoridades del Teatro Nacional esperan recibir por parte del Banco Centroamericano de Integración Económica (BCIE) para realizar al menos seis obras, incluida la restauración de los circuitos eléctricos y el desarrollo de un sistema contra incendios en las instalaciones de ese edificio, símbolo nacional.

El proyecto ya cuenta con la oposición de los seis diputados de Restauración Nacional (PRN), quienes alegan desencuentros por el el monto del préstamo y las obras pactadas, una negativa a la que se suman las dudas explícitas de otros congresistas, como algunos del Partido Liberación Nacional (PLN) y del Partido Unidad Social Cristiana (PUSC).

Al respecto, el jefe socialcristiano, Erwen Masís, aseguró que no tienen una posición aún sobre cómo votarán el proyecto, aunque su compañero de bancada, Pablo Heriberto Abarca, aseguró este jueves en sus redes sociales que él sí se opone a la adquisición del empréstito. Según Abarca, el país no se puede permitir “despilfarros en tiempos de crisis” y existen “otras maneras de arreglar la situación, como utilizando los superávit libres mediante la autorización en un proyecto de Ley para que sean utilizados esos fondos”.

Sobre esas palabras, Masís señaló que “el tema no ha sido visto en fracción, de modo que no existe una posición sobre el particular, aunque se ha conversado extra reunión de fracción y se comparten algunos de los motivos del diputado Abarca para presentar su oposición”. No obstante, el socialcristiano subrayó que “entienden también que el teatro requiere una mejora, principalmente en los sistemas eléctricos, para evitar una catástrofe”.

En el caso del PLN, el jefe de esa fracción, Carlos Ricardo Benvides, señaló que “desde el principio han apoyado el proyecto en la comisión dictaminadora de Ciencia y Tecnología por medio de los compañeros Wagner Jiménez y Silvia Hernández”; sin embargo, también aseguró que “algunos compañeros han planteado algunas interrogantes sobre detalles del préstamo en esta última semana, los cuales van a discutir a lo interno en los próximos días”.

En total, el crédito contempla una inversión de $31,3 millones: $1,3 millones para un sistema contra incendios, $4 millones para la instalación de un nuevo sistema eléctrico, 1,7% millones para obras de restauración, $10,3 millones para la adecuación tecnológica del escenario, $8,2 millones para la construcción de un edificio que albergue las oficinas que ahora ocupan aposentos del teatro, $1,7 millones para la interconexión de los edificios y unos últimos $4 millones para la fiscalización, la administración y los imprevistos típicos que surgen en este tipo de remodelaciones.

Las condiciones actuales del Teatro han provocado que se racione el paso de visitantes, algo que se pretende reducir con las mejoras propuestas. (Foto: Katya Alvarado)

El conjunto de obras es una de las principales críticas de los diputados opositores, los cuales argumentan que las inversiones que no están relacionadas con la seguridad eléctrica y contra incendios no deberían ser prioritarias para el país.

Así las cosas, el panorama parece confuso para la aplicación del crédito, pues este tipo de operaciones requiere del respaldo de al menos dos terceras partes del Congreso por mandato constitucional; es decir, de 38 diputados.

A favor de la iniciativa se han expresado abiertamente a favor la fracción oficialista del Partido Acción Ciudadana (PAC) y los independientes del autodenominado Bloque Nueva República, aunque también firmaron  el dictamen afirmativo del crédito algunos diputados del PLN, del PUSC, y del Partido Integración Nacional (PIN).

Además, otros diputados de corrientes minoritarias, como el republicano Dragos Dolanescu, han aceptado su afinidad con el texto, y otros como el independiente Erick Rodríguez dicen mantener el tema en estudio.

Invertir en cultura

Los argumentos en contra del proyecto fueron expresados por varios diputados desde que se desarrollaron las sesiones en la comisión de Educación, Ciencia y Tecnología; donde el director por Costa Rica ante el BCIE, Ottón Solís, aseguró a finales del año pasado que sería un error analizar la inversión estatal en cultura como un gasto superfluo.

Según Solís, esta operación no sólo generaría ahorros en materia de mantenimiento y de reparaciones anuales, sino que además dinamizaría la utilización del ícono arquitectónico, recientemente declarado símbolo nacional.

Al respecto, el economista aseguró que entonces “sería un error intentar arreglar el problema fiscal desde el lado de la inversión”, pues en una economía ralentizada, con la inversión nerviosa por parte de la empresa privada, las inversiones del Estado adquieren un papel preoponderante.

“Estaríamos actuando a favor de la recesión. Cualquier teoría económica recomienda actuar de forma contracíclica; es decir, en periodos de recesión en la inversión privada los Estados tienen que invertir, y en periodos de altísima inversión económica es cuando los Estados ya pueden hacer un alto en la inversión”, señaló.

Y agregó: “El problema es si yo estando endeudado compro un televisor con créditos o le hago un fiestón a mi hija cuando se casa, pero si estoy en ganado y quiero mejorar la raza o hacer un corral a la finca, eso va a favor de arreglar la situación que yo tenga. Invertir en los tiempos actuales es importante porque no se trata de gastar sin un efecto reproductivo en la economía”.

Según Solís, la inversión encontraría puntos de retorno porque no sólo permitiría mejores condiciones para el desarrollo de eventos y brindar una mayor seguridad a la infraestructura, sino que además permitiría un mayor acceso y la movilización de oficinas que actualmente se encuentran en espacios del teatro que no pueden ser visitados, a pesar de que guardan piezas artísticas y podrían recibir eventos culturales.

Las condiciones del crédito también han sido criticadas por algunos diputados; sin embargo, el directivo bancario aseguró que las condiciones son normales, con la ventaja de que se establecen tres años de gracia y un plazo completo de 20 años.

“Aumentar el riesgo”

Consultado por las dudas relacionadas con la aprobación del proyecto de ley, el viceministro de Cultura, Max Valverde, aseguró que rechazar el empréstito del BCIE “significaría aumentar el riesgo al que está sometido el teatro”, especialmente tomando en cuenta los antecedentes por posibles incendios.

“Hemos experimentado dos conatos de incendio que han podido ser extinguidos a partir del entrenamiento del personal del teatro en el uso de extintores manuales, pero estos conatos surgieron durante horas laborales, cuando había personal. Yo no quisiera imaginarme el escenario de que alguno de estos conatos hubiera sucedido durante horas de la noche o de la madrugada, cuando únicamente se mantienen los guardas de vigilancia”, comentó.

“El riesgo no es un riesgo potencial, ya se ha materializado y cada día que nos atrasemos en la implementación del proyecto es un día en el que sometemos a nuestra mayor joya patrimonial arquitectónica a un peligro que él mismo, el propio Teatro Nacional, nos ha comunicado con estos dos conatos de incendio”, agregó,

No obstante, señaló que todavía consideran que tienen el respaldo de “la gran mayoría” de los diputados, aunque se mantendrán en conversaciones con los congresistas para intentar evitar un revés en la votación del proyecto. “Me parece que estamos haciendo un esfuerzo para explicar mejor y nosotros siempre podremos explicar mejor por qué es necesario este préstamos, especialmente con los diputados que aún tengan alguna duda”, apuntó.

Según Valverde, lo importante es rescatar un proyecto “integral”, más allá de las reparaciones aisladas que derivan en mayores gastos y peligros a futuro.

En esa línea, sobre la construcción de un edificio anexo, fue enfático en su defensa porque “hay espacios para la función artística que no están siendo usados y además existe una sobrecarga adicional sobre el sistema eléctrico y el uso del espacio, que sufre un mayor desgaste”.

“Es un proyecto integral, interconectado y con fases paralelas. Uno podría sólo intervenir una parte, pero sería a costos mayores en el futuro, sometiendo a riesgos innecesarios porque lo estaríamos interviniendo en distintos momentos. Los expertos que nos han apoyado durante este proceso han recomendado que el proyecto se dé de manera integral y confiamos en ese trabajo previo”, concluyó.


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