Los resultados de Costa Rica en la batalla contra el narcotráfico volvieron a desacelerarse en la primera mitad del 2025, enfriando una leve recuperación que se logró el año pasado, y obligando a poner sobre la mesa los reacomodos realizados por las autoridades en los cuerpos de seguridad encargados de la primera línea de combate a las drogas.
Los datos de decomisos de cocaína de enero a mayo, reportados por el Instituto Costarricense de Drogas (ICD), muestran que se produjo una caída de un 28% con respecto a los resultados del 2024 (ver gráfico).

Puede parecer un resultado coyuntural, pero hay que ponerlo en contexto: se trata de la segunda cifra más baja de la década, solo superada por el desempeño del 2018, y sugiere que la recuperación del 2024 (un 25% con respecto al 2023), estaría en riesgo.
Ya había una situación preocupante en las cifras de entonces: del 2021 al 2023, las cantidades de cocaína decomisadas por Costa Rica cayeron un 56%. Paralelamente, los datos de incautaciones en el mundo apuntaban a crecimientos récord en las drogas ilegales, lo que generó que las cantidades decomisadas aumentaran casi un 60% (ver gráfico).
Otros indicadores recopilados por el ICD refieren a esta desaceleración: la cantidad de personas detenidas por drogas, a mayo, era de 304, una caída de un 17% con respecto al mismo período del año anterior, y la segunda cifra más baja de la década. También se redujo el reporte de armas capturadas al narcotráfico, (19, una baja de un 36%), en este caso, la cifra más baja de la década.
Los cuerpos de seguridad son parte de este panorama más empinado. La Policía de Control de Drogas (PCD) pasó de un crecimiento explosivo de la droga decomisada del 2018 al 2021, casi un 400%, a un desplome de un 83% del 2021 al 2024, mientras el Servicio Nacional de Guardacostas (SNG) pasó de un crecimiento de más del 200% del 2018 al 2021, a una reducción de un 16% de ese año al 2024.
Por su parte, el Organismo de Investigación Judicial (OIJ) alcanzó en el 2024 su mejor desempeño en cuanto a decomisos, con un aumento de un 22% con respecto al 2022, pero que en el inicio del 2025 no muestra indicios de mantenerse: representan sólo un 6% del total de decomisos.
El dato más preocupante: el SNG, que desde el 2022 al 2024 se posicionó en la primera fila del combate al narcotráfico, tras aumentar los decomisos en un 25%, experimentó en los primeros cinco meses del 2025 una caída de un 52% con respecto a ese mismo período, y más de un 80% si se considera el dato total del 2024. Sensible deterioro para el que se había convertido en el cuerpo policial que más golpeaba al narcotráfico.
Tras la estela
Estos resultados ocurren tras polémicas relacionadas con reacomodos realizados en estos cuerpos de seguridad. En octubre trascendió la decisión de las autoridades de trasladar el Centro de Operaciones del SNG, así como un puesto de Drake a Golfito, y la Academia de Guardacostas, de Quepos a Pococí. Adicionalmente, en enero se nombró a un nuevo director del SNG, Juan Carlos Alvarado, quien avaló las medidas realizadas por el viceministro Manuel Jiménez Steller, durante el año en que ocupó en forma interina la dirección de este cuerpo.
También hubo denuncias sindicales y en la Asamblea Legislativa por los reacomodos de personal especializado de la PCD para sacarlos de fronteras, aeropuertos y puertos, desde septiembre del 2023.
Esto fue refutado por el ministro de Seguridad Mario Zamora, quien en su momento rechazó que se estuviera debilitando la presencia policial, y afirmó que en el marco de la operación Soberanía, se estaba reorganizando y potenciando el personal policial.
No obstante, según el informe de la Defensoría de los Habitantes ante la Asamblea Legislativa, los operativos de la PCD se vienen recortando desde el 2022, al punto de haberse reducido un 26%.
“Muchos factores inciden en estos procesos, pero los cambios, como con el Centro de Operaciones del SNG, fue como dejarlo ciego, y trasladar el puesto de Drake a Quepos, a dos horas, todo esto ha debilitado al SNG, y ya no se ven las grandes detenciones que se veían en el pasado”, comentó Martín Arias, exdirector de Guardacostas.
UNIVERSIDAD envió una consulta al Ministerio de Seguridad sobre la baja en los decomisos de droga, a pesar de los niveles crecientes de la producción ilegal de cocaína, así como de los menores resultados en los cuerpos policiales, particularmente en el SNG, pero no hubo respuesta para el cierre de edición.
Necesidad de evaluar
Arias destacó que las cifras deben revisarse para tratar de evaluar la efectividad en las estrategias contra el narcotráfico. “Lo que menos importa es cuánto se captura, sino controlar las estructuras criminales”, advirtió, destacando la importancia de mantener labores de inteligencia, rescatar el personal de experiencia y entrenado.
También llamó la atención sobre la importancia de mantener los operativos en las grandes rutas marinas, en las que tradicionalmente se ha movido gran cantidad de las drogas, así como de una buena labor de seguimiento para las acciones realizadas.
Por su parte, la criminóloga Tania Molina llamó la atención sobre la importancia de no minimizar la situación generada por las grandes reducciones, con respecto a anteriores decomisos de droga.
“Ha habido un discurso de que los decomisos han bajado, porque hay menos droga en el país, porque otros países como Colombia están incautando más, y eso hace que circule menos. Pero si no llega la droga, si el país no se usa como bodega, entonces debería haber menos violencia”, comentó.
Debe recordarse que en el 2025 también recrudecen los homicidios, que en el 2024 habían tenido un ligero descenso (3%), pero para el 27 de junio, ya se registraban 438 homicidios, en tanto el año pasado se tenían 430 para esa misma fecha. Se trata de un dato relevante, ya que como destacó la investigación del Estado de la Nación, “Factores que inciden en el aumento reciente de la violencia homicida en Costa Rica” de Karla Salazar y Magdalena Madrigal, 7 de cada 10 homicidios en el país lucen vinculados con ajuste de cuentas, lo que se suele relacionar con el narcotráfico y el crimen organizado.
Asimismo, registros de organizaciones como InSight Crime que dan seguimiento a los movimientos de drogas ilegales consignaron que en el 2024 la producción se disparó y los traficantes manejan niveles de oferta sin precedentes. Y aunque indican que las incautaciones récord “se convirtieron en la norma en todo el mundo”, lo que apunta en una dirección totalmente contraria a la que se registra en el país.
Ante este panorama, Molina resaltó que no se debe caer en versiones simplificadas, y revisar lo que está ocurriendo. “No es que el país está al garete, sino analizar lo que ocurre con otros países, y cómo repercuten los cambios operativos en los cuerpos policiales, principalmente la PCD”, indicó.
La criminóloga también comentó que se debería pensar en los vacíos que se pueden tener en el combate contra el narcotráfico. “Solo se habla del mar, pero hay que recordar que hay mercaderías que se mueven en forma terrestre, y todavía no hay escáneres en las fronteras terrestres”, así como pensar en términos de la estrategia contra pistas aéreas clandestinas, recomendó Molina.

