Ministerio de Hacienda: 44 personas reciben, en promedio, salarios de ¢58,9 millones al mes

¿Cuántos son y cuánto es el salario de los superricos?

Son las cifras más actualizadas sobre los salarios privados y públicos reportados a la CCSS hasta octubre de 2018.

¿Son los empleados estatales las personas que perciben los salarios más altos del país? ¿Cuánto ganan quienes tienen los salarios más altos del país?

Habitualmente, con fines de investigación económica, el espectro de los distintos niveles salariales de la población se dividen en diez grupos llamados “deciles”, donde en el primer decil o grupo se encuentran quienes reciben menores ingresos y en el último decil se ubican quienes perciben los mayores ingresos.

Para determinar cómo se reparten los ingresos –por concepto de salarios– en este último decil, conocer cuántos son y cuánto ganan solicitamos al Departamento de Estadísticas del Ministerio de Hacienda (DEMH) hacer un zoom y un desglose de este segmento salarial.

El resultado es que entre los que más altos salarios cobran en Costa Rica hay un pequeño grupo –de solo 44 personas– que establecen una suerte de plusmarca, ya que perciben más de ¢35 millones mensuales.

Dentro de este grupo de supersalarios mensuales el promedio es de ¢58,9 millones.

Como puede verse en la infografía “¿Cuántos son y cuánto ganan los superricos?”, a partir de esa cúspide se van desgranando hacia abajo algunos subgrupos, cuyos salarios van desde los casi ¢32 millones mensuales y hasta los casi ¢10 millones mensuales.

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En este último grupo se ubica, por ejemplo, el salario del presidente de la Corte Suprema de Justicia, Fernando Cruz, quien, si bien gana mucho más que la masa de 44.247 personas que reciben un salario promedio de ¢1.366.321, todavía tendría que ascender “seis niveles” para hallarse entre los que ganan un supersalario.

Debe tenerse presente, además, que estos ingresos corresponden únicamente a los salarios que se reportan a la Caja Costarricense del Seguro Social (CCSS) al mes de octubre del presente año, tanto del sector público como del sector privado.

Es decir, que estas sumas no incluyen otros ingresos que las mismas personas –u otras– pueden recibir como utilidades por su participación en sociedades o rentas provenientes de activos financieros o alquileres dentro del país o en el extranjero.

Consultamos al DEMH si era posible determinar los puestos de trabajo o los sectores económicos a los cuales corresponden los distintos niveles salariales de esta pirámide, pero se nos explicó que no es posible extraer esa información, debido a que la CCSS envía los datos agrupados al Ministerio de Hacienda.

A pesar de ello, la radiografía que periódicamente realiza el (DEMH) al Impuesto a las Utilidades –que es el componente más grande del Impuesto sobre la Renta– sí permite determinar en cuáles sectores económicos se encuentran las mayores ganancias, así como también dónde están los mayores “agujeros  negros”, mediante los cuales se evade el pago de los impuestos respectivos (ver la nota “112.671 profesionales reportaron ganar millones, pero pagaron cero”, en esta edición).

Es necesario recalcar que el pago del Impuesto sobre la Renta aplicado a los salarios es mucho más difícil de evadir porque las empresas y entidades públicas o privadas deben retenerlos antes de pagarlos a las personas trabajadoras.

Así, al menos podemos afirmar que los superricos que integran esta pirámide no solo contribuyen a lo que se recauda por concepto del Impuesto sobre la Renta, sino que son los que pagan más y quienes deberán aportar todavía más de aprobarse la reforma fiscal que se discute en la Asamblea Legislativa.

Entre otras cosas, veremos que, independientemente de que las empresas también descuentan formidables cantidades de sus ganancias brutas por concepto de gastos o costos, las compañías superricas, que, igual que en esta pirámide, son muy pocas (representan apenas el 2,9% del total), también son las que pagan el 76,6% del Impuesto a las Utilidades.

Y resulta que este le da al Estado más de la mitad de todo el dinero que recibe por impuestos a los ingresos y a las utilidades (ver el cuadro “Recaudación de los impuestos a los ingresos y utilidades 2015-2017”).

Además, veremos que, en contra de lo que muchas veces se afirma por puro sentido común, la elusión y la evasión de impuestos se reparte por todo el tejido social, con gran peso entre las profesiones liberales, y que no recae única ni principalmente en los míticos superricos.

Por eso, el presente ‘paquete’ informativo sobre las relaciones que se pueden comprobar entre los ingresos, el pago y la evasión de impuestos también incluye un informe actualizado sobre las maniobras típicas a las que recurren las personas y las empresas para no cumplir con esta obligación, y el recuento de algunos casos emblemáticos que impactaron a la ciudadanía.

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