País Mesa multisectorial quedó sin ser conformada

¿Cuáles fueron los componentes que detonaron el diálogo convocado por el Gobierno?

Analistas  señalan falencias en metodología y falta de credibilidad en el Ejecutivo como factores importantes para el rechazo de los sectores.

El diálogo convocado por el Poder Ejecutivo para acabar con las dos semanas de bloqueos y protestas, convocados por el Movimiento Rescate Nacional, estaba destinado a frustrarse por razones que van desde su conformación hasta la imagen del presidente Carlos Alvarado.

Pese a que la mesa de diálogo multisectorial no se realizará, los presidentes del Ejecutivo, Carlos Alvarado, y del Legislativo, Eduardo Cruickshank, aseguraron que “el diálogo va”, aunque no se ha detallado la nueva propuesta que presentarán a los sectores sociales.

Cuatro personas analistas consultadas por UNIVERSIDAD están convencidas de que la Mesa Multisectorial, llamada así por el Gobierno, fue la opción únicamente durante cuatro días.

Alvarado, junto con el presidente legislativo, Eduardo Cruickshank, la convocaron el 11 de octubre; luego, el 15 del mismo mes, el director del Programa Estado de la Nación, Jorge Vargas Cullel, en su papel de intermediador de la actividad, anunció que no podría ser conformada, ya que 11 sectores rechazaron participar.

Especialistas señalaron la metodología poco transparente, la falta de credibilidad en el Ejecutivo, el liderazgo y la exclusión de sectores como las razones certeras por las que el diálogo no se dio el 19 de octubre como lo tenía previsto Casa Presidencial.

Estas cuatro explicaciones que presentan Rotsay Rosales, Vanesa Calvo, Pablo Barahona, y Fanny Ramírez —coordinador del observatorio de la política nacional de la UCR, politóloga, abogado y analista política, respectivamente— se resumen a continuación:

A- Conformación de la mesa

La conformación de la mesa multisectorial generó dudas, así como la cantidad de sillas para cada sector y la metodología con la que se llegaría a los acuerdos allí tomados.

Para el coordinador del Observatorio de la Política Nacional de la UCR, Rotsay Rosales Valladares, el proceso se presentaba como “terriblemente restrictivo”, con plazos muy cortos y mucha rigidez.

“Es un diálogo que desde el principio se mostró inflexible y caracterizado por el veto, no por la búsqueda de negociar y tomar acuerdos. Ese era el número de puestos que había distribuido y asignado la coordinación metodológica, no iban a ceder en absolutamente nada… Desde su génesis ya era otro proceso de diálogo fracasado o un intento de engaño nuevamente”, afirmó.

Un diálogo que para Pablo Barahona, abogado y analista, nació muerto por una metodología “totalmente amañada”, donde no había prensa y el Presidente “quedaba en libertad para al final hacer caso o no de lo que ahí se acordara”.

B- Ejecutivo sin credibilidad, ni legitimidad

¿Había carencia de credibilidad en la figura del Presidente de la República? La analista política y consultora en comunicación política y social, Fanny Ramírez, responde afirmativamente al añadir que había “falta de confianza y liderazgo político en las figuras que estaban liderando este proceso”.

“El Gobierno no está haciendo una buena lectura de lo que está pasando con el país, de la configuración de los cambios en el poder que se están dando y, en ese proceso, cada vez se está desgastando más, se deslegitima más. Queda en evidencia que el ‘plan A’ estaba sumamente enclenque, no hay ‘plan B’ y, por supuesto, el resultado es que el Presidente de la República cada vez va a estar más escondido”, argumentó.

“Es un diálogo que desde el principio se mostró inflexible y caracterizado por el veto, no por la búsqueda de negociar y tomar acuerdos”, Rotsay Rosales.

Rosales, coordinador del Observatorio de la Política Nacional de la UCR, señaló que esta no es la primera vez que Casa Presidencial enumeró otras cuatro ocasiones en las que las propuestas del Ejecutivo quedaron sin tener repercusiones reales sobre el país.

“Tenemos que recordar el ingrato engaño con el que fue percibida la convocatoria de ‘Costa Rica escucha, propone y dialoga’. Está la convocatoria de un aparente diálogo nacional para reconstruir el Estado social de derecho, anunciado por el Presidente en su informe del pasado 4 de mayo. En el discurso de mayo del 2019 recordó que era de suma importancia la puesta en marcha del Consejo Económico y Social, que nunca se reglamentó, ni siquiera se hizo una convocatoria. Y en el 2018 se puso una mesa con la ministra de Planificación y el viceministro de Trabajo, que no tenían ninguna posibilidad de decisión a “negociar” con una parte de los sindicatos y los movimientos sociales, mientras a sus espaldas se aprobaba el ‘combo fiscal”, citó.

En su opinión “el famoso Gobierno de unidad nacional, dicho por el Presidente desde la campaña electoral, ha sido una fantasía, un remedo de intenciones fallidas y que no ha hecho otra cosa que, lamentablemente, ahondar la desconfianza y la incredulidad”.

C- Desconocimiento de los sectores

Los especialistas dicen que hay un claro desconocimiento de sectores por parte del Gobierno, que piden por ser escuchados y no formaron parte de la propuesta inicial de diálogo.

Para Barahona, “el presidente muestra, de nuevo, que vive en una realidad paralela, desconociendo a aquellos que están forzando el diálogo”.

“Alvarado estaba aceptando un diálogo de mala manera, porque ciertamente excluye a los que han forzado al Gobierno a escuchar otras voces, a las que se marginó desde su inauguración. Se está tratando de desconocer a la Costa Rica olvidada de las llanuras del norte, el Pacífico Central y Sur, el Caribe. No en balde ahí es donde han estado las protestas más duras”, dijo.

D- Liderazgo claro

La analista Fanny Ramírez agrega a esta falta de reconocimiento hacia ciertos grupos, un problema de liderazgo, lo que provoca que los sectores busquen en otras figuras la forma de hacerse escuchar porque les ha sido negada desde Zapote.

“En este momento el Gobierno está en una situación muy crítica y vemos cómo su falta de liderazgo político le ha cedido la silla a otros actores. Prueba de eso es el pacto que se hizo entre Uccaep y Rescate Nacional, un movimiento que desde el principio fue a tocar las puertas del Presidente, de Casa Presidencial, y no les recibieron ni fueron convocados. Esta falta de liderazgo automáticamente es cubierta por otros actores, de manera que la credibilidad y la confianza del Gobierno están por el piso”, aseguró.

El politólogo Rosales afirmó que “una  democracia se supone y debería responder a criterios mayoritarios y de legitimidad sustantiva, no sólo formal, sino social”, lo cual es apoyado por Barahona al señalar que Casa Presidencial ha tratado de calificar negativamente a los grupos que no fueron invitados a dialogar, como forma de justificar su exclusión.

“El Presidente se tapa los oídos, los convierte en sus enemigos y comienza a hablar de ‘cabecillas’, de ‘criminales’, de ‘golpistas’, y eso es lo que condena a un diálogo que nace muerto, porque el Presidente excluye a los sectores que fueron los que lograron abrir un espacio de diálogo al que se había negado desde un principio”, argumentó el abogado.

¿Qué puede aprender el Ejecutivo de esta lección?

La imposibilidad de conformar la mesa de diálogo puede dejar enseñanzas en Casa Presidencial. Para Fanny Ramírez, una de ellas es que se debe “pasar la página y superar las estructuras tradicionales con las que se vienen generando diálogos y negociaciones”.

“Ya no se puede hacer este tipo de procesos a puerta cerrada, cuando tenemos estos niveles de pobreza, de desempleo, y a la gente desesperada porque no sabe cómo llevar alimentos a sus hogares. La realidad que estamos viviendo es muy diferente a la de muchos costarricenses, y las estadísticas ya nos dicen la clase de desigualdad que tenemos en el país. Se está haciendo oídos sordos y de la vista gorda a la situación tan compleja en la que estamos, haciendo propuestas que le quedan a una parte de la población, pero que para el resto es sencillamente impensable”, afirmó.

La politóloga Vanesa Calvo sugiere cambiar el discurso con el que Casa Presidencial presenta la realidad del país y recalca la necesidad de recobrar una confianza desgastada.

“El reto para las personas que lideran nuestro país es no asustar a la gente, sino liderar de forma equilibrada. Lo que ha venido a hacer este Gobierno no es como lo dice Carlos Alvarado, de que hay decisiones que son duras, que hay que hacer y que hay que hacer aunque no sea popular. Eso no es cierto y no es que se está dejando lo popular o no popular, es saber quiénes son los dolientes, y el doliente es la mayoría del pueblo. No hay reactivación económica y hay más pobreza”, dijo.

¿Qué podría hacer y qué debería hacer la Casa Presidencial?

Para Rotsay Rosales, el panorama es desalentador, dadas las experiencias previas que ha tenido el Ejecutivo y la actual actitud que emana desde la Presidencia de la República.

“La vía que va a tomar, pareciera por las primeras reacciones y porque la Presidencia siga escondida, es que cuando salga de su encierro o de su captura de Zapote, cuando salgan del oscurantismo y de esta actitud monástica, me temo que va a continuar jugando a negociar por la ruta bilateral, o con un número reducido de sectores y grupos. Contará con el apoyo de los partidos políticos presentes en la Asamblea Legislativa, que ya todos están temerosos de ir a procesos eleccionarios con un mayor distanciamiento, desinterés y deslegitimidad ciudadana, como es comprensible que suceda”, afirmó.

Barahona recomendó a Casa Presidencial “hacer un acto de contrición, mostrar humildad y dejar la pose”, para cambiar la situación que vive el país.

“El Gobierno no tiene capital político para plantear más impuestos, para plantear ventas de activos y otros temas que son tabú en la discusión nacional y que necesitan de un líder con mucha capacidad de manejo político y legitimidad, y ese no es Carlos Alvarado. No se puede dar la espalda a un movimiento espontáneo, que ha representado mucho el sentir de una Costa Rica olvidada, como Rescate Nacional y las fuerzas comunales, que tienen un grito muy válido y debe ser escuchado”, aseguró.

Voces ante la mesa convocada por Gobierno

Algunos grupos sociales habían expresado públicamente su rechazo a participar de la mesa convocada por el Gobierno, argumentando diversas razones.

Uno de ellos fue la Asociación Nacional de Empleados Públicos y Privados (Anep), quienes citaron el desconocimiento de Rescate Nacional por parte del Ejecutivo y la “inflexibilidad” de Carlos Alvarado ante la posibilidad de más impuestos como algunas de las justificaciones para desistir de participar en el encuentro.

“Desconocer la existencia, el impacto y los planteamientos de este movimiento ciudadano, surgido desde las bases de la sociedad más golpeadas por la exclusión social y económica propiciada en los últimos gobiernos, representa un grave error político. Alvarado no renunciará ni al convenio con el FMI ni a nuevos impuestos, solamente ocupa una especie de legitimación social y civil y la ANEP no se prestará a la maniobra”, afirmaron en un comunicado.

Posteriormente, la Unión Costarricense de Cámaras y Asociaciones del Sector Empresarial Privado (Uccaep) también rechazó la invitación de Casa Presidencial.

“Reiteramos nuestra inquietud en cuanto a la proporción desequilibrada de la mesa que impulsa el Gobierno, la cual no garantiza la representación de todos los sectores de la sociedad en la búsqueda de una solución consensuada para el país”, dijo el presidente de Uccaep, José Álvaro Jenkins, mediante un comunicado de prensa.

Luego de que el programa Estado de la Nación anunció que la mesa no podría ser conformada, Casa Presidencial emitió un comunicado asegurando que “el diálogo va”.

“El diálogo es la vía costarricense, el mecanismo por el cual hemos construido los grandes acuerdos que nos caracterizan como democracia. Los Presidentes de los Poderes Ejecutivo y Legislativo reconocemos y agradecemos la voluntad expresada por una gran mayoría de sectores y organizaciones costarricenses que se han comprometido con la participación en la mesa de diálogo multisectorial para la construcción de acuerdos”, indicó el comunicado.

Días después, el presidente Alvarado criticó la posición de la junta directiva de la Unión de Cámaras, la cual entabló conversaciones con Rescate Nacional, después de desistir de la mesa multisectorial.

“Lo que ha ocurrido es una mancha a la democracia de Costa Rica. Una que debemos subsanar, en medio de una crisis sanitaria y ahora económica. Las soluciones para Costa Rica deben ser las institucionales, las de la democracia”, dijo Alvarado en un mensaje televisivo.

Posteriormente, Casa Presidencial dirigió una carta a la Asamblea de trabajadores y trabajadoras del Banco Popular, en la que indicó que estaban al tanto del proceso de diálogo que llevaría esta instancia y recalcó que conocían de la participación de “sectores que rechazaron nuestra convocatoria”.

“Le quiero solicitar que en cuanto acuerden propuestas para mitigar los desequilibrios fiscales y el crecimiento de la deuda pública nos las compartan con el fin de valorarlas a la luz de la magnitud del ajuste requerido. Esas propuestas serán tratadas con el respeto y la importancia que merecen”, dice el documento firmado por el presidente Alvarado.

Casa Presidencial sí mantuvo las “Mesas Territoriales de Diálogo”, con el objetivo de “escuchar los planteamientos de los diferentes sectores en empleo y reactivación económica para construir soluciones conjuntas, en un marco democrático de respeto a la institucionalidad y de solución pacífica a los problemas que enfrenta el país, agudizados por la pandemia”.

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