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COVID-19: Caja no ve “valor agregado” o “beneficio extraordinario” en participar de protocolo para desarrollar pruebas de saliva

El investigador y doctor en Informática, Santiago Núñez, indicó esta semana a UNIVERSIDAD que las pruebas de diagnóstico en saliva son una potencial arma en el contexto actual de incremento de casos que vive el país pues podrían multiplicar la capacidad de diagnóstico.

La Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS) comunicó esta semana al Ministerio de Salud que no está interesada en participar en el protocolo para desarrollar las pruebas de diagnóstico de SARS-CoV-2 en saliva, el cual es impulsado por un grupo de investigadores de la Facultad de Farmacia y otras escuelas de la Universidad de Costa Rica (UCR).

En un oficio enviado por la presidencia ejecutiva al ministro de Salud, Daniel Salas, las autoridades de la CCSS, exponen que no logran determinar “valor agregado” o “beneficio extraordinario” para la institución o los asegurados. 

“…no se logra determinar algún valor agregado o beneficio extraordinario para la Institución o sus asegurados en la participación del protocolo de marras”, se lee en el oficio PE-1454-2021.

En este mismo oficio, las autoridades indican también que “en este momento, la CCSS cuenta con las previsiones necesarias en cuanto a las pruebas diagnósticas y los insumos requeridos para las mismas en la atención a la pandemia por COVID-19”.

Asimismo indicaron que no es estrictamente necesaria la participación en este protocolo de investigación, pues el protocolo podría desarrollarse con la obtención de muestras en otras fuentes. 

“Lamentamos la posición de la Caja Costarricense de Seguro Social y que duraran tanto tiempo en responder. Nosotros confiamos en el proyecto y continuaremos con el proyecto en otras vías. Si en algún momento reconsideran la opción, los investigadores estamos dispuestos a colaborar”, indicó el director del  Instituto de Investigaciones Farmacéuticas (Inifar) de la UCR, German Madrigal. 

Actualmente, el grupo de investigadores de la UCR se encuentra realizando las gestiones finales para obtener los permisos y firmar un acuerdo con la Asociación Costarricense de Investigaciones Biomédicas (ACIB), y de esta forma iniciar con la validación de las pruebas durante este mes de mayo. Se espera que la validación esté lista a finales de junio.

Según han comentado -en varias ocasiones- los investigadores, la idea es tomar muestras de forma masiva y así lograr aislar a las personas contagiadas, esto permitiría detener la propagación exponencial del virus.

El investigador y doctor en Informática, Santiago Núñez, indicó esta semana a UNIVERSIDAD que las pruebas de diagnóstico en saliva son una potencial arma en el contexto actual de incremento de casos que vive el país pues podrían multiplicar la capacidad de diagnóstico.

Núñez aseguró como beneficios de estas pruebas el hecho de que son más baratas, necesitan de infraestructura más sencilla, no deben ser realizadas por un profesional en Microbiología, así como también el tiempo de espera, el cual es menor.

“Para bajar la positividad en este momento del 22% a por lo menos el 10% necesitamos hacer al menos cuatro veces más pruebas, y para bajarla al 2% necesitamos pasar de 7.000 pruebas a 100.000 diarias. La tecnología de PCR no nos permite subir a 100.000 por día”, indicó. 

“Las pruebas de saliva, debido a que se inactivan, solo necesitan un laboratorio de bioseguridad uno. ¿Quiénes tienen esos biolaboratorios? Uno revisa quienes tienen laboratorios de microbiología básica y resulta que las áreas de salud de la Caja los tienen. Podrían equipar los laboratorios de los 104 áreas de salud de Costa Rica con equipo para hacer 1.000 pruebas diarias y eso tomaría entre 45 o 1 hora diaria. Haciendo 1.000 pruebas diarias en cada área de salud tenemos 104 mil pruebas de COVID-19 en el país. Lo ideal sería hacer 200 mil pruebas de saliva diarias en el país y que cada persona que desee hacerse la prueba, pueda hacérsela dos veces a la semana”, agregó. 

 

 

 

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