Construcción de viviendas se contrajo en 2018

Apartamentos y condominios fueron los que presentaron una mayor rebaja, mientras que los bonos de vivienda se mantienen estables.

La construcción de vivienda experimentó una reducción del 5% el año pasado con respecto al 2017, según los datos del último Informe Nacional de Vivienda y Desarrollo Urbano 2018 de la Fundación Promotora de la Vivienda (Fuprovi). No obstante, el informe señala que se desaceleró el decrecimiento que se venía experimentando si se observan los datos del 2016 y 2017, que fueron de un 15% en ambos períodos.

El sector en el cual se redujeron más las cifras de construcción fue en apartamentos y condominios, donde se presentó una reducción del 29%, pasando de 4.670 unidades en el 2017 a 3.330 unidades en el 2018.

De acuerdo con Franklin Solano, sociólogo e investigador de Fuprovi, el comportamiento se podría explicar si se analiza que este tipo de viviendas requieren de presupuestos mayores que el promedio de viviendas individuales, de las cuales, la mitad son construidas con bonos.

En los últimos años, en las ciudades principales y en algunas zonas de la costa, se incrementó la construcción de condominios verticales, como una forma de optimizar el uso del suelo, pero en el 2018 se rompió la tendencia, pues en 2017 los apartamentos y condominios representaron un 20,2% del total de las residencias construidas y un 25,6% en relación con casas y viviendas, mientras que el año anterior las cifras fueron de 15,2% y 18%, respectivamente.

De igual forma, si se consideran los metros cuadrados de construcción el comportamiento es el mismo, pues disminuyó la cantidad general en residencial y el área promedio de las viviendas construidas, pasando de 91,3 metros cuadrados en 2017 a 88,2 metros cuadrados en 2018.

Ahora bien, este comportamiento no se da de la misma forma para todos los cantones, por ejemplo, San Carlos, Coto Brus, Puntarenas, Carrillo, Orotina y Goicoechea, que experimentaron un aumento de las viviendas construidas; mientras que otras zonas como Garabito y Tibás presentaron caídas del 71% y el 55%.

La construcción tiene un gran impacto en la dinámica de la economía nacional, regional y local, y precisamente, la construcción residencial representa el mayor porcentaje de todas las ramas de este sector.

“El tema de construcción de viviendas con bono sigue estable, pero las casas que se levantan con este tipo de financiamiento son pequeñas y eso incide también en las estadísticas, sobre todo de cantidad de metros cuadrados, lo que presenta una reducción en la dinámica del sector.

Al reducirse apartamentos y condominios, que tienen presupuestos más elevados y áreas más grandes, se construyen otras viviendas más pequeñas”, señaló Solano.

ESTABILIDAD EN BONO

“Analizando los bonos de vivienda, la cantidad se mantiene estable un año con otro, pues tuvo un leve crecimiento del 2,7%.

No obstante, los bonos de segunda planta, que son una excelente alternativa para optimizar el uso del suelo y favorecer a una mayor densidad en zonas con escasa disponibilidad de terrenos, apenas se insinúan”, comentó el experto.

Este tipo de bonos representaron apenas un 1,3% del total, pero es destacable que duplicaron con respecto a 2017, aunque sigue siendo insuficiente su demanda.

Solano señaló que se trata de un bono que salió hace un par de años y brinda la posibilidad de que se pueda construir una segunda planta o dentro de un mismo lote una segunda casa -lo que ayudaría a bajar el déficit habitacional- pero solamente se dieron 150 el año pasado.

Otro tipo de bono son los de Reparación, Ampliación, Mejora y Terminación de Vivienda (RAM) que tienen el objetivo de atacar el déficit cualitativo de las casas -que se encuentran en estado regular o malo-, sin embargo, se entregan en promedio 1.000 bonos al año, lo que es insuficiente para revertir la problemática de la calidad habitacional en el país.

“Desde Fuprovi hemos hecho un análisis y calculamos que hay unas 300.000 viviendas ocupadas por hogares que podrían ser susceptibles a recibir ese bono, debido a las condiciones regulares o malas de la infraes- tructura”, dijo el especialista.

En contraste, la distribución de bonos para la erradicación de tugurios y precarios tienen una participación ínfima, solamente un 0,5%, para un total de 59 bonos entregados, bajo esta modalidad, pero en la línea presupuestaria Ordinario Erradicación de Tugurios se distribuyeron 1.619 bonos, aunque no parece ser suficiente para reducir el total de asenta- mientos informales que hay en el país.

POLÍTICA NACIONAL SIN GRANDES RETOS

El Informe de Fuprovi analizó la política nacional en materia de vivienda y erradicación de tugurios, del que concluye que es un plan muy mesurado, sin grandes retos, de continuidad. Se sigue haciendo lo mismo en distribución de bonos, no se plantean cosas novedosas ni alternativas que dejen a un lado la inercia que se viene arrastrando en el sector.

Por ello, el estudio plantea una serie de acciones que se podrían poner en marcha para mejorar las condiciones del sector, como impulsar la elaboración e implementación de planes reguladores que permitan planificar la gestión de riesgo en los territorios, ordenando el crecimiento urbano e integrar el sistema de transporte público.

Asimismo, es necesario incentivar la participación e intervención de las instituciones públicas del sector de ordenamiento territorial y asentamientos humanos, así como gobiernos locales y buscar mecanismos para reducir los asentamientos informales.

“La clase media sigue con pendientes de vivienda para la compra de casa, pues disponen de bonos con montos bajos o alternativas que no satisfacen sus expectativas, por lo que serán necesarios mayores incentivos para el acceso a bonos o créditos de vivienda”, concluyó Solano.


Entorno económico influyó en sector construcción

Durante el año 2018, la economía experimentó variables que incidieron en el sector construcción, como la inflación que tuvo una leve baja, al igual que la tasa básica pasiva, pero que fue interrumpido a finales del año cuando las tasas de interés de préstamos en colones para vivienda, que iniciaron en un 8% y terminaron en 10%; en los bancos públicos y en los bancos privados inició en 13,5% y finalizaron con un 11,6%.

Por parte del Índice de Precios al Consumidor (IPC) las viviendas de interés social prefabricada y viviendas de clase alta son las que mayor aumento tuvieron durante el año anterior, con respecto al 2017.

El IPC de vivienda de interés social (en concreto) pasó de 2,14% en 2017 a 3,42% en 2018, mientras que el IPC General en el 2017 subió de 2,51% a 4,52% en el 2018.

De 2014 al 2016, conforme venía aumentando la cantidad de viviendas construidas en el país, iba disminuyendo el índice; no obstante, a partir del 2017 disminuyeron la cantidad de viviendas construidas al mismo tiempo que el índice presentó un incremento.

Por otra parte, la colocación total de crédito coloniza- do descendió entre 2017 y 2018 en un 26,5% (¢301.675,9 millones), una caída que se dio tanto en colones como en dólares, en bancos públicos, bancos privados, cooperativas y mutuales.

Del total de la reducción en la colocación de créditos en colones el 61% correspondió a bancos públicos, los cuales colocaron ¢176 mil millones menos que en el año 2017.


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