Científicos cuestionan decisión oficial de impulsar uso de hidrógeno para el transporte

Ministro dice que el Gobierno no está casado con una tecnología en particular.

Argumentos científicos, técnicos y hasta financieros esgrimen académicos expertos que han salido al paso de la apuesta hecha por el flamante gobierno de Carlos Alvarado de impulsar el transporte eléctrico con uso de hidrógeno, según el proyecto promocionado por la compañía Ad Astra Rocket (AARC), encabezada por el exastronauta Franklin Chang.

Una veintena de expertos alertaron el pasado 19 de setiembre, en una publicación en este semanario, que la tecnología para producir hidrógeno (H2) propuesta es cara e ineficiente y no es una opción viable para las condiciones de Costa Rica.

La empresa Ad Astra defiende su plan afirmando que la decisión coloca a Costa Rica a la altura de potencias como Alemania y Japón, mientras que el Ministro de Ambiente y Energía (Minae), Carlos Manuel Rodríguez, dice ahora que el Gobierno “no está casado” con ninguna tecnología, y apoya todas las opciones con miras a la necesidad que hay de moverse hacia un sector de transporte con cero emisiones.

En campaña –después de visitar las instalaciones de AARC, en Liberia– el ahora presidente declaró que impulsaría el uso del hidrógeno como combustible, y el día de su toma de posesión, el pasado 8 de mayo, emitió una directriz con esa orientación.

La orden instruye a las instituciones del sector de Ambiente y Energía –incluido el Instituto Costarricense de Electricidad (ICE) y la Refinadora Costarricense de Petróleo (Recope)– a desarrollar en seis meses un plan que propicie la investigación, producción y comercialización del hidrógeno.

La orientación se inscribe dentro de la propuesta anunciada por el mandatario en su discurso de investidura, en el cual indicó que para el año 2020 Costa Rica debe ser un país líder en la implementación del Acuerdo de París sobre cambio climático, para convertirse en un laboratorio mundial de la descarbonización.

En su planteamiento, los académicos señalaron que la mencionada directriz (No. 002-Minae), firmada el 8 de mayo, debe ser analizada desde un punto de vista integral para la conveniencia nacional y dentro de las posibilidades tecnológicas y la economía de escala del país.

Los cietíficos pidieron que sus observaciones sean tomadas en cuenta para la formulación de políticas relativas al uso de H2 en vehículos eléctricos y en relación con la eficiencia de producción de hidrógeno por electrólisis del agua (la tecnología propuesta por AARC).

En la realidad de las magnitudes de Costa Rica, los costos energéticos de la propuesta y su significado económico son irrecuperables, concluyeron tras las explicaciones técnicas que exponen en el escrito.

Al igual que en otras partes del mundo, los vehículos de combustión interna seguirán existiendo por varios años. Mientras tanto, biocombustibles por un lado y mejoramiento de todo tipo de vehículos eléctricos irán de la mano con la progresiva renovación de la flotilla mundial. No existe una varita mágica que haga posible la instantánea renovación del parque vehicular en Costa Rica, ni del mundo, añadieron.

El planteamiento lo suscribieron profesores e investigadores de las áreas de Química, Ingeniería Química, Ingeniería Mecánica, Ingeniería eléctrica, Microbiología, el Centro de Investigación de Electroquímica y Energía Química (Celeq) y el Centro de Investigación en Ciencia e Ingeniería de Material (Cicima) de la Universidad de Costa Rica (UCR), algunos de los cuales han estado involucrados en la búsqueda de formas químicas de obtener hidrógeno.

El Catedrático Humboldt 2006, Julio Mata Segreda, dijo que nadie ha salido a rebatirles la publicación.

“El señor Chang ha dicho que la tirada es que Costa Rica va a perder una oportunidad, porque unos pseudoexpertos dijeron que no. Pero nunca ha habido un intercambio técnico cara a cara entre la empresa y los que pensamos que es una tecnología que no tiene sentido en este país”, comentó el investigador y profesor ad honorem en la Escuela de Química de la UCR.

Añadió que ni siquiera lo hubo en el simposio que se realizó el 3 de octubre pasado en el Colegio Federado de Ingenieros y Arquitectos, organizado por al Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conicit), sobre el tema de hidrógeno como fuente alterna de energía para el transporte, donde él hizo una exposición técnica.

Por su lado, la empresa tuvo una actividad en el Hotel Intercontinental, adonde trajeron a empresarios de tecnología del hidrógeno y el presidente Carlos Alvarado llegó a hablar en el foro, que era político, afirmó Mata.

Requerida la opinión del ministro Carlos Manuel Echeverría acerca de lo dicho por el grupo de académicos, el jerarca de Minae dijo a UNIVERSIDAD que “en el desarrollo de toda nueva tecnología hay debates técnicos y científicos; hay una gran cantidad de expertos muy calificados que hacen ver que no es viable la tecnología de hidrógeno para el sector de transporte, y otros que sí”.

“La posición del Gobierno es que nosotros no estamos casados con ninguna tecnología. Tenemos que ir hacia un proceso donde dejemos los combustibles fósiles. Si será la electricidad, el hidrógeno, o serán piedritas que traigamos de la luna, no tenemos un especial interés. Todas las opciones y tecnologías las apoyamos, porque tenemos una imperiosa necesidad de movernos hacia un sector de transporte que sea cero emisiones”, aseveró Echeverría.

Solicitada la opinión de AARC sobre las críticas de los científicos al proyecto, el vocero José Castro Nieto destacó, vía correo electrónico, que la compañía nació con el objetivo de contribuir a la industria aeroespacial a través del desarrollo y comercialización de un motor de plasma. Además, que actualmente la empresa tiene dos grandes áreas de trabajo: el desarrollo del motor de plasma y la implementación del hidrógeno para el sector energía y transporte de Costa Rica.

“La compañía tiene como meta la comercialización de las tecnologías del hidrógeno como una –pero no la única– de las soluciones necesarias para la eventual descarbonización total de los sectores de energía y transporte”.

“Este es un proceso gradual, pero varios países, incluyendo Costa Rica, ya tomaron la decisión de avanzar en esta dirección. La visión en este caso es poner a Costa Rica al nivel de grandes potencias como Alemania y Japón que avanzan en este campo, porque sabemos que son sistemas viables, que ayudan en la democratización de la tecnología”, sostuvo Castro (ver recuadro).

INVIABLE

En simposio ya mencionado, el ingeniero Carlos Roldán, investigador de la Escuela de Química del Instituto Tecnológico de Costa Rica (TEC), fue uno de los expositores que alertó sobre lo inviable que sería en Costa Rica adoptar una política que dé prioridad al hidrógeno como fuente de energía para transporte.

Hizo ver que la inversión requerida para sustituir el consumo nacional de gasolina por hidrógeno podría superar los $47.000 millones, prácticamente el doble de la deuda total del Gobierno.

En el escenario más optimista, el costo final del hidrógeno, incluyendo el impuesto único a los combustibles, podría llegar a ¢1.828 por litro equivalente de gasolina, señaló.

Este y otros expertos coincidieron en que el desarrollo de la tecnología para la producción y uso de hidrógeno requerirá de muchos años, por lo que no es una solución a corto o mediano plazo.

Edgardo Moreno Robles, catedrático de la Universidad Nacional y profesor de doctorado en ciencias en la UCR, señaló –a propósito de un artículo que publicó el pasado 26 de setiembre criticando las inversiones hechas por instituciones del gobierno en AARC–  que no todo lo tecnológicamente posible es económicamente viable, y eso pasa con el hidrógeno.

Proponer, por ejemplo, que para resolver el problema del transporte vehicular todo el mundo compre un carro volador es técnicamente posible, pero otra cosa es si es posible desde el punto de vista económico.

Con el hidrógeno pasa lo mismo, técnicamente es posible, pero no es viable económicamente, como han expuesto científicos en la UCR y del TEC, indicó.

Mencionó que en el mundo puede haber unos 7.000 vehículos eléctricos que funcionan con hidrógeno, de los cuales 6.000 están en California, donde los tiene gente rica. Las compañías fabricantes hacen vehículos promocionales para competir, pero son vehículos que pueden costar cuatro o cinco millones de dólares.

En el caso del bus eléctrico con hidrógeno de Ad Astra en que llegó el presidente Alvarado a su toma de posesión, ese es el único que hay en el país, su costo fue de $270.000, usado, y fue traído remolcado desde Guanacaste a la capital, anotó.

En su artículo Moreno escribió que, aparte de los argumentos científico-tecnológicos que se han dado sobre la inconveniencia del proyecto, es necesario advertir el riesgo que tiene para el bolsillo de los costarricenses la “aventura hidrogeniana” que respalda el Gobierno.

Esto, en vista de que el Gobierno propone volver a involucrar a instituciones del Estado que han hecho millonarias inversiones en AARC, una empresa cuyas acciones han perdido el 80% de su valor desde el 2010, según diversas publicaciones de prensa e informes que menciona en el artículo.

Así cita un informe de la firma Castillo, Dávila & Asociados, en el sentido de que el Banco Popular invirtió ¢25.275.586 en títulos de valores de AARC en el 2011. Añade que el Tico Times informó en el 2014 que el Banco Nacional y el Banco de Crédito Agrícola invirtieron en la empresa $2 millones y $250.000, respectivamente (mediante el fondo de inversión Aurora creado por el Instituto Nacional de Seguros), y que el fondo de pensiones de la Caja Costarricense de Seguro Social invirtió indirectamente $1,7 millones.

Además, en el 2016 se anunció que el Sistema Banca para el Desarrollo aprobaría un proyecto para el transporte público con hidrógeno, cuyo costo es de $432.000 con la empresa AAR.

A esto se agrega el desembolso de $2,1 millones, más $11.000 que hizo Recope a AARC, cuyo segundo monto, de $2,5 millones, fue detenido en el 2014 por una disposición de la Contraloría General, debido a la ilegalidad de la alianza en el marco de los negocios de Recope, ya que el hidrógeno no es un hidrocarburo, enumeró Moreno, entre otros casos de entes públicos que han puesto dinero en la empresa.

“Parece que el Estado no ha indagado sobre el riesgo que implican esas inversiones, pero, si lo ha hecho, ha desoído los informes”, indicó Moreno, tras citar informaciones de medios locales y el reporte de una firma especializada, que indicó, en el 2010, que desde su inicio en el 2005 AARC y subsidiarias no generaban ingresos significativos relacionados con las operaciones previstas y experimentaban pérdidas netas recurrentes y flujos negativos, factores que hacían dudar de la capacidad de la empresa para continuar.

El académico aseguró que ha recibido muchas reacciones por el artículo, incluso de la Contraloría General, donde le solicitaron la información y él la mandó, pero de parte de los aludidos no ha habido ninguna reacción.

“El Estado no puede seguir invirtiendo  en una cosa porque alguien se llama fulanito de tal, o porque es muy guapo”, las inversiones se hacen siempre de acuerdo con estudios técnicos que respalden y demuestren que el proyecto a financiar es viable; por lo que eso de darle dinero a alguien solo porque es famoso no puede seguir pasando, remarcó Moreno.


Otra realidad

El científico y profesor de la Escuela de  Química de la UCR, Julio Mata, explicó que al hablar de tecnologías de hidrógeno (H2) lo primero a tomar en cuenta es que eso es para el futuro, falta mucho desarrollo tecnológico. La segunda consideración es que la propuesta tiene sentido en países donde existen las condiciones económicas y tecnológicas para disponer de hidrógeno más o menos barato, y ese no es el caso de Costa Rica.

Hizo ver que más del 90% del hidrógeno para fines industriales, incluyendo las posibilidades de transporte, se obtiene en el mundo a partir de la transformación química del metano, contenido en el gas natural.

Y en el país no hay gas natural, aunque físicamente existieran yacimientos, hay un decreto que dice que la extracción del gas y petróleo no va, lo que en la realidad significa que no existe esa posibilidad de tener la materia prima para la obtención del hidrógeno.

Aquí es donde aparece la empresa Ad Astra y dice que entonces lo van a hacer por descomposición del agua, pero no es tan fácil como ellos lo dicen. El agua es una sustancia terriblemente estable, y si es tan estable se necesita una gran cantidad de energía para descomponerla, anotó Mata.

La producción de H2 por electrólisis de agua –la tecnología propuesta por Ad Astra– es un proceso que requiere gran inversión de energía. Si el proceso de electrólisis ocurriera a 25 °C y 1 atmósfera de presión, el consumo de energía sería equivalente a 39,7 kilovatios/hora por cada kilogramo de H2 producido. El costo energético sería equivalente al consumo en cinco días de una familia que consume la línea base de los 250 kilovatios/hora por mes, ejemplificó.

En otros países donde fabrican vehículos movidos con hidrógeno tienen hidrógeno barato, derivado del gas natural, es necesario repetir esto, enfatizó Mata.

Por estas y otras consideraciones expuestas en el pronunciamiento “es que decimos que esto no tiene sentido en las realidades económicas y tecnológicas de Costa Rica”, subrayó.

En el caso del bus eléctrico que utilizaron el día de la toma de posesión de Carlos Alvarado, tiene que ser cargado con 39 kilos de hidrógeno. El producto lo vende la empresa Praxair y se trae de México, país que tiene gas natural, observó Mata.

La hoja de precios de la compañía distribuidora indica que cada kilogramo cuesta ¢536.000. Suponiendo que lograran  fabricarlo en el país y el costo bajara a ¢300.000 el kilo, el costo de meterle 39 kilogramos al bus es muy grande. Eso solo es posible en países donde la economía de escala que tienen permite que sea accesible el hidrógeno, remarcó Mata.



Reputación

El vocero de la compañía Ad Astra, José Castro Nieto, afirmó que la tecnología de la producción de hidrógeno ya alcanzó su madurez en el mundo; sin embargo, su comercialización comienza las primeras etapas, razón por la cual su fabricación y comercialización busca medios para bajar los costos.

“Esta es un área de trabajo en la que AARC (desde 2011) y varias empresas en Costa Rica y otros países están concentradas de lleno. Ya logramos poner en circulación un autobús impulsado únicamente con esa tecnología.”

“Sabemos que conforme la comercialización del hidrógeno se masifique, dentro de la economía de escala, evolucionará como otras tecnologías: reduciendo costos para las empresas y usuarios. Un claro ejemplo de cómo esto ha ocurrido con otras tecnologías son los celulares. El proceso de adaptación tomará algunos años, proceso por el cual todas las innovaciones tecnológicas transitan. Por otro lado, no debemos dejar pasar los costos ocultos de no descarbonizar, ya que los índices de concentración de carbono en la atmósfera afectan la salud, la naturaleza y la vida en general en el planeta”, indicó Castro.

Sobre el tema de inversión y finanzas, sostuvo que la seriedad y la solidez de los resultados de AARC le han permitido ganar muy buena reputación en el mercado aeroespacial al mismo nivel tecnológico-espacial o por encima de grandes empresas en Estados Unidos, Japón y Rusia. Así lo confirman las decisiones de apoyo de la NASA hacia AARC en los años recientes.

Añadió que la Agencia Espacial Canadiense (CSA) también está apoyando financieramente el proyecto Vasimir (motor de plasma), aunque de forma indirecta, con una inversión que ronda $1 millón. Los resultados obtenidos por AARC se constatan en la escala TRL (Technology Readiness Level), que van indicando cuán cerca está la empresa de poner en el espacio un producto nuevo.

Existen nueve niveles en la escala, los primeros cuatro se refieren a ideas o planos de un producto; del cinco en adelante se marca la puesta en marcha de la construcción y sus pruebas en tierra y en el espacio. AARC está a punto de alcanzar el nivel cinco en pocos meses, lo cual significaría un hito histórico, un premio a la constancia y el respaldo de muchos inversionistas que han creído en la idea, refirió el vocero.

Por otro lado, expuso que la compañía ha realizado contratos, tanto con empresas públicas como privadas que han decidido contar con el apoyo de AARC para el desarrollo de investigación, generación de productos o generación de conocimiento.

Desde el 2011 – agregó – se han realizado convenios y contratos con instituciones estatales costarricenses, como Recope, el ICE y el Sistema de Banca para el Desarrollo. También han firmado con empresas privadas para el avance del hidrógeno para uso en el sector energético y de transporte costarricense, señaló.

Sostuvo que AARC es una empresa financieramente estable, con inversión directa e indirecta y contratos que le permiten mantener una operación vigorosa. Desde su nacimiento, hace 13 años, cuenta con una estrategia de financiamiento a mediano y largo plazo, que le permite seguir avanzando en sus labores de investigación y desarrollo de nuevos conocimientos.

El desarrollo de propiedad intelectual de alto valor hace de AARC una empresa atractiva para inversionistas públicos y privados que comprenden que se trata de inversiones de largo plazo y, por sus características, de alto riesgo.

La compañía opera apegada a la ley costarricense y estadounidense; sus estados financieros anuales son públicos y están al alcance de los interesados en el sitio web de la empresa, y para garantizar seguridad a los inversores cuenta con la auditoría anual de la firma estadounidense Ham, Langston and Brezina LLC, indicó el vocero.


 

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