Informe Estado de la Región reveló evolución entre 2000 y 2014

Centroamérica reduce pobreza del 53% al 49%

Reducción de índice es insuficiente y avanza a paso muy lento.

La región centroamericana ha logrado reducir los índices de pobreza, pasando del 53,7% al 49,4% de las personas que no tienen los recursos económicos para alcanzar un nivel de vida o bienestar mínimo, entre el año 2000 y el 2014, mientras que los datos de pobreza extrema o indigencia pasó del 29% al 26%.

Sin embargo, debido al crecimiento de la población en los últimos años, las cifras en términos reales pasaron de 20 millones de habitantes a 22 millones en condición de pobreza; es decir, los avances en esta materia son incipientes, pues estamos hablando que prácticamente uno de cada dos personas en la región es pobre y uno de cada cuatro está en condición de pobreza extrema.

Así lo confirmó un estudio realizado por el proyecto Informe Estado de la Región denominado “Pobreza en Centroamérica: evolución 2000-2014 y situación actual”, el cual fue dado a conocer recientemente en El Salvador.

Ahora bien, porcentualmente, con excepción de Guatemala, todos los países de la región experimentaron una reducción en la incidencia de la pobreza; por ejemplo, en el caso de Honduras y Nicaragua, que siempre han tenido los grados más altos de pobreza, se observó un descenso importante.

Nicaragua pasó del 69,3% al 58,2%, con un impacto muy notorio en la reducción de la pobreza en la zona urbana y en cuanto a la pobreza extrema, el grupo de personas disminuyó en una tercera parte, mientras que en Honduras, la reducción fue del 75,3% al 69%.

Por su parte, El Salvador pasó del 47,9% de personas en condición de pobreza en el año 2000, a un 40,9% en el 2013, y precisamente en esta nación se evidenció un avance importante en las zonas rurales, pues en ese período se logró una disminución del 62,3% al 48,7%.

Panamá en casi una década y media disminuyó en 13,7% la pobreza vista desde los ingresos, es decir, poco más de 1 punto porcentual por año. En el caso de Costa Rica, solo logró disminuir del 20,3% al 17,7% entre el 2000 y 2013, el descenso más incipiente entre los países analizados.

De acuerdo con Alberto Mora, investigador y coordinador del Estado de la Región en la línea de pobreza, no todos los países están en la misma situación, ya que los que tienen mayores problemas son Guatemala, Honduras y Nicaragua.

“Lo que podríamos decir es que Centroamérica ha logrado reducir la incidencia de la pobreza durante los últimos 14 años; sin embargo, ese ritmo ha sido lento e insuficiente para realmente sacar de esa condición de carencias a amplios sectores de la población; prácticamente tenemos números cercanos a la mitad de los centroamericanos en pobreza, independientemente del tipo de metodología que se utilice”, detalló Mora.

El experto resaltó la importancia de este tema, dado que entre el año 2004 y 2007 la región centroamericana experimentó los crecimientos más altos de los últimos 30 años y aun así, no se logró reducir las condiciones de pobreza, lo cual está totalmente relacionado con los altos grados de desigualdad que existen.

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Mitad de población no ve satisfechas sus necesidades

El investigador y coordinador del Estado de la Región, Alberto Mora, explicó a UNIVERSIDAD la metodología utilizada en el estudio y enfatizó que aunque la región ha reducido la incidencia de la pobreza, este avance ha sido insuficiente y lento para sacar realmente a la población de esa condición.

De acuerdo con Mora es importante recordar que la medición de la pobreza es una forma de  acercarse y analizar las carencias que sufren los hogares y personas en términos de acceso a un conjunto de bienes y servicios claves para su bienestar.

¿Qué metodología se utilizó para hacer las mediciones?

−El estudio es una aproximación para conocer la situación en la región centroamericana y se utiliza la metodología basada en los ingresos de los hogares y se compara con los ingresos necesarios para adquirir una canasta básica de productos y servicios.

Con esta metodología es posible determinar que hay tres tipos de hogares: los que tienen ingresos suficientes, es decir que no son pobres; los que tienen ingresos inferiores, unos denominados como pobres; y los otros son pobres extremos, que ni siquiera les alcanza para adquirir la canasta básica alimentaria.

También se utilizó una metodología que nos indica cuáles son las necesidades básicas insatisfechas en estas familias y que evalúa aspectos como la calidad de la vivienda, el hacinamiento, el acceso a fuentes de aguas aptas para el consumo, la electricidad y la asistencia de los niños a los centros educativos.

Y por último usamos un método en el que se integran ambas mediciones, que nos otorgó otros elementos importantes.

¿Qué reveló la metodología de necesidades insatisfechas?

−Con esta metodología obtenemos una visión más amplia de las condiciones de bienestar en que vive la gente y lo que encontramos es que en la región la principal carencia que tienen las personas es en términos de vivienda, tanto por hacinamiento como por la calidad de los materiales que se utilizan en techos y paredes, que en muchas ocasiones son de materiales de desecho o fibras naturales de baja calidad.

Lo que vemos es que entre el año 2013 y 2014 tenían una o más necesidades básicas insatisfechas cerca de 26,5 millones de personas, de los 46 millones que hay en la región; en eso es un 54,3% de la población, en relación con un 49%, si lo medimos por el lado de los ingresos.

¿Cuáles son las necesidades más insatisfechas de los hogares pobres?

−En cuanto a las necesidades insatisfechas a nivel regional, el 35% de los hogares tienen problemas de hacinamiento; es decir, hay más de tres personas por cada estancia para dormir, un 17% tienen problemas de calidad de vivienda, seguido por un 15% con deficiencias en el saneamiento y el 13,7% no tienen acceso al agua potable.

¿En acceso a la educación, hay necesidades insatisfechas?

−En todos los países la asistencia escolar no es un factor determinante de las condiciones de insatisfacción de necesidades en los hogares; es decir, la mayoría de las familias están enviando a los niños al menos a la educación primaria.

Pudimos comprobar que conforme aumenta el nivel educativo disminuye la incidencia de la pobreza, pero hay distintos niveles de elasticidad entre la pobreza y los años de educación en cada país.

En Costa Rica, seis años de educación significa reducir la pobreza en unos 48 puntos porcentuales; en Nicaragua ese cambio logra una disminución de 14 puntos porcentuales; además tiene que ver con las condiciones del mercado y la manera en que los empleadores premian o no la educación.

¿Y al combinar ambas metodologías, qué datos resultaron?

−Pudimos determinar cuántos de los pobres que se encuentran debajo de la línea de pobreza también lo son por las necesidades básicas insatisfechas, y resultaron varios grupos de personas: los pobres crónicos, quienes precisamente lo son en ambas mediciones; los pobres coyunturales, que saldrían de la línea de pobreza si recibieran una transferencia de recursos por parte de algún programa estatal o si uno de los miembros del hogar consiguen trabajo; y, por último, los pobres estructurales, que tienen grandes deficiencias en sus viviendas o servicios públicos y que no verían resuelta su situación en el corto plazo.

Al final encontramos que en Centroamérica 6 de cada 10 hogares son pobres; de esos, tres son pobres crónicos, dos son pobres estructurales y uno es pobre coyuntural.

 

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