Carlos Alvarado inicia acercamientos para un gobierno multipartidista

Envió cartas casi idénticas a todos los partidos representados, pero agregó un párrafo en la del PLN para abrir el diálogo después de “múltiples diferencias”.

El presidente electo de la República, Carlos Alvarado, inició esta misma semana sus acercamientos con los siete partidos políticos representados en la Asamblea Legislativa, una propuesta con la que intentará concretar el “gobierno nacional” multipartidista que prometió impulsar en medio de su campaña.

Como explicó a lo largo de los últimos meses —y especialmente en las últimas semanas de la carrera electoral—, la idea que perseguirá es buscar acuerdos que permitan dar gobernabilidad a su gestión en medio de un congreso dividido en siete fracciones; tal como quedó distribuido el 4 de febrero pasado en los comicios legislativos.

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Alvarado solicitó reuniones con las autoridades y las fracciones electas de cada agrupación política, con las que espera encontrar propuestas de trabajo conjuntas que faciliten la elaboración de una hoja de ruta viable.

En las cartas, el presidente electo —que fue segundo en primera ronda pero que ganó con contundencia la segunda vuelta con el respaldo de casi 1,3 millones de votos— reiteró que la idea es que cada sector “se sume a la construcción de una agenda país”, algo que sería correspondido en la conformación administrativa.

Específicamente, Alvarado habló de “un gobierno nacional que convoque a las diferentes fuerzas políticas en torno a una agenda común por el desarrollo y bienestar del país”, en la que todos los partidos podrían asumir puestos en el Ejecutivo, vía compromisos en el Legislativo.

“Este Gobierno Nacional será construido a partir de propuestas de reformas legales, administrativas y programas de acción del ejecutivo acordadas entre varios partidos, los cuales tendrán la potestad de ocupar cargos en el Gabinete y en el sector público descentralizado al nivel de mayor responsabilidad”, escribió el próximo mandatario.

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A esta invitación, Alvarado adjuntó el acuerdo por un gobierno nacional suscrito junto con el socialcristiano Rodolfo Piza; así como el Acuerdo Nacional por la Costa Rica del Bicentenario liderado por Ottón Solís en el Congreso desde hace dos años.

Según el próximo mandatario, estos documentos serían “la base” de su ´propuesta de gobierno, aunque siempre con la posibilidad de que los distintos partidos sumen las adiciones, si lo consideran necesario y si existe un acuerdo.

En total, son siete los partidos con diputados en el Parlamento, cuyos 57 escaños estarán ocupados el oficialista Acción Ciudadana (PAC, 10); Liberación Nacional (PLN, 17); Restauración Nacional (PRN, 14); la Unidad Social Cristiana (PUSC, 9); Integración Nacional (PIN, 4); el Republicano Social Cristiano (PRSC, 2); y el Frente Amplio (FA, 1).

“Múltiples diferencias”

Las cartas enviadas a los distintos partidos fueron casi idénticas por completo; con excepción de la remitida al PLN, que tuvo entre cuatro y cinco líneas más de extensión.

A la agrupación verdiblanca —cuya bancada será la más grande del próximo grupo parlamentario— Alvarado señaló que ve en el PLN “un actor fundamental” para un gobierno conjunto, a lo que más adelante añadió una total disposición al diálogo después de años de separación y marcadas diferencias.

“Tengo plena conciencia de que en el pasado múltiples diferencias nos han separado. De mi parte pongo a disposición la mejor de las voluntades para construir puentes y toda la disposición al diálogo y la escucha”, les dijo.

Las marcadas diferencias entre el PLN y el PAC se remontan hasta los inicios del partido de gobierno, que nació fundado por un Ottón Solís en el año 2000, cuando se alejó del Balcón Verde alegando que los socialdemócratas habían perdido su rumbo.

Los dimes y diretes fueron intensos desde aquel entonces, momento desde el que ambos partidos han dominado gran parte del contexto político nacional, en medio de campañas que han desgastado sus relaciones.

Incluso liberacionistas que dieron su adhesión a Alvarado manifestaron en algún momento que la decisión fue complicada por ese enconado antagonismo, que aún resienten muchos de los integrantes verdiblancos, especialmente por el recuerdo de manifestaciones rojiamarillas en el pasado.

No obstante, líderes liberacionistas como el exministro Leonardo Garnier manifestaron en marzo pasado su impresión de que Carlos Alvarado había “aprendido de los errores que abrieron una brecha innecesaria entre los liberacionistas y el PAC”, algo que les motivó a colocarse de su lado.

En la campaña, el presidente electo se reunió además con figuras del PLN como el expresidente Óscar Arias y el exdiputado Francisco Antonio Pacheco; mientras que —el propio día de las elecciones en la mañana— el exmandatario José María Figueres anunció que le dio su respaldo.

No obstante, otro grupo de liberacionistas, incluido más tarde su último candidato presidencial Antonio Álvarez, decidieron apartarse del oficialista y unirse a su contrincante Fabricio Alvarado, en un evento marcado por intensas criticas al partido de gobierno y sus gestiones en la administración.

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