País

Cámara de Apicultura alerta sobre posible extinción de abejas en Costa Rica en menos de 15 años

En petitoria dirigida al presidente Carlos Alvarado y a jerarcas de Agricultura, Salud y Ambiente, solicita la prohibición del potente insecticida fipronil.

“De mantenerse la tasa de muertes por intoxicación registrada durante los últimos doce meses en Costa Rica, para el año 2035 las abejas habrían desaparecido en nuestro país”.

Con esa claridad denunció la Cámara Nacional de Fomento a la Apicultura la realidad del uso del peligroso insecticida fipronil en cultivos del país.

En una petición enviada al presidente Carlos Alvarado, en que solicita la prohibición de ese veneno, la Cámara además apuntó que entre 2010 y 2020 se perdieron 2.200 colmenas sólo en la Zona Los Santos. De hecho, el año pasado se registraron aproximadamente 30 eventos de intoxicación masiva de abejas y cada uno de ellos costó la vida de unos tres millones de insectos. Es decir en promedio murieron por intoxicación con agroquímicos unas 250 mil abejas al día.

Juan Bautista Alvarado, presidente de la Cámara, explicó que esos números provienen del monitoreo que llevan los propios apicultores de la zona Los Santos y, respecto al exterminio que anuncian a nivel nacional, detalló que son números elaborados por la propia Cámara a partir de los reportes de sus asociados.

Observó además que cuando se trata de esos eventos de intoxicación de colmenas, “hay mucha desconfianza de parte de las personas apicultoras en el sistema tanto administrativo como judicial, entonces hay muchas personas que no están denunciado”. Sin embargo, detalló que el año pasado fueron denunciados diez sucesos de ese tipo ante el Servicio Nacional de Salud Animal (Senasa).

Esa institución tomó muestras de abejas muertas, las analizó en laboratorio y de los diez muestreos, en nueve se determinó al veneno fipronil como la única causa de muerte de las abejas. Según recordó, en el caso restante no se logró determinar específicamente que fuera el culpable, pero tampoco se le excluyó como causa. “De manera que la masacre que estamos viviendo en el país es de estas dimensiones”, denunció.

Peligro latente

La petición, que con fecha de este 7 de abril llegó también a las manos de el ministro de Agricultura y Ganadería, Renato Alvarado; del jerarca de Salud, Daniel Salas y de la ministra de Ambiente y Energía, Andrea Meza, en realidad lo que pide es que se concrete un compromiso asumido por la actual administración.

“Le estamos dando al gobierno el trabajo hecho” dijo el apicultor, pues la carta contiene suficiente argumentación legal como para ser la base de un decreto. “Se nos había venido diciendo por parte de los asesores ambientales de Carlos Alvarado, que el gobierno iba a prohibir el fipronil a principios de año”, pero al llegar Semana Santa consideró necesario enviar la solicitud “para decirle al gobierno que es lo que tienen que hacer”.

La misiva en primer lugar recuerda el derecho a “un ambiente sano y ecológicamente equilibrado” consagrado en el artículo 50 de la Constitución, así como la pertenencia de Costa Rica a una serie de tratados internacionales sobre control de sustancias peligrosas y agroquímicos.

Ya en lo concerniente a la realidad de las abejas, la Cámara recordó a los jerarcas de la actual administración que la función ecológica de la polinización que llevan a cabo las abejas es de importancia medular, ya que “si la interacción planta-polinizador se rompe, se podrían dejar de cosechar cientos de frutas, verduras y legumbres que hacen parte de la dieta actual”.

Con gravedad denuncia que en Costa Rica el fipronil se usa desde 1995 y actualmente está presente en muchas presentaciones comerciales para diferentes grupos de plagas y cultivos, como aguacate, algodón, arroz, banano, cacao, café, caña de azúcar, caña panelera, cebolla de bulbo, cebolla larga, cebollín chino, cebollín, cereales, cítricos, clavel, cocotero, crisantemo, eucalipto, forestales frijol, guanábana, guayaba, limón, maíz, mandarina, mango, naranja, ornamentales, crisantemo, palma de aceite, palma, papa, pastos, pino, plátano, potreros, praderas, puerro, repollo, rosa, soya, tomate, toronja y yuca.

La Cámara Nacional de Fomento a la Apicultura cita además diversos estudios científicos, según los cuales se trata de un insecticida que, además de su especial impacto en las abejas, también afecta peces y aves. Al mismo tiempo es considerado sistémico, es decir, se mueve a los diferentes tejidos de las plantas, el néctar y el polen.

Cabe recordar que se ha denunciado extensamente el peligro que los agroquímicos conocidos como neonicotinoides representan para las abejas. En este sentido, el apicultor Alvarado explicó que el fipronil es considerado letal, es decir, que “mata de una vez”; mientras que los neonicotinoides son subletales, “van matando lentamente”.

Por otra parte, como presidente de la Cámara de Apicultura indicó que “es necesario que se de un mayor nivel de coordinación entre el Ministerio de Ambiente y el Ministerio de Agricultura, para que Agricultura no borre con el codo lo que hace Ambiente”.

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