País Académico experto sobre la Enaho 2020:

Bono Proteger evitó un aumento de al menos 4 puntos porcentuales en la pobreza

La pandemia de COVID-19 tiende a cerrar hacia abajo la brecha de pobreza entre las zonas urbana y rural.

Si bien la pobreza en el país alcanzó a un 26,2% de los hogares -el nivel más alto desde 1992, cuando registró 29,4%-, la puesta en efecto del Bono Proteger evitó que esa cifra fuera mayor en al menos 4 puntos porcentuales más.

Economista Pablo Sauma: “La magnitud de los impactos es lo importante”. (Foto: Katia Alvarado).

Esta es la estimación preliminar del economista Pablo Sauma, especializado en el estudio de la política social, luego de conocerse, la semana pasada, los resultados de la Encuesta Nacional de Hogares (Enaho), del Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (INEC), correspondiente al 2020, los cuales reflejaron el gran impacto que tiene la pandemia de COVID-19 en los ingresos de los hogares y de las personas.

“Realmente, todos los resultados en pobreza y desigualdad fueron los esperados: un aumento en la incidencia de la pobreza en las personas y hogares y un impacto poco significativo en la desigualdad. Claro que la magnitud de los impactos es lo importante. Lo más interesante, a mi parecer, fue el impacto del Bono Proteger. Si bien el INEC no individualizó el impacto de este bono, que quedó incluido en el rubro de “subsidios estatales y becas”, es claro que jugó un importante papel en la mitigación del impacto de la crisis”, dijo.

“Quienes analizamos la política social esperamos que, en la base de datos de la encuesta, se encuentre individualizado ese bono y podamos profundizar en su impacto -se puede presumir que evitó un aumento en la pobreza total de al menos 4 puntos porcentuales-, así como evaluar las filtraciones, es decir, personas que no debieron ser beneficiarias, pero lo fueron”, agregó.

Según los resultados de la Enaho, el ingreso que recibieron los hogares por concepto de “subsidios estatales y becas” presentó un aumento estadísticamente significativo de 153% respecto al 2019, pues pasó de ₡18,473 por hogar a ₡46,733.

Este crecimiento se explica principalmente por la implementación del Plan Proteger, cuyo propósito es mitigar los problemas económicos generados por la emergencia sanitaria de la COVID-19, principalmente, mediante la entrega del Bono Proteger a aquellas personas cuya condición laboral se vio afectada.

Así, el ingreso extraordinario proveniente del Bono Proteger correspondió al 56% del total de “subsidios estatales y becas”.

Si no se toman en cuenta los ingresos creados a raíz de la emergencia sanitaria –tanto el Bono Proteger como otros ingresos monetarios estatales-, el crecimiento de aquel rubro de ingreso fue de 9,1 %, de ₡18,473 en el 2019 subió a ₡20,145 en el 2020.

También, la fuente de ingresos de “otras transferencias” –que incluye las realizadas en especie y las monetarias suministradas por el sector privado, como hogares individuales, iglesias, empresas, asociaciones, entre otras-, aumentó de manera significativa este año –alcanzó el 3,2 % del total de transferencias-, pues pasó de ₡126,790 por hogar en el 2019 a ₡136,939 en el 2020, una variación del 8%.

Según la Enaho, el ingreso por “subsidios estatales y becas” creció significativamente tanto en la zona urbana como en la rural con respecto al 2019, pues aumentó un 180,6% para los hogares urbanos y de un 112% para los rurales.

Aquí también el aumento está explicado en buena medida por la entrega del Bono Proteger, pues en la zona urbana el 59,2% del ingreso corresponde a dicha transferencia y en la rural al 49,7%.

En cuanto al rubro “otras transferencias”, también se registró un aumento estadísticamente significativo en la zona urbana, que fue de 8,1 %, mientras que en la zona rural fue de 7,5 %, pero no es una variación estadísticamente significativa.

“Otras transferencias” representaron el 2,7% de las transferencias en la zona urbana, mientras en la rural equivalieron a 6,6%.

“Básicamente, lo importante es que los subsidios estatales y becas en general y el Bono Proteger, en particular, beneficiaron tanto a residentes en áreas urbanas como rurales. Si bien los hogares urbanos parecen beneficiarse un poco más que los rurales, lo cierto es que el impacto de la crisis fue mayor en el área urbana”, resaltó Sauma.

Decrece el ingreso de los hogares

En la Enaho, el ingreso de los hogares comprende la suma de entradas regulares que perciben todos los miembros del hogar a partir de diferentes fuentes, como el trabajo (asalariado o autónomo), rentas de la propiedad (alquileres, intereses, dividendos, entre otros) o transferencias (pensiones, ayudas de otros hogares, becas y subsidios estatales), durante el mes de junio de 2020.

El ingreso neto (descontando del salario las contribuciones sociales y el impuesto sobre la renta) promedio por hogar fue de ₡891.934 mensuales, lo que significa una caída del 12,2% respecto al año pasado, cuando se ubicó en ¢1.016.358.

Por persona, el ingreso se estimó en ₡326.483 mensuales, una disminución de 13,2% respecto al 2019, cuando se ubicó en ₡376.333. Ambas variaciones son estadísticamente significativas.

En términos del ingreso promedio por hogar, se observó una disminución estadísticamente significativa tanto en el “ingreso por trabajo” como en “rentas de la propiedad”, pero el rubro más afectado fue el primero.

Eddy Madrigal Méndez, coordinador de la Enaho: “En este año los hogares enfrentan más dificultades para obtener ingresos por medio del trabajo”. (Foto cortesía del INEC).

Según Eddy Madrigal Méndez, coordinador de la Enaho, los datos “reflejan la mayor dificultad que enfrentaron los hogares en este año para obtener ingresos por medio del trabajo”.

En el nivel nacional, el ingreso promedio por salario disminuyó de ₡650,004 en el 2019 a ₡560, 143, lo que equivale a una baja de 13,8%.

El “ingreso autónomo”, conocido como -el monto mensual percibido por personas empleadoras o por cuenta propia, ya sea como retribución de su trabajo o por concepto de utilidad o ganancia neta proporcional, así como el ingreso por auto suministro de los bienes que produce y comercializa-, pasó de ₡165,958 en el 2019 a ₡107,325 en el 2020, lo que representa una baja del 35,3%.

Las “rentas de la propiedad” disminuyeron en 26%, pasando de ₡55,133 en el 2019 a ₡40,793 en el 2020 (ver el gráfico y el cuadro).

Ingreso por zona y región

En la zona urbana, los hogares registraron un ingreso promedio de ₡987,435, mientras que en la zona rural fue de ₡640,997; esto significa un 35,1% menos en el ingreso promedio por hogar en la zona rural respecto de la urbana.

En comparación con el año pasado, el ingreso promedio de los hogares disminuyó de forma significativa en ambas zonas: un 13,7% en la urbana y un 5,7% en la rural.

En el ingreso por persona, se observó no solo una disminución significativa, sino una mayor afectación en los hogares de la zona urbana.

El ingreso por persona en la zona urbana fue de ₡362.109 en el 2020, mientras los de la rural se ubicó en ₡232.870; ambos decrecieron en 14,8% y 6,0%, respectivamente, con respecto al año anterior.

El ingreso promedio por hogar y por persona disminuyeron más en la región Chorotega: 20,4% (pasó de ₡863.590 en el 2019, a ₡687.012 en el 2020) y 23,5 %, (pasó de ₡309.463 el año anterior a ₡236.600 en este año), respectivamente.

Las regiones Central y Pacífico Central también mostraron una disminución estadísticamente significativa, tanto en el ingreso promedio por hogar, como en el ingreso per cápita.

En la región Central, el ingreso promedio por hogar decreció de ₡1.194.486 en el 2019 a ₡1.034.342 en el 2020, lo que corresponde a una pérdida de 13,4% y en el ingreso per cápita fue de -14,4 %, quedando en ₡376.794.

En la del Pacífico Central, bajó de ₡714.959 en 2019 a ₡629,907 (un 12%) y de ₡280.939 a ₡241.606 (14%), respectivamente.

Las regiones Brunca, Huetar Caribe y Huetar Norte no presentaron variaciones estadísticamente significativas respecto al 2019 y los ingresos promedio por hogar se estimaron en ₡666.066, ₡687.810 y ₡644.673 respectivamente (ver el gráfico).

La pobreza y la extrema pobreza

Medida por la capacidad de la población de costear sus necesidades básicas alimentarias y no alimentarias, la pobreza alcanzó a tres de cada diez habitantes (30%), para un total de 1.529.255 personas.

Ello significa un aumento de 6,1 puntos porcentuales (p.p.), respecto al 2019 (321.874 personas más en condición de pobreza), mientras que el número de hogares en esta condición subió al 26,2%, un incremento de 5,2 p.p. en relación con el 2019 (para un total de 419.783 hogares o 83.888 más que el año pasado).

Pilar Ramos, del INEC: “La brecha de la pobreza entre las zonas urbana y rural se está reduciendo”. (Foto cortesía del INEC).

Por eso, según la Enaho, el país se “empareja” hacia abajo en términos de las zonas urbana y rural. “La brecha entre ambas se está reduciendo”, dijo Pilar Ramos, del INEC.

  • Sin embargo, el crecimiento de la pobreza fue mayor en la zona urbana –donde subió 6,6 p.p., para un total de 26,4%-, que en la rural –donde llegó al 25,5%- y la región más afectada fue la del Pacífico Central, donde alcanzó el 34,7%, un aumento de 4,9 p.p. sobre el 29,8% registrado el año pasado.
  • También la extrema pobreza subió 1,2 p.p. y llegó al 7%, lo cual equivale a un aumento de 19,445 hogares más en esa condición, para un total de 112.987 hogares en el 2020.

Pobreza por región de planificación

La región Pacífico Central es la que presenta el nivel de pobreza y de pobreza extrema más alto con 34,7 % y 11,3%, respectivamente (en 2019 esos indicadores fueron de 29,8% y 9,1%).

La segunda región, con un nivel de pobreza total más elevado, es la Chorotega con 31,7% de pobreza y 9,0% de pobreza extrema; es la región con el mayor crecimiento porcentual, de 11,5 p.p. y 3,6 p.p, respectivamente. En el 2019 los indicadores fueron de 20,3% y 5,4%.

Las regiones Huetar Caribe y Huetar Norte no presentaron variaciones estadísticamente significativas respecto al año anterior; el 29,8% y el 28,6% de sus hogares son pobres, mientras que el nivel de pobreza extrema es de 8,2% y 9,8%, respectivamente.

Aunque la región Central siguió registrando los niveles más bajos de pobreza y de pobreza extrema, con 23,7% y de 6,0%, es la segunda región con el mayor crecimiento en la pobreza total, con 6,7 p.p. adicionales y en la pobreza extrema, con 1,7 p.p. más.

En contraste, la región Brunca presentó una mejora estadísticamente significativa tanto en la pobreza total como en la pobreza extrema, con una disminución de 3,8 p.p., al pasar de 30,3% en el 2019 a 26,5% en el 2020 y la pobreza extrema pasó de 9,2% a 5,9% en el mismo período (una variación de 3,3 p.p.)

Intensidad y severidad se incrementan

Los indicadores de brecha y severidad de los hogares en condición de pobreza aumentaron con respecto al 2019, tanto para el total país como en las zonas de residencia.

La brecha de pobreza -también conocida como intensidad-, muestra cuánto se aleja el ingreso promedio de los hogares pobres respecto de la línea de pobreza, su acceso a un ingreso que les permita satisfacer sus necesidades básicas, es decir, cuán pobres son.

Este año, se situó en 10,1%, lo cual representa 2,1 p.p. más con respecto al 2019. En la zona urbana este indicador pasó de 7,6% a 10,2% de un año al otro, mientras en la rural pasó de 9,0% el año anterior a 9,8% este año.

El indicador de severidad de la pobreza, el cual refleja la desigualdad relativa que existe entre los hogares pobres, es decir, la concentración del ingreso entre los hogares pobres, registró un aumento de 5,7% en el nivel nacional (1,3 p.p. más respecto a 2019), de 5,8 % en la zona urbana (1,6 p.p. más) y de 5,5% (0,6 p.p. más) en la rural.

Índice de Pobreza Multidimensional (IPM)

A pesar de lo anterior, en términos del IPM, el cual considera el acceso de los hogares a otros bienes de naturaleza más estructural, como vivienda, Internet, salud, educación, trabajo y protección social la pobreza, presentó prácticamente el mismo nivel del 2019, tanto en el nivel nacional (16,1%, lo que equivale a 257,724 hogares) como por zona de residencia urbana (12,2 %) y rural de (26,3%).

El factor más afectado de este índice, “sin uso de internet”, creció de un 15,7 % de hogares en 2019, a 20,2% en el presente.

Además, el indicador “fuera de la fuerza de trabajo por atender obligaciones familiares”, que forma parte de la dimensión “protección social”, aumentó de 23,6% a 27,8% de un año a otro, y en la dimensión “trabajo”, el indicador “desempleo de larga duración y personas desalentadas” creció al 16,9% de los hogares (5,9 p.p. más que en 2019).

Por otra parte, la desigualdad de ingresos medida por el coeficiente de Gini (donde 0 es la igualdad perfecta y 1 la máxima desigualdad), alcanzó 0,519 puntos en el nivel nacional, esto es, que no hubo un cambio significativo con respecto al año anterior.

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