Medidas económicas del Covid-19

Bono Proteger de ¢125.000 no cubre la mitad del gasto en hogares más pobres

Contener el contagio de Covid-19 requiere que el Estado tenga recursos suficientes para mantener al país en sus casas y los bonos Proteger no ofrecen eso todavía, coinciden economistas e investigadores sociales

Hogares en los que la única persona trabajadora haya perdido su ingreso por el aislamiento social de la COVID-19 son vulnerables a un nuevo significado de pobreza: la pobreza de una economía en paro, hasta que exista una solución sanitaria absoluta contra el virus.

“El concepto de vulnerabilidad socioeconómica está más vulnerable todavía.  El COVID-19 está generando que población que hace dos meses no estaba en condición de pobreza, ahora lo esté”, afirma  el economista José Francisco Pacheco, directivo del Banco Central y otrora viceministro de Hacienda.

Durante el Jueves Santo, el Gobierno de la República presentó la alternativa estatista para cuidar de los trabajadores afectados. 

El programa Proteger.go.cr ofrece un bono parcial de ¢62.500 que suplementa los ingresos de quienes aún tienen la mitad de su salario; y un bono completo de ¢125.000 que sostendrá a quienes han perdido una mayoría o toda su subsistencia, mientras la parálisis económica contiene el contagio.

Según datos recopilados por el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INEC) en la última Encuesta Nacional de Ingresos y Gastos, una familia de bajos ingresos, pero sin condición de pobreza, tiene un gasto mensual promedio de ¢292.601.

Es decir, con la ayuda de ¢125.000, estas familias no lograrán siquiera solventar la mitad de sus gastos de consumo.

2,5 canastas alimentarias básicas no alcanzan

El Ministerio de Trabajo explicó a medios de comunicación que los bonos fueron calculados a partir de la canasta básica promedio, una cifra promedio de miembros en una familia (3,6) y la cantidad de ocupados promedio a nivel nacional (1,3 personas).

De acuerdo con la ministra Geannina Dinarte, los ¢125.000 de Proteger ofrecen liquidez para alimentar ajustadamente dos personas y media —supongamos que es un niño menor de 12 años— por un mes.

No obstante, esta familia de dos personas y media está por debajo de la realidad de las familias con menos recursos.

“Los montos definidos, aún los montos máximos, no cubren la canasta básica alimentaria de una familia de tamaño promedio. Si sumamos a todas las familias costarricenses y sumamos su tamaño promedio, son 3,16 personas por familia”, asegura la investigadora Juliana Martínez, de la Universidad de Costa Rica (UCR).

Las familias más pobres son las más numerosas del país. En el decil más bajo —una familia que antes del Covid-19 ya tenía un déficit considerable entre ingreso y gasto— la cantidad de personas por hogar es de 4,15. Otra vez, el monto del subsidio más sustancioso se queda corto. 

“Es suficiente, ¿para qué? Para sobrevivir tal vez sí, para lo mínimo mínimo. Pero para asegurarse de que la gente puede comer bien y seguir pagando alquiler… Van a estar apretados”, opina el investigador y profesor de la UCR, Koen Voorend.

“Por dicha lo están haciendo porque es mucho mejor que nada, pero no es suficiente para costear una vida digna”, afirma el investigador Koen Voorend.

En una investigación que Voorend realizó para la organización Global Living Wage, se establece que un ingreso digno para una persona trabajadora en Guápiles de Limón es más cercano a los ¢433.282. Como el país es tan pequeño, el mismo monto puede servir de referencia para otros empleos no calificados, asegura Voorend.

Una primera propuesta de bono Proteger, para apoyar a trabajadores informales, independientes y asalariados afectados por el Covid-19, tenía un valor superior a la mitad del ingreso digno de Voorend.

“Inicialmente, tenían la intención de que este subsidio rondara los ¢250.000, eso sonaba más razonable y se dieron cuenta de que no les da la cobija”, afirma el economista y exdiputado Henry Mora, investigador del Observatorio Económico y Social (OES-UNA).

“(Este) no me parece un monto digno. Es un monto calculado sobre un supuesto falso que la familia promedio en sectores de menores ingresos se puede equiparar a familia promedio nacional, no es así”, opina Mora.

Las familias más pobres también las familias más numerosas del país. En el decil más bajo —una familia que antes del Covid-19 tenía un déficit en la relación entre ingreso y gasto— la cantidad de personas por hogar es de 4,15.

Para que la ayuda de Proteger sea suficiente para alimentar a una familia de tres personas, el monto del bono completo debería ser más cercano a unos ¢143.000 por mes. Y, de igual forma, excluir por completo los gastos de vivienda, luz, electricidad y combustibles.

Para el primer quintil, INEC describe que el gasto de ese rubro son ¢45.019, o sea, una familia que continúe pagando sus servicios básicos tendrá que usar 36% del subsidio de ¢125.000.

Ingreso básico es requisito de aislamiento sanitario

Antes del Covid-19, la línea de pobreza era de ¢112.317 para zonas urbanas y de ¢86.353 para la zona rural.

“El concepto normal de vulnerabilidad es una familia que tiene un ingreso hasta 40% por encima de la línea de pobreza. El subsidio de ¢125.000 en el plano urbano, promedio, equivale más o menos a un 31% (arriba) de la línea de pobreza”, explica el economista José Francisco Pacheco.

Conforme la población empleada reciba impactos en su salarios sin un ingreso básico asegurado, la vulnerabilidad seguirá subiendo por los estratos socioeconómicos nacionales.

Por su parte, la socióloga Juliana Martínez ha sido enfática en que, si no existen subsidios para el aislamiento social, las personas más vulnerables saldrán de sus casas.

“No es solo proteger a la persona sino para protegernos. Estas medidas son urgentes para evitarle a la gente la disyuntiva de protegerse del virus y quedarse en casa, o protegerse del hambre y salir de la casa”, asegura Martínez.

El Gobierno ofrecerá el bono Proteger a 680.860 personas afectadas por el Covid-19.

Bajo este esquema, en hogares con más de un trabajador afectado, puede duplicarse o triplicarse la ayuda estatal.

Sin embargo, este escenario tampoco es nacional. La ocupación por hogar en Costa Rica, tal y como la considera la propia fórmula de Proteger, es de 1,3 personas por hogar.

La aritmética es sencilla: los ¢125.000 que obtenga una cabeza de hogar para sostener tres personas por un mes es imposible.

“Este problema de cara al COVID-19: lo resolvemos para toda la población o no lo vamos a resolver”, añade Martínez quien, además, respalda un “fondo solidario desde aquellas empresas y personas con ingresos altos” para ampliar el monto del bono sin sacrificar la cantidad de personas beneficiadas por los bonos Proteger.

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