Banco Central mantiene Tasa de Política Monetaria en 4%

Medida busca incentivar el consumo y la obtención de créditos por parte de inversionistas para dinamizar la economía

El Banco Central de Costa Rica (BCCR) acordó mantener la Tasa de Política Monetaria (TPM) en 4% anual, una decisión sustentada en el análisis de la trayectoria prevista para la inflación y sus determinantes. Esta es la cuarta reducción en lo que va del año.

De acuerdo con los modelos de pronóstico del Banco Central la inflación se ajustaría al alza a partir de julio de 2019 y los meses siguientes, debido a los cambios normativos impulsados por la Ley de Fortalecimiento de las Finanzas Públicas Nº 9635.

Dado lo anterior, la inflación general alcanzó 2,9% en términos interanuales (2,4% en junio pasado), mientras que la subyacente se aceleró en 0,2 puntos porcentuales, para ubicarse en 2,6%.

Por su parte, las expectativas inflacionarias han continuado la tendencia a moderarse y a converger al punto central del rango meta de inflación: en julio, la mediana de las expectativas a 12 meses fue de 3,0%, inferior en 0,2 puntos porcentuales, con respecto al mes previo.

Además, persisten fuerzas deflacionarias asociadas con la desaceleración de la actividad económica y con una brecha de producto negativa; una tasa de desempleo superior a la tasa de largo plazo en que se estabilizaría la inflación y un bajo crecimiento de los agregados monetarios y crediticios. En consecuencia, los riesgos para el pronóstico de inflación continúan sesgados a la baja.

Pero, ¿qué significan estos datos? UNIVERSIDAD conversó con el decano de la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad de Costa Rica (UCR), Carlos Palma, quien explicó la incidencia de los entornos internacionales y locales para que el Banco Central tomara esta decisión.

Panorama internacional

De acuerdo con Palma existe un entorno internacional difícil donde el Sistema de la Reserva Federal de Estados Unidos ha presentado una tendencia a la baja de sus tasas de interés. Otros países del mundo también lo están haciendo, por ejemplo, Alemania estableció sus tasas de interés en 0%, eso significa que si una persona quiere ahorrar en un banco no recibirá intereses.

“Ese entorno internacional lo que nos da son señales de que la economía está en una situación de recesión, provocando una reducción en los niveles de producción. De allí que los organismos internacionales tomen la decisión de disminuir las tasas de interés”, señaló Palma.

Esto lo hacen con el fin de reactivar la economía, pues al bajar las tasas los inversionistas preferirán colocar sus recursos (en lugar de ahorrarlos), invertirán en maquinaria, ampliando plantas y contratando personal.

Otro factor que tiene un gran peso en las economías del mundo, y Costa Rica no es la excepción, es la lucha frontal que viven Estados Unidos y China, pues ambos son motores esenciales de la economía costarricense.

El experto recordó que Estados Unidos gravó con un 10% de impuestos los productos provenientes de China, mientras que el Gigante Asiático reaccionó devaluando su moneda, el Yuan.

Esta acción generó el efecto contrario, pues con todo y los impuestos que añadió el gobierno de Donald Trump, los productos chinos siguen siendo más baratos en Estados Unidos y los productos estadounidenses son más caros en China.

“Al devaluar el Yuan en América Latina sentimos el efecto, porque exportamos a China vía Estados Unidos, debido a que lo hacemos a través de los dólares, entonces nuestras exportaciones valen menos en términos monetarios, pues dependemos de la moneda estadounidense”, detalló Palma.

El peso de la economía local

Dadas las condiciones internacionales, que inciden directamente en la economía costarricense, hay elementos de contexto nacional que están marcando la pauta para la toma de decisiones del Banco Central.

Una muy clara es la entrada en vigor de la Ley de Fortalecimiento de las Finanzas Públicas, pues en términos generales, las cosas se volvieron más caras al estar gravadas con el 13% -incluso entraron muchos productos que antes no pagaban impuesto-, de manera que los consumidores locales tienden a disminuir sus niveles de consumo.

De hecho, la ministra de Hacienda informó que durante el primer mes de aplicación del Impuesto al Valor Agregado (IVA) se recaudaron unos ¢23.000 millones adicionales, ingresos que, para el decano de la Facultad de Ciencias Económicas, resultan dineros que los costarricenses no pudieron usar para el consumo y que el gobierno utilizará en pagar deudas, salarios e intereses.

“Por otro lado, hay una variable de expectativas frente a ese menor consumo de la gente y es que las empresas tienden a disminuir su nivel de producción, porque no están dispuestos a almacenar sus productos. Esto tiene sus consecuencias, y es que se presentan más despidos, mayor desempleo y la inversión no crece”, añadió.

Por su parte, el gobierno que es otro de los activadores de la economía, mantiene sus inversiones públicas estancadas o muy reducidas, hay problemas en cuanto a proyectos de inversión, carreteras, edificios porque no hay recursos ni financiamiento para obra pública.

Ahora bien, con una afectación de las exportaciones por la caída del dólar frente al yuan, uno de los mayores potenciadores del país también se ve afectado, pues Costa Rica se ha convertido en un país sumamente caro para los turistas, quienes traen sus dólares, que cada vez valen menos, por lo que en muchas ocasiones prefieren buscar otros destinos donde se cotice mejor su dinero.

Todos estos elementos han obligado al Banco Central a determinar que la economía no crecerá el 3% que tenía estimado, sino que es probable que solamente se alcance una cifra cercana al 2%.

¿Qué busca el Banco Central con estas medidas?

Definitivamente es urgente una reactivación de la economía, que se incremente el consumo y los empresarios retomen la confianza, produzcan más y generen empleo. De allí que el Banco Central haga estos ajustes en la Tasa Política Monetaria.

“Con esto se le dice a los bancos privados y públicos que traten de bajar lo que pagan por ahorros y la tasa de interés para que el sector productivo se reactive, que los empresarios busquen más préstamos y puedan producir más. Claro que esto lleva a un período de ajuste, pero podría permitir una mayor confianza, tanto de inversionistas como consumidores”, detalló Palma.

Sin embargo, dijo el experto, esas medidas no son suficientes y considera que es necesario impulsar una especie de declaratoria de emergencia económica que podría incluir una serie de medidas para reactivar las finanzas del país, entre ellas:

  • El Banco Central debe estabilizar el dólar, para que no siga disminuyendo, sino que se devalúe lentamente y así evitar que el país se vuelva más caro y caigan las exportaciones. Además, que le inyecte dólares a la economía para que se mantenga.
  • Una moratoria de cumplimiento de requisitos y trámites para que las empresas puedan desarrollar sus proyectos con mayor celeridad.
  • Que se congelen por un tiempo determinado los precios de los combustibles y la energía, ambos que sirven para producir. Esto daría un respiro al país para salir a flote.
  • Motivar que las empresas pasen de la informalidad a la formalidad, exonerándolos o reduciendo los requisitos que deben cumplir (como un porcentaje del Seguro Social) y cuando ya estén establecidos normalizar sus pagos.
  • Mediante una nueva ley de atracción de empresas extranjeras bajo sistema de Zona Franca que se ofrezcan incentivos por la cantidad de empleo que generen las compañías, mediante exoneraciones. Si hay empleo, hay salarios y consumo.


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