País Salud

AyA dice que se necesitan más pruebas para comprobar contaminación con fungicida en agua de Cipreses de Oreamuno

El director del Laboratorio Nacional de Aguas del Instituto Costarricense de Acueductos y Alcantarillados (AyA), Darner Mora, indicó que no es posible tomar los análisis que detectaron contaminación de nacientes de Cipreses de Oreamuno de Cartago con derivados del fungicida clorotalonil, como concluyentes y que es necesario realizar más pruebas para determinar esa contaminación.

Como reportó UNIVERSIDAD, el Instituto Regional de Estudios en Sustancias Tóxicas de la Universidad Nacional (IRET-UNA) confirmó que las nacientes de Plantón y Carlos Calvo, que abastecen a una población de más de 2.500 personas en Cipreses de Oreamuno de Cartago, están contaminadas con derivados del fungicida clorotalonil, dañino para la salud.

Sin embargo, el AyA emitió un comunicado en el que afirman que “se detectaron productos de degradación de un fungicida que no es parte de los plaguicidas incluidos en los estudios usuales”.

Mora afirmó que “no es posible tomar estos análisis como concluyentes en lo relacionado con el Reglamento para la Calidad de Agua Potable, ya que el reglamento exige que los reportes emitidos por laboratorios deben contar con métodos de ensayos acreditados por la norma ISO:17025:2017 y el estudio del IRET no se encuentran bajo el alcance de Acreditación de la Norma Internacional”.

Según Mora, “es necesario realizar más pruebas para que el método con que se determinaron estos metabolitos se encuentre debidamente validado”.

En un oficio enviado por el IRET a la Asada de Cipreses el 17 de diciembre de 2021, se detalla: “seguimos encontrando estos productos de degradación del fungicida clorotalonil”. Específicamente los análisis de agua citan el 1,3-dicarbamoil-2,4,5,6-tetraclorobenceno en una cantidad de 0,8 microgramos por litro en la naciente Carlos Calvo y 6,4 en la naciente Plantón. Mientras que el 4-hidroxiclorotalonil se encontró en una cantidad de 0,13 en la naciente Plantón.

En el reporte se indica que la presencia de estos químicos debe ser menor a 0.05 microgramos por litro con lo cual se evidencia “una cuantificable cantidad detectable de residuos de plaguicidas en el agua que se ha estado tomando en la comunidad”, denunció el Frente Eco Cipreses en una conferencia de prensa realizada de forma virtual el pasado 24 de marzo.

AyA reconoce diferencias con la Asada de Cipreses

Según se informó en la conferencia de prensa, el AyA había realizado análisis de estas aguas anteriormente pero no había identificado estos derivados del clorotalonil.

En la conferencia de prensa la ex presidenta del AyA y docente de la Universidad de Costa Rica, Yamileth Astorga, comentó que si el Laboratorio Nacional de Aguas ya había realizado análisis de las aguas y tiene el clorotalonil incorporado en sus análisis; pero este no se detectó anteriormente porque se ha degradado en sus metabolitos, que son los más persistente, “pues lógicamente no lo va a identificar, si no analiza específicamente las moléculas, es muy difícil identificarlo”.

Fernando Ramírez, investigador del IRET e integrante de la Red Internacional de Acción en Plaguicidas (PAN por sus siglas en inglés), explicó que lo que se ha encontrado en los análisis de agua son metabolitos de clorotalonil; es decir, otras moléculas derivadas de la molécula original del clorotalonil, producto de su reacción con otras sustancias del medio, ya sea dentro de la planta u organismos, agua, suelo o aire.

El AyA señaló que no recibió invitación para participar en la actividad, ni tampoco la Asada ni la Municipalidad de Oreamuno. “No se evidenció participación de la ADI de Cipreses o de otras instituciones que trabajan en la comunidad, como el Ministerio de Salud, el Ministerio de Ambiente o el Ministerio de Agricultura y Ganadería”, afirmaron en el comunicado.

De acuerdo con el AyA, darán seguimiento a los hallazgos “y mantendrá el trabajo con la Asada para continuar en la búsqueda de soluciones a los problemas con las fuentes, al tiempo que lamenta que se haya divulgado información parcial y sin el contexto adecuado”.

La institución también informó que la comunidad de Cipreses sufre problemas de abastecimiento “debido a la contaminación en fuentes que tiene autorizadas y también por el bajo caudal de estas en época de verano”.

“La situación social es compleja, con vecinos que apoyan a la Asada, otros que la critican, intereses encontrados de ecologistas, agricultores, investigadores, políticos y vecinos que esperan por la autorización de nuevos servicios en una comunidad que crece en medio de fincas”, agregó el AyA.

“A este escenario se sumó el año pasado, el inicio por parte de AyA de las gestiones para cancelar el convenio de delegación para la Asada, lo que derivaría en un proceso judicial para quitarle la administración del acueducto definiendo a otra Asada como operador. Sin embargo, surgió el riesgo de que la población quedara sin el servicio de agua, por lo que se definió otra ruta basada en la negociación y asesoría a cargo de una Mesa Técnica Tripartita con representación del AyA, de la Asada y de la Municipalidad de Oreamuno, la cual inició su trabajo en julio del 2021”, aclaró.

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