Aumento en agresiones contra personas LGBTI causa alarma

Desde el 5 de febrero se registra un preocupante incremento en la violencia contra personas por su orientación sexual.

El Frente por los Derechos Igualitarios (FDI) denunció que del 4 al 21 de febrero logró registrar 22 casos de agresiones causadas por la orientación sexual de las víctimas. Al cierre de edición, lunes 26, esa cifra alcanzó los 27 casos.

Se trata de 17 incidentes en San José, cinco en Alajuela, dos en Heredia, dos en Guanacaste y uno en Cartago, según se informó desde esa instancia. Sin embargo, se hace la aclaración de que se trata de reportes recogidos a través de un formulario circulado por diferentes redes sociales.

Estas agresiones incluyeron insultos, improperios, actos de violencia física y amenazas de muerte, por lo que a través de un comunicado el FDI hizo un llamado “urgente a los candidatos presidenciales y a la sociedad en general a no recurrir a discursos discriminatorios que justifican estos hechos y refuerzan la cultura de violencia por orientación sexual e identidad de género”.

Michelle Jones, vocera del Frente, informó a este Semanario que normalmente esa entidad registra entre uno y cuatro casos de este tipo al mes, lo cual denota el aumento de la magnitud del problema tras la primera ronda electoral.

El pasado 4 de febrero, el candidato a la presidencia Fabricio Alvarado, del Partido Restauración Nacional (RN), logró el primer lugar en la elección gracias a un discurso de negación de derechos a la población LGBTI y del rechazo a los programas de afectividad y sexualidad del Ministerio de Educación Pública (MEP), bajo la bandera de defensa de la familia tradicional.

Ese discurso fue particularmente enardecido luego de que el pasado 9 de enero se conociera que la Corte Interamericana de Derechos Humanos (Corte IDH) determinó que a las personas sexualmente diversas deben reconocérseles derechos como la posibilidad del matrimonio o el reconocimiento de la identidad de las personas transexuales.

Si bien Jones reconoció la falta de registros históricos de este tipo de agresiones o amenazas, enfatizó que la misma coyuntura puede incidir en que aumente el número de denuncias y subrayó que en la esfera pública “no se está diciendo que los discursos de discriminación son incorrectos”, lo cual “envalentona a las personas a discriminar”.

Además, la activista lamentó que en Costa Rica no existe legislación que tipifique los crímenes de odio, pues explicó que ese vacío legal potencia a que se presenten este tipo de abusos. (Ver recuadro).

La Defensoría de los Habitantes conoció del tema tras una reunión con el FDI y emitió un comunicado en el que, tras hacerse eco de la denuncia original, añadió que “ha recibido además información de personas de la comunidad LGBTI que han sentido temor, en el ambiente que se vive, para ejercer sus derechos políticos”.

Esa fuente también se refirió al contenido de mensajes difundidos en redes sociales “que se han agudizado con ocasión de la entrada a clases”, los cuales “revelan manifestaciones que hacen llamados a la negación o restricción de derechos hacia un grupo de la población (definición misma de discriminación), a la violencia, la muerte o, incluso, al exterminio”.

Así, la Defensoría alzó la alerta, pues “estamos, por lo tanto, frente a manifestaciones de odio que el Estado costarricense no puede permitir y respecto de las cuales ha fallado, durante décadas, en su obligación internacional de establecer un marco normativo para su prevención, prohibición y sanción”.

VIOLENCIA

Si bien la denuncia del FDI se centra en los casos reportados desde la celebración de la primera ronda electoral, lo cierto es que la ola de violencia homofóbica se levantó desde antes, incluso, del pronunciamiento de la Corte IDH, en el contexto de la campaña electoral y del exacerbamiento del fundamentalismo religioso.

Tal es el caso de Jess Márquez, hombre trans y periodista, director de la revista Diverso Magazine, quien en la segunda semana de diciembre fue perseguido por unos tipos, incluido un sujeto armado, efectivo de seguridad privada, en San Rafael de Escazú.

Márquez relató que de camino a una consulta psicológica pasó frente a tres sujetos, quienes “empezaron a bromear, a decirme mujercita, playo de mierda, a imitar mi forma de caminar”.

Dijo que sintió cómo dos de ellos, incluido el tipo de la seguridad privada, “se me vienen encima, se me acercan”, por lo que caminó lo más rápido posible, sin correr por el temor de provocarlos. Dijo que pasó frente a locales comerciales, pero que “nadie hace nada, pensé que más bien se unirían a la agresión”.

Relató que cuando finalmente llegó al consultorio de su psicólogo, este lo encontró en estado de shock. Posteriormente, se presentó una queja y el guarda de seguridad fue despedido. Sin embargo, cuando llegó a su casa comprendió el peligro, “que fue una agresión homofóbica y transfóbica. Quedé muy afectado, lloré muchísimo”.

“Uno como persona trans se siente observado todo el tiempo. Recibe microagresiones todos los días. Eso genera paranoia y sensación de vivir siempre a la espera de una agresión”.

En el sitio de Diverso Magazine (mdiverso.com), Márquez publicó un artículo sobre el caso, titulado “El privilegio de dormir tranquilo”, en el que, entre otras cosas, apunta que “todos, por alguna razón, damos vueltas en la cama. Yo lo hago porque hay un discurso de odio que recorre las calles de Costa Rica, que infecta a miles de personas y les hace creer que no soy un ser humano, que no soy válido, que no tengo derechos; pero ellos sí tienen el derecho de invalidarme, de excluirme, de discriminarme y de atacarme. Que pueden anularme como ya lo hicieron con tantxs otrxs (sic.)”.

Desde el 16 de enero UNIVERSIDAD había reportado el caso de agresión contra el joven Jonathan Villalobos, quien denunció que un grupo de personas lo detuvo en la calle camino a su casa, le gritaron, ofendieron y amenazaron.

“Venían hablando de Dios, uno de ellos se puso frente a mí, me detuvo y me dijo que ojalá Fabricio (Alvarado) quede de Presidente para que pueda mandar a matarnos a todos, que no tenemos ningún derecho y que el infierno sería lo más fino que nos podría pasar”, recordó.

SE VE EN LA CALLE

Enrique Sánchez, diputado electo por Acción Ciudadana y el primero del país en ser abiertamente homosexual, informó que el pasado 16 de febrero envió una carta al ministro de Seguridad Gustavo Mata. Ante las denuncias del FDI y de la Defensoría, solicitó datos sobre la implementación de acciones específicas para proteger a la población LGBTI.

Según informó, la respuesta del jerarca le satisfizo; pero al referirse a la situación actual, sin titubeos afirmó que “el problema es que, de parte de Restauración Nacional, se han legitimado discursos de odio y se ha empoderado a personas para irrespetar a la población LGBTI. No digo que se haya dado una incitación directa de un candidato, pero sí discursos que han legitimado y envalentonado posiciones de irrespeto, y eso se ve en la calle”.

Para este y otros reportajes, durante varios días UNIVERSIDAD trató de contactar a Marcos Adamson, asesor de Fabricio Alvarado; sin embargo, no contestó correos electrónicos ni llamadas. Como se sabe, las personas electas a diputaciones por ese partido tienen prohibido hablar con la prensa.

Al cierre de edición, el FDI, a través de un comunicado, condenó las declaraciones ofrecidas ayer por Francisco Prendas, candidato a la Vicepresidencia por RN, quien aseguró que no se nombraría en un eventual Gobierno a personas que no sean heterosexuales, solamente a quienes compartan su “moral heterosexual”. Todo ello riñe con la Constitución Política, según denunció el FDI.

 



 

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