Encuesta CIEP – UNIVERSIDAD

Arias el mejor y Figueres el peor político calificado por costarricenses

Figueres es el expresidente con menor apoyo para ser eventualmente reelegido.
Seis de cada diez personas encuestadas reprueban labor del Gobierno.

La valoración popular relega al expresidente José María Figueres (1994-1998) como la figura peor calificada dentro de un grupo de personajes políticos altamente conocidos, mientras que su potencial adversario por la candidatura liberacionista, el también expresidente Óscar Arias (2006-2010), sigue figurando como el mejor evaluado.

Figueres es, además, el exmandatario sobre el que mayor número de personas aseguran que no votarían para llevarlo de nuevo a la silla presidencial en Zapote, según una encuesta del Centro de Investigación y Estudios Políticos de la Universidad de Costa Rica (UCR) para la UNIVERSIDAD.

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En el nuevo estudio de opinión pública, realizado del 4 de abril al 5 de mayo (ver ficha técnica), se mantiene con pocas variantes en la valoración marcadamente negativa hacia el Gobierno que se había reflejado en la encuesta anterior (noviembre del 2015).

Coincidentemente, el costarricense sigue viendo mal el rumbo del país y la situación económica, con ciertas variantes en este caso que atenúan la opinión pesimista.

POPULARIDAD

Enfrentadas a una lista de 11 figuras políticas relevantes, los encuestadores del CIEP pidieron a las personas evaluar su popularidad o impopularidad preguntando si habían oído hablar de cada una de ellas, y en caso afirmativo calificarlas con una nota de 0 a 10.

Los expresidentes Óscar Arias, José María Figueres, Laura Chinchilla, el actual presidente Luis Guillermo Solís y los diputados Ottón Solís y Otto Guevara resultaron ser caras familiares para la gran mayoría, pues más del 90% dijo conocerlos.

Los excandidatos presidenciales José María Villalta y Rodolfo Piza, menos conocidos que los primeros, fueron identificados por 84,3% y 70,4%, respectivamente.

Como los menos reconocidos quedaron el entonces presidente de la Asamblea Legislativa Rafael Ortiz (32,7%), la vicepresidenta de la República Ana Helena Chacón (23,5%) y el ministro de la Presidencia Sergio Alfaro (14,6%).

La vicepresidenta Chacón obtuvo la más alta calificación (6,0), pese a ser poco conocida, mientras que en la fila  de los bien conocidos se situaron Arias (con nota de 5,9), Ortiz (5,6) y Piza (5,5).

Con calificaciones intermedias se ubican Chinchilla (5,2), Alfaro (5,1), Ottón Solís (5,0) y Luis Guillermo Solís (4,9).

Las notas más bajas fueron para Villalta (4,2), Guevara (4,2) y Figueres (3,7).

Considerando simultáneamente las variables de grado de conocimiento y la calificación obtenida, los analistas distinguen un primer grupo conformado por las personas bien calificadas pero poco conocidas: Chacón, Ortiz y Alfaro, este último con nota más baja que el resto.

Otro grupo está en la situación opuesta: muy conocidos pero mal calificados (Villalta, Guevara y Figueres).

Un tercer núcleo tiene notas intermedias pero alto reconocimiento (Chinchilla, el diputado Solís y el presidente Solís).

Finalmente, Piza y Arias comparten la condición de conocidos y mejor calificados, especialmente el segundo.

Con el tiempo no ha cambiado mayormente la valoración de estas figuras. La mayor variación corresponde a Luis Guillermo Solís, quien pasó de obtener nota 7,3 en julio 2014 a 4,9 en abril 2016. Ottón Solís, Otto Guevara y José María Villalta también han visto descender sus calificaciones.

Los encuestadores preguntaron asimismo por cuál de los expresidentes, e incluyendo al actual presidente Solís, votaría la persona para ocupar de nuevo el cargo de Presidente.

El mayor número (33,4%) dijo que no votaría por ninguno.

Entre los que sí recibirían votos, Arias obtiene el mayor apoyo (24,0%), mientras que los demás reciben menos de 10% cada uno, y por quien menos volverían a votar es por Miguel Ángel Rodríguez (1,2%).

A su vez, ante la pregunta de por quién de los expresidentes no votaría, Figueres atrajo la mayor cantidad de respuestas (41,2%).

Un 11,2% no votaría por Luis Guillermo Solís, 9,5% no votaría por Óscar Arias y 9,0% no votaría por Laura Chinchilla.

Los expresidentes Monge y Pacheco obtienen los menores porcentajes en esta pregunta (1,7% y 2,8%, respectivamente.

DESPRESTIGIO

La encuesta del CIEP confirma el desprestigio de los partidos políticos, que además de perder masivamente simpatizantes, figuran como la institución más corrupta a los ojos ciudadanos.

La foto actual de la opinión pública muestra a un 71,4% de las personas que dice no tener simpatía partidaria alguna, a diferencia de los tiempos del bipartidismo dos décadas atrás cuando la ecuación era a la inversa.

El Partido Liberación Nacional figura como la mayor minoría, con un 15,4% de simpatías, mientras que la Unidad Social Cristiana, Acción Ciudadana y el Frente Amplio no superan el 5% en cada caso.

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Persiste mala imagen el Gobierno

Valoración pesimista varió poco respecto a noviembre anterior.

En abril y mayo, al cumplirse dos años de la actual Administración Solís Rivera, seis de cada diez personas tienen una opinión negativa de su labor, valoración semejante a la que había en noviembre del 2015.

De acuerdo con el estudio de opinión del CIEP, en abril para el 35,1% de las personas consultadas la gestión del gobierno es mala, y para 25,3% muy mala (60,4% en total).

Mientras que para el 20,7% es regular, y claramente minoritarias son las opiniones positivas: 15,3% buena, 2,0%  muy buena (total 17,3%).

Empero es de notar que respecto a noviembre 2015 disminuyó en 6 puntos porcentuales la opinión “mala”, mientras la “muy mala” aumentó en casi 4 puntos.

Las opiniones positivas (“buena” y “muy buena”) no muestran cambios estadísticamente significativos, ya que en noviembre 16,2% decía que era buena y el 2,0% muy buena.

En abril las valoraciones se aproximan a las manifestadas en los últimos días de la administración de la presidenta Laura Chinchilla (2010–2014).

En enero del 2014, en vísperas de traspasar el poder a Solís, las opiniones sobre la gestión de Chinchilla eran: 38,3% mala, 25,3% muy mala, 13,3% buena y 0,9% muy buena.

Por otra parte, ahora 48,5% piensa que la gestión del Gobierno es igual que hace un año, 33,0% peor y 15,7% mejor, resultados que tampoco varían significativamente respecto a la medición anterior.

Igualmente no presenta mayores cambios la confianza en el futuro, y así 38,3% cree que dentro de un año la gestión será igual que ahora, 32,5% cree que peor y 21,9% que será mejor.

POLITICA EXTERIOR POSITIVA

Una vez más en este Gobierno el manejo de la política exterior se diferencia de manera positiva respecto al papel general del Gobierno.

Cinco de cada diez personas (51,6%) considera que se han conducido bien las relaciones con otros países, 15,6% piensa que regular, 12,7% mal, 8,4% muy bien y 2,1% muy mal, resultados similares a los vistos en noviembre.

En lo tocante a la política exterior hacia el vecino Nicaragua, la opinión ha mejorado en el tiempo.

En agosto 2015 un 27,3% la calificaba como buena y 30,4% como mala; en noviembre 2015 el 32,4% la clasifica como buena y 29,1% como mala.

Ahora, el 38,4% la califica buena y 21,2% mala: 11 puntos más en valoración positiva respecto a agosto del 2015.

BRÚJULA ERRÓNEA

Donde el balance es claramente negativo es la marcha del país, que para el 36,3% es mala, 22,0% buena, 19,8% regular, 18,5% muy mala y 1,1% muy buena.

Si bien disminuyeron las opiniones de rumbo “malo” respecto a noviembre, y desde agosto 2015 a la actualidad las opiniones buenas aumentaron en 5 puntos, sigue predominando el pesimismo sobre la dirección que lleva el país.

Por otro lado, a dos años de iniciado el Gobierno, la confianza en el presidente Solís se ha desplomado al caer a la mitad el porcentaje de quienes dicen tener mucha o alguna confianza en el mandatario.

Y es que en julio 2014, a los 100 días del mandato de Solís, un 68% decía tenerle mucha o alguna confianza al flamante presidente.

Ya en abril 2015, con un año en el gobierno la cuenta se había reducido a un 16,3% de mucha confianza, 25,7% alguna (32% en total), 38,6% poca y 17,3% ninguna.

Ahora, en abril 2016, el desaliento alcanza a un 34,2% que tiene poca confianza, 32,5% ninguna (66,7%), al tiempo que al 21,9% le queda alguna y al 9,2% mucha (31,1%), y es claro el salto en la respuesta “ninguna”.

En paralelo a ese estado de ánimo prácticamente se esfumó la esperanza de que el gobernante cumpla sus promesas de campaña.

En julio 2014 el 68,1% consideraba que el presidente tenía muchas o algunas posibilidades de cumplir. En abril 2016 la ecuación se invierte: 44,7% cree que tiene pocas, 27,2% ninguna (71,9%), y solo 23,5% algunas y 3,6% muchas (27,1%).

Si se quiere señalar obstáculos para que el presidente cumpla, la Asamblea Legislativa se menciona como el principal (26,8%).

En segundo lugar se culpa al equipo de trabajo del mandatario (17,7%), y otros señalan la incapacidad (8,2%), la burocracia y las leyes (4,9%), la falta de experiencia (4,4%) y la economía (4,4%), entre otras razones.

CORRUPCIÓN

Aunque el gobierno se ve como la institución más corrupta, después de los partidos políticos, la mayoría (56,1%) cree que en la administración actual hay menos corrupción que en los gobiernos anteriores, mientras que 26,8% opina que es igual, y 13,7% que hay más corrupción ahora que antes.

Claramente a los partidos los cobija una imagen de corrupción, seguidos del gobierno, mientras que en otro extremo de la balanza el Tribunal Supremo de Elecciones (TSE) aparece como el ente menos afectado por la corrupción.

Un 75,9% considera que hay mucha corrupción en los partidos políticos, 66,5% la ve en el gobierno, 60,8% en el Ministerio de Obras Públicas y Transportes (MOPT) y 55,9% en la Asamblea Legislativa.

En posición intermedia se ubican la Caja Costarricense del Seguro Social (CCSS), la Policía y el Poder Judicial, con menos de un 50% de opiniones de mucha corrupción en esas entidades.

La institución mejor valorada es el TSE, con un 29% que cree que no hay ninguna corrupción, 32,3% cree que hay poca y solo 11,1% piensa que hay mucha corrupción.

Para una mejor comprensión de qué entiende la gente por corrupción, los encuestadores empezaron por hacerles la pregunta a las personas entrevistadas.

La mayor parte, 27.2%, considera que la corrupción política se refiere al uso indebido de recursos, o dicho de otra forma, robar.

Un 18,1% considera que es la búsqueda del beneficio propio, o bien de los grupos que se representa en detrimento del bien común. Para 10,8% la corrupción significa una acción moralmente incorrecta o mala.

Un 7,7% asocia la corrupción al incumplimiento de promesas o acciones de gobierno, mientras que otros significados son el abuso del poder (6,7%), acto ilegal (3,8%), la falta de transparencia o negocios oscuros (2,4%), los amiguismos (1,3%) y “chorizos” (0,9%).

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