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Ante desidia estatal, se agravan agresiones sexuales contra turistas en el Caribe Sur

Tras ataque grupal a turistas europeas, activistas denuncian que inacción institucional y revictimización provocó que se fueran del país sin interponer denuncia alguna, el OIJ afirma estar investigando el caso por retención ilegal, no por violencia sexual.

Ante la inacción institucional, la desidia de las autoridades policiales y los procedimientos que revictimizan a las mujeres sobrevivientes, los casos de agresiones sexuales y de género, aumentan y se agravan en el Caribe Sur, denuncian activistas.

Ayer, jueves 6 de enero, el foro de Puerto Viejo en Facebook amaneció con alarmas de un ataque grupal contra dos turistas europeas, una de las cuales seguía desaparecida hasta media mañana, cuando llegó por sus propios medios a una estación de policía.

Según relataron mujeres de la comunidad, quienes «ante la inacción policial» organizaron brigadas de búsqueda y acompañaron a las víctimas, las dos turistas habrían tomado un tuktuk (vehículo de tres ruedas que hace las veces de taxi en la zona) temprano en la noche, para dirigirse a su hotel.

El conductor, sin embargo, se desvió y las llevó a una zona de la playa donde un grupo de hombres las estaba esperando, allí fueron retenidas y agredidas sexualmente por varias horas. En horas de la madrugada, una de las jóvenes logró escapar y pidió ayuda en un bar local. Evidentemente en shock, la mujer insistía que no sabía donde estaba su amiga.

Testigos en la zona informaron que ahí se contactó a la policía y que lo que siguió fue un trato revictimizante que incluyó tomarle la declaración en la vía pública, sin antes proveerle ropa para cubrirse y limitarse a patrullar la zona un rato.

Fue entonces que un grupo de lugareñas acompañó a la víctima a la clínica y otras comenzaron una búsqueda, durante la cual hallaron ropa de las jóvenes en la playa. Según comentaron, en la clínica de Bribri, donde trasladaron a la mujer, recibieron un trato «desinteresado» y no se les permitió mantener el acompañamiento.

En horas de la mañana la segunda joven llegó por sus propios medios a la estación de policía y según las versiones que se manejan en la zona, de ahí fue llevada a la misma clínica. Posteriormente, no se tiene certeza cómo o por qué razones, las mujeres se retiraron sin que se aplicaran los protocolos indicados para víctimas de violencia sexual y se fueron, con rumbo hacia el aeropuerto.

 

«Las violaciones a turistas se están dando muy a menudo y el problema que tenemos es que no se están presentando las denuncias porque las turistas se van» – Ana María, activista de Unidas Talamanca.

UNIVERSIDAD consultó con el Organismo de Investigación Judicial e informaron que la oficina de Bribri «está realizando diligencias de investigación por un caso que se dió esta madrugada al ser las 2 a.m., pues al parecer dos mujeres fueron interceptadas por unos sujetos, quienes la retuvieron y una de ellas logró escapar y da aviso a las autoridades».

La entidad informó, sin embargo, que sólo se está investigando la retención ilegal pues «no se ha determinado» que haya habido agresión sexual.

Ana María Arenas, activista de la organización Unidas Talamanca, comentó que el ataque de la madrugada del jueves se dio en uno de los puntos más peligrosos que se han identificado en la zona, donde han ocurrido otras agresiones contra mujeres. «Antes de la pandemia nosotras hicimos un grupo para patrullar ese sector, para ayudar a las mujeres a cruzar esa parte, que siempre es muy peligroso. La policía también sabe y bueno, no hay patrullaje suficiente», dijo.

Según indicó Arenas, tras el trauma, al que se sumó la atención que recibieron tanto por parte de la policía como en la clínica, las jóvenes se fueron. «Ellas lo único que querían era irse, se devolvieron al hotel, recogieron sus cosas y se fueron. Ese es uno de los grandes problemas que enfrentamos. Las violaciones a turistas se están dando muy a menudo y el problema que tenemos es que no se están presentando las denuncias porque las turistas se van», comentó.

La activista indicó que la organización está tratando de construir un protocolo para poder auxiliar a estas mujeres y darle seguimiento a los casos, pues al no interponerse las denuncias «la policía no se toma la cosa en serio».

Ya en ocasiones anteriores las activistas han denunciado una escalada tanto en los casos como en los niveles de violencia doméstica, agresiones sexuales, abusos y violaciones. Sin embargo, el temor a la impunidad, el mal accionar policial y de otras instituciones, así como el hecho de que muchas de las víctimas son extranjeras, han provocado que las cifras oficiales sean prácticamente cero.

A la tarde del jueves, indicó Arenas, la única acción policial que se estaba realizando en la comunidad era que estaban parando a los conductores de tuktuks. Esta poca acción por parte de la policía, así como actitudes revictimizadoras o abiertamente discriminatorias contra las víctimas, dijo la activista, han sido un obstáculo para que ellas accedan a la justicia.

«Otro de los grandes problemas que tenemos en el Caribe Sur es el accionar de la policía. Primero porque es muy lento, segundo porque es muy misógino y tercero, porque se ponen del lado del agresor antes que de la víctima. Por ejemplo, tenemos un caso de una chica que se estaba bañando y llegó un tipo que estaba en una construcción cercana y se masturbó frente a ella. Ella llamó a la policía y cuando llegaron, le dijeron que no, que ella había malinterpretado las cosas y que él estaba orinando. Entonces, en casos como este, si no hay un video o testigos propiamente de la violación, no existió esa violación», detalló.

La noche de este jueves, el Instituto Nacional de las Mujeres, informó que este viernes la ministra de la Condición de la Mujer, Marcela Guerrero, junto al ministro a.i. de Seguridad Pública Luis Castillo y una representante del Instituto Costarricense deTurismo, ICT, acudirán a Puerto Viejo de Limón para obtener información relacionada con esta denuncia.

Para Guerrero, «las violaciones de las últimas horas y toda la ola de violencia que ha estado sufriendo esta zona del país, genera preocupación y evidencia que aún faltan recursos económicos y humanos para garantizar la debida diligencia del Estado y sus instituciones».

«La violencia en la zona pone en evidencia la falta de atención y la desvalorización que persiste en la sociedad hacia las mujeres, las adolescentes y las niñas. Por estas razones, si se quiere evitar que hechos como estos sigan teniendo lugar en el país se debe combatir abiertamente la inseguridad que viven las mujeres en todos los espacios, la impunidad, la falta de la debida diligencia de las instituciones y sobre todo redoblar esfuerzos para organizar redes de apoyo que coadyuven en la protección de la vida de las mujeres», afirma el comunicado.

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