Para la escritora costarricense Ana Cristina Rossi, el reto es lograr que el Ministerio de Ambiente y Energía (Minae) y el Sistema Nacional de Áreas de Conservación (Sinac) protejan “lo que nos queda” del Refugio Nacional de Vida Silvestre Gandoca Manzanillo (Regama).
“Algo muy raro está pasando”, dijo Rossi, quien cuestionó por qué el Minae y el Sinac, que son los encargados de proteger la naturaleza del refugio, siguen dando permisos de tala. “Qué pasa con el Minae y con el Sinac? ¿Por qué nunca han protegido lo que tienen que proteger?”.
Después de 33 años de que se publicara su novela La loca de Gandoca (1991), basada en su lucha por defender el Regama, Rossi se refirió a lo que está pasando con la tala y la urbanización en el Caribe Sur.
Su exposición más reciente fue el pasado 12 de agosto en el foro “Gandoca-Manzanillo, historia y situación”, en el Instituto Tecnológico de Costa Rica (TEC), el cual fue organizado por la Escuela de Ciencias Sociales y auspiciado por la Rectoría del TEC.
Rossi señaló que los responsables vienen desde administraciones anteriores. “No hay que culpar solamente a Chaves, hay que ver desde antes”, dijo varias veces. Esto es “desde Chaves, sino desde antes, esas villas de lujo, esos hoteles de cuatro pisos son desde antes, no es esta administración”.
La escritora explicó que ya en 1987, pocos años después de creado el Refugio, la Municipalidad de Talamanca “iba a favor de la destrucción” porque dio permiso de construcción a una extranjera para construir y talar muchos árboles, en un terreno contiguo a donde Rossi vivía en Punta Uva. También resaltó que ya en 1992 “estaba empezando el impulso urbanizador”.
“Los empresarios que querían urbanizar el refugio con permisos de las autoridades (…), uno de los empresarios me dice: ‘si Gandoca Manzanillo se tiene que convertir en Jacó, pues se tiene que urbanizar’”, contó.
Rossi insistió que su llamado es a “proteger lo que queda”. “Tenemos que concentrarnos en la parte de Manzanillo que no ha sido urbanizada, aún no hay carretera en Punta Mona, eso nos permite conservar Punta Mona. Los empresarios se han enfocado en Cocles, Punta Uva y Manzanillo”, señaló.
“Tenemos para conservar de Manzanillo a Punta Mona y la Laguna de Gandoca, que es un humedal Ramsar, que ya está contaminada de agroquímicos”, advirtió.
