Álvarez Desanti se postula en su versión 2017

El presidente legislativo formaliza un nuevo proyecto electoral presidencial, ahora para el 2018, recostado sobre un sector arista del PLN

El presidente de la Asamblea Legislativa, Antonio Álvarez Desanti, formalizó este martes su cuarta postulación con ambiciones presidenciales, esta vez tomado de la mano de un sector afín del presidente Óscar Arias, como nadie habría siquiera imaginado hace unos años dentro del Partido Liberación Nacional (PLN).

Casi tres años después de asegurar que su carrera política terminaría en el 2018, el abogado y empresario de 58 años se ofreció ayer como la carta ganadora del PLN frente a su principal adversario, José María Figueres, que se inscribe como precandidato este miércoles por la noche con la mira también puesta en gobernar Costa Rica en el período 2018-2022.

La inscripción se convirtió en el primer mitin del actual diputado. Convocó seguidores con pancartas y contrató animadores de fiesta popular para el acto mañanero, que tuvo como corolario el discurso de Álvarez y se su inseparable esposa y socia, Nuria Marín Raventós.

Varios dirigentes afines al movimiento arista asistieron a escuchar el mensaje del nuevo precandidato, quien en al menos cuatro ocasiones hizo referencia al expresidentes de Costa Rica y hasta a su hermano, Rodrigo, exministro de la Presidencia. Este ha sido uno de los dirigentes que lo ha respaldado en esta nueva aventura política, así como otros empresarios importantes del país.

Álvarez, quien en dos ocasiones anteriores se postuló como precandidato en el PLN y también fue candidato presidencial en un partido llamado Unión Para el Cambio (UPC, 2006), dijo que el país necesita al PLN para retomar el rumbo después de la “larga y oscura noche del Partido Acción Ciudadana (PAC) en el Gobierno”.

Retomar el rumbo, desentrabar Costa Rica, apostar por la infraestructura y crear “empleo, empleo y empleo” fueron algunas de las promesas del precandidato similares a las que hacía Óscar Arias en la campaña previa al 2006.

A él agradeció haberle abierto las puertas de la política en 1980, cuando era presidente de la Federación de Estudiantes de la UCR. “Ese joven político me inspiró”, dijo antes de ensalzar también a Rodrigo Arias como “hombre maduro, sensato, prudente y con gran sentido común”.

Así de empático se presenta ahora Desanti, a pesar de duras críticas que lanzó contra el PLN, al que calificó como un partido corrupto y alejado de sus ideales socialdemócratas. También fueron públicos los dardos con los hermanos Arias cuando retornó después rivalizarlos con el fracasado UPC en la campaña 2006.

Ahora sostiene haberse equivocado en su tono y asegura que no repetiría sus palabras. Esto le permite tener la simpatía de alguna dirigencia cercana al arismo, vital para poder llegar con posibilidad de triunfo a Figueres en la convención interna de abril.

Álvarez, cuya imagen ya se ve en vallas en las carreteras, ha elegido el lema “sin ninguna duda”. También usa un logo adornado por un “check” muy semejante al que usó (en color verde) Johnny Araya para volver a la alcaldía josefina en febrero pasado con el partido Alianza por San José, dos años después de la histórica derrota ante Luis Guillermo Solís.

Álvarez fue jefe de esa campaña de Araya, a la que los hermanos Arias evitaron dar su apoyo. Quizás nadie imaginaba que tres años después ese empresario estaría en la palestra electoral intentando de nuevo alcanzar una ambición de vida: la de ser presidente de Costa Rica.

Tampoco era esperable verlo de nuevo como presidente de la Asamblea Legislativa, como ocurrió en mayo de 2016 gracias a una alianza entre partidos opositores y una carambola de nombres vetados entre las agrupaciones. En ese momento también sostuvo que no tendría aspiraciones presidenciales.

Ahora la realidad es otra. Su desempeño como presidente legislativo ha recibido aplausos de varios sectores aliados o contrarios (aunque este mismo martes los legisladores del PAC le pidieron renunciar a la presidencia por ser precandidato). Además, en el PLN él vio un camino libre después de que Óscar Arias declinó volverse a postular. Sostiene que con Figueres como candidato el PLN perdería las elecciones del 2018 y por eso pidió ayuda a los liberacionistas para enfrentarlo en una convención que se prevé disputada, el 3 de abril.

El PLN es el partido de más tamaño en el país y también el más tradicional, con lo que eso significa para los cambios en las conductas políticas del costarricense. También aloja luchas internas fuertes que se abrieron desde la crisis del 2014, aunque de uno y otro lado ven como ventaja estar en la oposición durante el gobierno actual, al que insisten en calificar como deficitario.

En la contiende de abril participarán también Figueres y el diputado alajuelense Rolando González, además del exlegislador guanacasteco Sigifredo Aiza.

El PLN y el Partido Unidad Social Cristiana (PUSC) son las dos agrupaciones donde más temprano se levantaron las precandidaturas, pues en otras tiendas aún manda la incertidumbre.

Álvarez promete las certezas y para ello citó una metáfora Óscar Arias de su discurso de salida en el 2010, cuando dejó el poder en manos de Laura Chinchilla: “entrego una Costa Rica que abandonó la madriguera del terror y la apatía para navegar en el mar abierto de la esperanza”. Así quiere navegar su seguidor también.

 

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