País

Alvarado deja abierta opción de impedir rebaja de marchamos del 2022

Posibilidad de veto y plazos legislativos permitirían al Ejecutivo dejar sin efecto el proyecto aprobado la semana pasada a pesar del rechazo del Ejecutivo

El presidente Carlos Alvarado dejó abierta la posibilidad de vetar la ley de rebaja de los marchamos de vehículos para el 2022, lo que atrasaría su entrada en vigencia e incluso podría provocar que no se aplique.

«Cuando tenga algo definitivo qué informar en eso lo haré de conocimiento público» contestó Alvarado este lunes, después de confirmar que el viernes llegó a sus manos para firmar o vetar el decreto del proyecto de ley aprobado por los diputados días atrás, a pesar de la oposición del Gobierno.

El mandatario dijo que espera recibir criterios de sus ministros, como el del titular de Hacienda, Elian Villegas, quien ya ha señalado que es una «irresponsabilidad fiscal» rebajar el impuesto de circulación en el actual contexto de presión de las finanzas públicas y sin excluir del beneficio a propietarios cuyo ingreso no se ha visto afectado por la pandemia.

Villegas había advertido que esa propuesta provocaría un faltante de ¢30.000 millones en las cuentas públicas, pero la mayoría de legisladores la aprobó el martes 19 de octubre, frente a la oposición insuficiente de diputados del Partido Acción Ciudadana (PAC), que consideran se trata de un proyecto populista.

La rebaja beneficiaría a los propietarios de vehículos cuyo valor no supera los ¢15 millones, de manera gradual para favorecer más a los de menor valor.

El beneficio, sin embargo, podría quedar como un intento legislativo, pues Alvarado puede gastar días en vetarlo y después no ponerlo en discusión en noviembre, mes en el que el Gobierno controlará los temas que discuten los diputados, con lo cual imposibilitaría la aplicación de la rebaja para el momento en que se abra el cobro del marchamo 2022.

Le expectativa de los diputados, sin embargo, es que el Presidente no obstruya esta rebaja por considerar que provocaría un desaire a los legisladores en momentos en que requiere de ellos para aprobar otros proyectos de interés, como los de la agenda del acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI).

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