En gran riesgo ven expertos al acuífero Barva que junto con los acuíferos Colima superior y Colima inferior abastecen de agua potable a la mayoría de la población de San José, Heredia y Alajuela.
Los acuíferos son una formación geológica que se crea cuando el agua de la lluvia se infiltra en el suelo por medio de los bosques o los pastos, a través de diversas capas de rocas permeables hasta alcanzar una capa impermeable. En ese momento, el agua se deposita entre las rocas subterráneas y es lo que se conoce como agua subterránea.
Los pozos de agua subterránea son unas de las fuentes de captación de Acueductos y Alcantarillados (AyA) para abastecer de agua potable a la población del GAM.
Ricardo Sánchez Murillo, hidrólogo-químico, especialista en trazadores ambientales e hidrología y profesor asociado en la Universidad de Texas-Arlington, en Estados Unidos, afirmó que el acuífero Barva es el acuífero más susceptible y que está en un alto riesgo, porque lo que ocurre en la superficie, en términos de uso del suelo, se le transmite muy rápidamente y ya existe evidencia sobre su contaminación. “Es un acuífero al que deberíamos estarle poniendo muchísima atención”, agregó.
Mientras que Roberto Ramírez Chavarría, geólogo y director de la Dirección de Investigación y Gestión Hídrica (DIGH) del Sistema Nacional de Riego y Avenamiento (Senara), denunció el crecimiento urbanístico desordenado en el Valle Central. “Si me preguntan si esos acuíferos están en peligro, pues por supuesto. ¿Qué pasa si no entra la recarga o si entra contaminada? Tendríamos una crisis en el Valle Central, donde la mayoría de operadores se abastecen de agua subterránea”, aclaró.
Actualmente, la Empresa de Servicios Públicos de Heredia (ESPH) y el AyA tienen una red de monitoreo hidrológica en manantiales representativos, pozos y en algunos ríos para medir el nivel de agua en los acuíferos.
Sánchez comentó que se estima que entre un 20% y un 25% de la cantidad de lluvia se traduce en recarga y que, tanto Colima Inferior y Superior como Barva, son sistemas muy productivos, que mantienen sus niveles. Sin embargo, los acuíferos Colima y Barva tienen distintas características geoquímicas, edades y zonas de recarga.
El acuífero Colima tiene su zona de recarga en el Paso de La Palma, Moravia, Tibás, Coronado y San Isidro. Sánchez señaló que el monitoreo de pozos y agua subterránea muestra que su nivel de agua prácticamente no varía, incluso cuando el país ha vivido sequías causadas por el fenómeno de El Niño porque el sistema está más alejado de lo que ocurre en la superficie.
El acuífero Barva, por otra parte, tiene su zona de recarga en Barva, Santa Bárbara y San Rafael de Heredia. “El acuífero Barva es muy sensible y está en alitas de cucaracha”, dijo Sánchez.
Cobertura boscosa pasó de 30% a 13%
Sánchez y Ramírez explicaron que hay estudios que demuestran cómo la urbanización descontrolada y el cambio en uso de suelo han reducido el bosque necesario para la recarga del acuífero y han contaminado sus aguas.
Un análisis satelital de los mapas de uso de suelo de 1979 a 2019 demostró que hace 40 años la cobertura boscosa en la superficie del acuífero era de 30% y para el 2019 se redujo al 13% porque la cobertura vegetal fue sustituida por cemento, lo cual ha disminuido la capacidad de recarga y lo ha contaminado con aguas sépticas, denunció Sánchez.
Ramírez también criticó: “Si nosotros tenemos bosque, el agua al caer en esos pastos, bosques o cafetales, tiende a infiltrarse y funcionar como recarga del acuífero. Si yo cambio esa condición, me cambia la recarga; pero, si a eso le suma que está lloviendo un 15% menos por cambio climático y tras eso usted lo impermeabiliza, ¿hacia dónde vamos?”.
Los nitratos son compuestos químicos que pueden tener varios orígenes: de la agricultura (fertilizantes), de la mala disposición de las aguas residuales, de la ganadería o del bosque.
En la zona de recarga del acuífero Barva, por encima de los 1.500 metros de altura, los niveles de nitratos son menores a 5mg/litro y su origen es mayoritariamente del bosque, por la zona protegida por la ley 65; pero, conforme se empieza a descender, los niveles de nitratos alcanzan hasta 68mg/l, cuando el Reglamento para la Calidad del Agua Potable señala que el valor alerta para el nitrato es de 25 mg/l.
La ley 65, promulgada en 1888, declaró inalienable, de uso público, una franja de 2 km de ancho a ambos lados de la cima de los cerros al norte del Valle Central, para proteger el recurso hídrico.
“¿Quién está contaminando? En los últimos 20 años ha existido un desarrollo urbanístico descontrolado en Heredia, Tibás, Santo Domingo, San Rafael, Barva, y eso ha generado aumento de los nitratos y que se haya variado su origen. Ahora el nivel de origen séptico de los nitratos puede ser de hasta el 75%”, dijo Sánchez.
“Hay definitivamente infiltración de aguas, escurrimiento, lixiviación, que poco a poco, con el paso del tiempo, ha causado un aumento de nitratos, y si no se toman las medidas del caso, este acuífero podría ser inutilizable en algunos años si los niveles de nitratos continúan aumentando”, sentenció Sánchez.
Por eso, el investigador hizo un llamado a las autoridades del Ejecutivo y municipales para que se construya un sistema de tratamiento de aguas residuales en la margen derecha del río Virilla (Moravia, Tibás), similar a la Planta de Tratamiento de Aguas Residuales Los Tajos, que existe para la zona ubicada en la margen izquierda de dicho río.
AyA tiene ejecución promedio del 48,8% en infraestructura y sumerge a la GAM en crisis por el agua
Una revisión de las evaluaciones de inversiones del AyA de los últimos siete años, realizada por UNIVERSIDAD, muestra que la ejecución presupuestaria en inversión en infraestructura ha sido en promedio de un 48,8%.

