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64 millones de jóvenes están desempleados en todo el mundo

Plenaria participante en la 101º Conferencia Internacional del Trabajo de la OIT adoptó resolución para abordar la crisis del desempleo juvenil en cada país

La situación del empleo juvenil ya se había convertido en un reto en varios países, pero con la llegada del COVID-19 muchos han perdido su trabajo, interrumpidos sus estudios y su futuro laboral no se vislumbra muy positivo en los próximos años. Hoy 64 millones de jóvenes están desempleados en todo el mundo y 145 millones de trabajadores jóvenes viven en la pobreza.

Así se confirmó este 14 de junio en el marco de la 101º Conferencia Internacional del Trabajo, organizada por la Organización Internacional del Trabajo (OIT) y en la que participan representantes de gobiernos, organizaciones sindicales y empresarios.

De acuerdo con Susana Puerto especialista en empleo juvenil de la OIT en Ginebra, Suiza el impacto de la pandemia en los jóvenes ha sido sistemático, profundo y desproporcionado, particularmente fuerte para las mujeres jóvenes y los de menor edad y aquellos que viven en países de ingresos bajos.

“Para aquellos que estaban trabajando antes del brote del coronavirus, sabemos que tres de cada cuatro se encontraban en la economía informal, de hecho, no tenían acceso a la protección social, es decir, un acceso ya limitado a servicios de salud. Asimismo, unos 178 millones de jóvenes antes del COVID-19 trabajaban en sectores que fueron los más afectados, como manufacturas, ventas y turismo”, explicó Puerto.

Precisamente, la participación de las mujeres jóvenes en el sector manufacturero se ha visto fuertemente golpeada, a lo que se suma la sobrecarga de responsabilidades del cuido.

Jóvenes latinoamericanos en riesgo

En América Latina la problemática muestra una acentuación superior, debido a que hay millones de personas que se encontraban en vulnerabilidad, previo a la pandemia, y con ésta, sus condiciones son peores.

El más reciente informe Coyuntura Laboral de OIT y CEPAL, mostró que en Chile la proporción de jóvenes de 15 a 24 años en el empleo disminuyó del 8,3% al 6,0%, en Costa Rica del 12,1% al 9,6% y en República Dominicana del 15,0% al 13,3%, entre el primer y el segundo trimestre de 2020.

Por otra parte, entre los jóvenes de 14 a 24 años de Brasil y el Perú, esta reducción fue del 13,4% al 12,0% y del 17,3% al 14,9%, respectivamente.

En la Argentina, la proporción de jóvenes de 14 a 29 años entre los ocupados bajó del 22,8% al 19,8%, y en Colombia la proporción las personas de 14 a 28 años ocupadas pasaron del 25,4% al 23,9%.

“Dada la profundidad del impacto de la crisis en 2020 en los mercados laborales de la región, los países deberán implementar políticas que estimulen la generación de empleos particularmente en los grupos más vulnerables como los jóvenes y las mujeres”, manifestaron en conjunto Alicia Bárcena, secretaria ejecutiva de la CEPAL, y Vinícius Pinheiro, director Regional para América Latina y el Caribe de la OIT.

Proyectos truncados

Las brechas digitales, no solo por conectividad sino también por limitación en la adquisición de habilidades digitales afectaron a muchos jóvenes en el mundo en sus proyectos educativos, tanto hombres como mujeres.

Uno de cada ocho estudiantes o jóvenes que estaban estudiando antes de la pandemia, tuvo que dejar de estudiar o no tuvo ningún acceso a clases en abril y mayo del 2020.

Y de los que lograron hacer una transición al aprendizaje virtual, un 65% señaló que estaban aprendiendo menos desde el brote del coronavirus, lo que evidencia la falta de preparación que tenían los sistemas educativos para asumir la virtualidad.

Peor aún, para muchos jóvenes estar desempleados no es una opción, por lo que resultará inevitable que tengan que recurrir a empleos de baja calidad, inseguros y en algunos casos riesgosos.

Un ejemplo de ello son las más recientes plataformas digitales, que se han multiplicado con la pandemia. Ofrecen trabajo a los jóvenes y flexibilidad de tiempo y espacio, pero también se caracterizan por bajos salarios, pocas oportunidades y acceso limitado a la protección social.

“La incertidumbre que viven los jóvenes en la economía de plataformas aumenta su estrés y su incapacidad para planear y mirar hacia el futuro. Los resultados de la encuesta de los jóvenes y la COVID-19 nos indican que cerca del 17% de los jóvenes estaría probablemente afectado por ansiedad y depresión, de manera que vale la pena invertir en proveerles empleos de calidad”, argumentó Susana Puerto.

Urge acciones inmediatas

En el marco de la 101º Conferencia Internacional del Trabajo, los participantes de la plenaria adoptaron una resolución a favor de impulsar una acción inmediata, renovada y específica para abordar la crisis del desempleo juvenil.

Con dicha iniciativa la OIT propuso un conjunto de medidas relacionadas con políticas macroeconómicas, empleabilidad, políticas del mercado laboral, desarrollo de la capacidad empresarial de los jóvenes y derechos laborales

Entre ellas se plantea favorecer el crecimiento con alto coeficiente de empleo y la creación de trabajo decente a través de políticas macroeconómicas, empleabilidad, políticas del mercado laboral y derechos de los jóvenes

Establecer incentivos fiscales que apoyen al empleo, se fortalezca la demanda agregada, mejorar el acceso a financiamientos e incrementar las inversiones productivas; así como incorporar programas de empleo público, sistema de garantías sociales para jóvenes, velar por salarios justos y subsidios de formación.

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