Opinión

Sector Industrial y el tratamiento de agua residuales

La palabra agua aparece 582 veces en el Antiguo Testamento y alrededor de 80 veces en el Nuevo.

La palabra agua aparece 582 veces en el Antiguo Testamento y alrededor de 80 veces en el Nuevo. En la primera y en la última página de la Biblia, el agua es un elemento utilizado para representar el comienzo y el final de la vida.  En la creación la Biblia dice que el “Espíritu de Dios aleteaba sobre las aguas para fecundarlas y darles el poder de que de ellas surgiera la vida.”

Quien tenga sed, que se acerque; el que quiera, coja gratuitamente agua viva” (Ap 22,2a.17b) en la Biblia toda la felicidad y alegría que se pueda gozar en el paraíso, está expresada bajo el simbolismo del agua que se bebe. Ciertamente es una descripción poética y mítica del surgimiento de la vida, pero va muy lejos de la realidad, diariamente los seres humanos necesitamos el agua para nuestra supervivencia en la tierra y contrario a lo que nos enseñaban en las escuelas, de que era un recurso inagotable, cada vez es más escaso en todo el mundo.

Mario Peña Chacón, abogado especialista en tema ambiental y reconocido internacionalmente, en su investigación publicada en 2007,  llamada Gestión integrada del recurso hídrico en la legislación Costarricense nos exponía que, únicamente el 3% de los efluentes producidos en el país eran tratados y tan solo el 5% del sector industrial contaba con sistemas de tratamiento de  aguas residuales.  Para el año 2013, en el decimonoveno Estado de la Nación se indicaba que solo un 4 % de las aguas residuales es tratado antes de ir a los ríos. Presentándose una mejoría de tan solo un 1% en 6 años.

En el vigesimoprimer informe del  Estado de la Nación se expuso que: la Contraloría General de la República (CGR), en su informe DFOE-AE-IF-05-2015 señaló que: “el Ministerio de Salud ejerce un control insuficiente sobre los procesos de recolección, tratamiento y disposición final de lodos de tipo especial, originados del proceso de tratamiento de las aguas residuales especiales. Estos lodos se producen en establecimientos de metalurgia, tenería, almacenamiento de combustible, industria química, industria del papel y alimentaria, entre otros; lo anterior, debido a que no existe normativa que regule estos procesos. Tal situación coloca en riesgo la salud pública”.

Pero en un país en donde los costos operaciones cada día son más elevados e implican por más mejoras continuas en la empresa, un aumento al precio final del consumidor, por ende un encarecimiento de la vida de los costarricenses. Esto no puede verse solo como un problema de control. Desde la perspectiva industrial la construcción, operación y mantenimiento de una planta de tratamiento industrial significa una inversión millonaria. Aunado a que la mayoría de la tecnología no es tropicalizada y sufre constantes problemas técnicos. No se puede satanizar al industrial costarricense.

Ante esto propongo algunas soluciones: generar e incentivar alianzas entre empresas para adquirir y operar plantas en conjunto. Estimular la formación de profesionales especialistas en tratamiento de aguas de nuestro istmo. Promover proyectos de graduación e investigación de las universidades estatales para desarrollar tecnologías acordes a los residuos industriales del país. Brindar préstamos a bajas tasas de interés a las empresas que carecen de plantas para sanear sus aguas.  Incluir cursos de manejo de aguas residuales especiales en las mallas curriculares de carreras como: ingeniería industrial, producción industrial y administración.

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