Respuesta de Juan Diego Castro

En la edición especial del Semanario Universidad, número 2127, de 48 páginas, con fecha del 4 al 12 de abril de 2016,

En la edición especial del Semanario Universidad, número 2127, de 48  páginas, con fecha del 4 al 12 de abril de 2016, intitulada INVESTIGACIÓN  INTERCIONAL (sic) Dólares ticos en los paraísos, en la página 11 señalan a mi  bufete de hace 17 años en relación como eje central de un grupo de  empresarios que, supuestamente, utilizaron off shores en Panamá para  engañar al fisco, con una poderosa firma de abogados, en ese mismo país, que  se encargaba de realizar maniobras financieras.

Nunca he mantenido ningún  contacto profesional con esa firma ni conozco a sus socios.

En la página 14, aparece una bajadilla donde aseguran que yo era el abogado  de una empresa propiedad de don Hermes Navarro y don Gerald Ten Brink.

Pese a que mi nombre aparece en esa parte del título de la nota es hasta el  final del “reportaje”, en la página 15, que vuelven a citarme, entre paréntesis y  haciendo una aseveración toralmente apartada de la verdad y construida con la  ofensiva suposición propi de esa “edición especial”.

Aseguran sin ningún  sustento probatorio (porque no lo hay), que una correspondencia relativa a  aspectos fiscales de la empresa de Navarro y Ten Brink iba a ser dirigida a mí.

Nunca solicité ni recibí ese tipo de información.

Yo fui el abogado de los  dueños de esa empresa en un solo caso penal, mismo que fue sobreseído, lo  que quiere decir que, en la etapa de investigación –ni siquiera llegó a juicio-, el  Wagner Molina del Ministerio Público (sic)no encontró pruebas porque los  imputados no cometieron delito alguno.

Nunca he sido abogado corporativo, ni  mucho menos tributarista. A la empresa de Navarro y Ten Brink otros colegas  le daban servicios profesionales especializados.

Tan solo un papel tiene relación indirecta con mi quehacer profesional.

Una  carta de recomendación, que publican en la página 32, con el sensacionalista  titular Los papeles de Panamá, la cual no estoy seguro de que se trate de  firma, en la que, aparentemente, doy referencia de quienes fueron mis clientes  en un litigio penal.

La manipulación y la mala fe es evidente.

Para mí es vital aclarar ante la  opinión pública que todas estas falsas y amarillistas imputaciones, propias de  algún pasquín extranjero dedicado a escandalizar a la gente con mentiras y  suposiciones sin sustento alguno, en lo que a mi respecta son absolutamente  falsas y muy malintencionadas.


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Escribo estas palabras en razón de mi derecho constitucional para responder las afirmaciones contenidas en las páginas 10 y 11

En el caso en cuestión, el Dr. Torrealba fue contratado para que nos asesorara respecto a los mecanismos de promoción de nuestros productos

En virtud de existir investigaciones relativas al hurto de información privada del bufete Mossack Fonseca

Tras leer la edición del lunes 7 de abril del Semanario Universidad y escuchar a Ernesto Rivera, director, y a Álvaro Murillo, periodista

En la edición especial del Semanario Universidad, número 2127, de 48 páginas, con fecha del 4 al 12 de abril de 2016,