Recinto de Grecia: 40 años de historia

El acuerdo de creación del Recinto fue tomado por el Consejo Universitario, a propuesta del señor Rector Dr. Claudio Gutiérrez,

El acuerdo de creación del Recinto fue tomado por el Consejo Universitario, a propuesta del señor Rector Dr. Claudio Gutiérrez, en sesión No. 2348 del 13 de enero de 1977. Dos meses después, el lunes 14 de marzo del mismo año, se inician las clases, primero en la llamada División de Tacares y un poco más tarde, Recinto de Grecia. Asistieron a clases los estudiantes que, sin estar empadronados ahí, aceptaron la posibilidad de llevar los cursos de Estudios Generales en la nueva instancia.

Detrás de estos actos formales existió una comunidad organizada, que reclamó, en di-versos niveles, el derecho a la educación superior de sus hijos e hijas y por unas instala-ciones que entendía suyas, donadas a la diócesis de Alajuela para crear el Seminario Menor de la Inmaculada Concepción, en el que nunca hubo suficientes vocaciones, co-mo lo reconoció públicamente el Obispo Enrique Bolaños en 1969, año en que cierra el Seminario que apenas funcionó ocho años.

Luego de muchas diligencias y discusiones, las instalaciones fueron compradas por el Estado Costarricense y puestas a las órdenes de la UCR, en adscripción al entonces Centro Regional de Occidente, hoy Sede de Occidente. El primer valor acordado con el Estado fue de dos millones de colones, pero el pago final alcanzó los cinco, pues un nuevo avalúo realizado por la Diócesis de Alajuela determinó que ese era el valor defini-tivo.

La partida de dos millones, gestionada por el entonces diputado Daniel Oduber Quirós, sirvió de prima y luego, esta vez como Presidente de la República, el gobierno de Oduber amortiza el saldo pendiente. En diciembre de 1978, en el primer año de gestión presi-dencial de Rodrigo Carazo Odio, el Estado realiza el traspaso del inmueble. Las instala-ciones del Recinto fueron una donación del Estado, no de la Iglesia como erróneamente se ha creído.

En 1987, hace 30 años y siendo muy joven, llegué por primera vez al Recinto de Grecia. Había fallecido un colega y me contrataron para reemplazarlo, por recomendación del señor Director de la Escuela de Filosofía, el Dr. Luis Camacho Naranjo, a instancia de la Asistente Administrativa de la Escuela, la señora María del Carmen Sequeira, hoy Asis-tente Administrativa en el Decanato de Letras.

El Recinto tenía 10 años y, a pesar del estado de la planta física, de su “lejana” ubicación entre cañales y de cierta gestión endogámica, aquel primer contacto me permitió inferir que el pequeño lugar era idóneo, entre otras cosas, como unidad experimental, tanto en lo académico como en lo administrativo y en lo estudiantil.

Con el pasar de los años creo que tuve razón. Con sus altibajos, pues el Recinto ha pa-sado sus momentos de crisis, se puede afirmar que hoy es, en varios aspectos, un mode-lo digno de analizar y de reconocer.

Por ejemplo fue el primero en la regionalización en recibir el certificado en el manejo de software libre. En complemento, su pequeña biblioteca ha marcado pauta en la Institu-ción al ser la primera que implementó el préstamo de equipo informático, la administra-ción de aulas inteligentes, el préstamo digital de libros, la atención en línea, la creación de salas de ocio y estudio, así como de salas digitales y de investigación.

Sus residencias también son ejemplares. Ellas son autogestionadas por los estudiantes, en estricta coordinación con la administración. Los estudiantes viven de cuatro en cuatro en apartamentos amplios y dotados de todo lo necesario. Los cuartos pueden ser mixtos y, en su momento, incluso de pareja. Se parte de la convicción que se trata de seres hu-manos, adultos, de personas dignatarias de confianza, cuya naturaleza no puede negar-se sino desarrollarse.

En complemento, el Recinto ha mostrado en los últimos siete años una actitud de eleva-da responsabilidad y de trabajo en equipo en todos los aspectos. Sirva de ejemplo el cui-do del patrimonio institucional, campo en el cual recientemente se le reconoció, por parte de la OAF, que su inventario de activos calza perfectamente con la existencia de los bie-nes institucionales.

Pero quizá lo medular radica en que todos estos logros confluyen en lo académico. El Recinto desarrolla carreras propias, únicas en el nivel nacional y de alta demanda: Labo-ratorista Aquímico y Gestión del Recurso Hídrico; producto esta última de esfuerzos loca-les, pero inspirada en el trabajo interrecintos realizado entre el 2010 y el 2014, cuando se trabajó un Programa de Acción Social, Investigación y Docencia relacionado con el re-curso hídrico.

Por último, el Recinto propuso a la Universidad una forma novedosa de gestión de la acción social por medio de los Campamentos de Verano y cursos de desarrollo humano. Como hemos explicado en otro artículo anterior, este proyecto complementa y renueva el modelo universitario, desde concepciones propias del acceso universal y el diálogo de saberes.

Felicidades en estas cuatro décadas de trabajo, esperando que hacia futuro el Recinto continúe brillando paradigmáticamente, atendiendo con responsabilidad histórica las razones de su creación, así como los principios y propósitos institucionales.

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