¿Quédate en Casa, pero vengan a la U?

¿Será posible que el Dr. Henning Jensen todavía no entienda la dimensión del problema? ¿No ha visto las medidas extremas que han tomado otros países vecinos, y aun así día a día deben más bien redoblarlas?

En estos momentos se libra una guerra en varios frentes contra la pandemia del Coronavirus COVID-19, guerra en donde muchos profesionales de la salud, autoridades policiales, funcionarios de sanidad, transportistas y muchos otros héroes están actuando en primera fila, exponiendo sus vidas para aplacar una crisis cuyas magnitudes aún son desconocidas

Esta guerra tiene entre sus aliados a la gran mayoría de la población, que ha hecho un esfuerzo gigantesco y disciplinado para seguir la consigna del Ministerio de Salud: “¡Quédate en Casa!”, a pesar de una gran incertidumbre en su futuro.

Lastimosamente, algunos pocos, movidos por la inconsciencia o la ignorancia, no han colaborado en esta lucha, desatendiendo el llamado al distanciamiento social, nuestra arma clave para contener esta plaga.

Me duele profundamente que la Rectoría de la UCR ha decidido sumarse a esta minoría: El viernes 3 de abril anterior recibí un comunicado de la Administración, donde ordenaba retornar al trabajo presencial en la Institución a partir del martes 14 de abril, instruyendo a cada jefatura de oficina a convocar al 15% de su personal, en un momento que se desconoce cómo se a comportar el país, en la fase que estamos entrando.

Esta medida implica el desplazamiento de cientos y cientos de compañeros para congregarse desde muy diversas partes del país en corredores y sus oficinas, compartiendo por horas herramientas e insumos de trabajo… ¡Justo ante un momento de crecimiento de curva de contagios y entrando el país en la fase comunitaria de infección!

¿Será posible que el Dr. Henning Jensen todavía no entienda la dimensión del problema? ¿No ha visto las medidas extremas que han tomado otros países vecinos, y aun así día a día deben más bien redoblarlas? ¿Creerá que los virus, acatando nuestra Constitución, respetarán la autonomía universitaria y se negarán a infectar a la población dentro del Campus? ¿Está dispuesto a enfrentar las consecuencias de iniciar un foco de infección comunitario, y a poner la cara ante los reclamos de los familiares que pierdan a sus seres queridos?

En vez de ayudar a que la UCR siga siendo una Institución modelo desde lo científico y lo ético en la titánica lucha contra la Pandemia, nuestro Rector parece empecinado en usar su autoridad para debilitar estos esfuerzos. Por eso, como profesional de la Salud, y perteneciendo a una unidad académica con expertos en el área, me permito hacerle respetuosamente esta sugerencia: Sr. Rector… ¡Haga caso!

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