Problemas de la planificación en salud en Costa Rica

Parte de los problemas que afronta Costa Rica en la oferta de servicios públicos, es la poca planificación del recurso de infraestructura_sanitaria_asociada al aumento demográfico…

Parte de los problemas que afronta Costa Rica en la oferta de servicios públicos, es la poca planificación del recurso de infraestructura sanitaria asociada al aumento demográfico y el cambio en el patrón epidemiológico. Costa Rica presenta uno de los mejores índices de salud en todos sus indicadores, con expectativas de vida que superan por mucho las de países industrializados como Estados Unidos.

En la actualidad, la cobertura de seguro social solidario se encuentra en un punto de quiebre, pues la oferta de servicios se ha mantenido en comparación con la demanda pujante y creciente, haciendo que lo existente sea insuficiente y provocando engrosamientos cada vez más grandes de listas de espera. No hay un esquema que brinde un norte a la planificación de los servicios de salud fuera del papel, llevando esto a que los servicios de atención primaria creados para prevenir y promover la salud se hayan volcado en curar y paliar, haciendo que su consulta sea netamente de morbilidad, sin tener las herramientas técnicas y en algunas ocasiones las competencias resolutivas para el adecuado manejo de la patología emergente, desvirtuando su función a la derivación del paciente a niveles superiores ya saturados y sin capacidad instalada (en cuanto a equipamiento e infraestructura) para dar resolución eficiente y oportuna. Esto hace que la tesis de Ramón Carrillo (1974) haga más difícil el hecho de convertir los hospitales de casas de enfermedad en casas de salud, transformándolos en centros de medicina preventiva, o sea, verdaderos “centros de salud”.

Si bien es cierto, corresponde a la comunidad organizarse y valorar cuáles son sus necesidades para apoyar las políticas públicas y gestionar recursos con el fin de concretar y ejecutar proyectos, el no tener órganos de decisión políticos con un concepto claro de la oferta de servicios a ofrecer, hace que se distribuyan los recursos de una manera equivocada, encaminando nuevamente todos los esfuerzos, inclusive los monetarios, al manejo de la patología más compleja y olvidando que lo más barato, indoloro y que genera alto impacto en la población es la prevención y promoción de la salud.

Reconociendo que la salud no es solo la ausencia de enfermedad, sino el bienestar integral del sujeto en todas sus facetas, se debe ligar toda iniciativa de prestación de servicios de salud a los determinantes que pueden opacarla. No hacemos nada brindando una infraestructura y equipamiento de primer mundo con personal capacitado en una zona cuya comunidad carece de lo más esencial como el agua potable. ¿Qué hacemos con brindar tratamientos odontológicos a quienes no pueden comprar ni los insumos más básicos de higiene personal? Con esto no estoy diciendo que comunidades con alto índice de pobreza no sean merecedoras de servicios de salud, sino más bien que esta prestación debe de ir unida a una propuesta integral que involucre tanto a organizaciones gubernamentales, no gubernamentales, entes comunales, en fin, incluir toda variable que pueda colaborar a que se brinde salud como tal.

Para finalizar, parafraseando al visionario Carrillo (1974), la medicina moderna debería ocuparse cada vez más de la salud y de los sanos, y su objetivo fundamental no debe ser la enfermedad y los enfermos, sino evitar estar enfermo o por lo menos evitar que el estar enfermo sea un hecho más frecuente que estar sano. Estaré satisfecha de la medicina social (en mi caso de la medicina familiar y comunitaria) el día en que los medicamentos y la cirugía no sean tan necesarios, el día en que el pueblo sepa conservar su salud como un capital inapreciable y no dilapidarla como hasta ahora; el día en que disminuya el número de consultas al médico por razones de enfermedad y aumenten las otras, las de la gente que estando sana recurre al médico preventivamente: la de los individuos que sin estar enfermos desean saber si su estado aparentemente sano coincide con la realidad de su organismo.

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