Al consultar a las empresas de distribución eléctrica, el por qué se ha disparado el consumo de electricidad, se encuentra una respuesta incierta y un “vamos a estudiar a qué se debe”.
Esta falta de datos es consecuencia del debilitamiento de las actividades de planificación energética a nivel gubernamental y empresarial, del comportamiento del consumo en los diversos sectores, a saber: residencial, industrial, comercial, servicios, sector público y alumbrado público.
El Ministerio de Ambiente y Energía, desmanteló la Dirección Sectorial de Energía y ya no tenemos Plan Nacional de Energía, no se hacen los necesarios Balances de Energía anuales, ni las encuestas de consumo de los diferentes sectores de la economía.
Es evidente el deterioro de la política energética de uso racional y eficiente de la energía, ya no se habla de la ley 7447, URE, que buscaba equipos importados cada vez más eficientes, incentivar el ahorro y modificar los hábitos de consumo, en busca de una intensidad eléctrica cada vez menor en la producción de bienes y servicios y en los hogares.
En estas condiciones de ignorancia técnica, se busca la apertura del mercado eléctrico, más bien se pretende la liberalización de la oferta, sin conocer los detalles de la demanda, para favorecer a algunos consumidores grandes que tienen el tamaño para atraer generación barata directa en detrimento de la solidaridad con la mayoría de los abonados, utilizando las redes eléctricas que ayudamos a financiar todos al pagar la tarifa correspondiente.
Esto se comprueba al analizar los ingresos del sector eléctrico, donde los abonados residenciales aportan más del 40% y los comerciales, servicios, sector público aportan un 35%, mientras que el sector industrial apenas sobrepasa el 20%, totalmente diferente a los países industrializados de la OCDE, en los que el aporte económico industrial es el mayor.
Regresando al porqué del aumento de la demanda, analizando los datos del Informe de Coyuntura del Banco Central a abril del 2024, se encuentra que el consumo residencial de:
Diciembre 2019 al 2020, el consumo mensual de electricidad creció 8,20%, 26.114MWh
Diciembre 2020 al 2021, el consumo mensual de electricidad bajó -1,04%, -3.589MWh
Diciembre 2021 al 2022, el consumo mensual de electricidad creció 1,21%, 4.133MWh
Diciembre 2022 al 2023, el consumo mensual de electricidad creció 7,3%, 25.236MWh
En enero y febrero 2024 el consumo residencial creció 5,76% y 6,50% respectivamente. Resulta lógico entender que al iniciar la pandemia y al refugiarnos en nuestras casas en el 2020, el consumo creció de manera importante, incluyendo el aprendizaje del trabajo virtual con alimentación casera. Al estar ahí recluidos en el 2021, el decrecimiento fue poco perceptible, igual que la subida en el 2022, pero qué ocurrió diferente en el 2023 y ahora en el 2024, para tener tasas tan elevadas de consumo. ¿Qué hábito de consumo domiciliar ha producido esta crecida tan relevante?
Es lo que las empresas distribuidoras explican a medias, porque lo que no se mide no se conoce. Por referencias comerciales se cree que la compra e instalación de aires acondicionados residenciales y abanicos ha sido exagerada, debido al aumento de la temperatura y la ausencia de viento y lluvias, producto del fenómeno del Niño; y también debido a la congestión vehicular que ha vuelto a incrementar el trabajo virtual, incluso con la medida gubernamental de 100% virtual.
Sin embargo, el 80% de los consumidores consumen menos de 250kWh o menos y estos no tienen la capacidad económica para hacer tal inversión, así que es una élite residencial la que está influyendo en el aumento del consumo, un hábito que solo refleja una satisfacción social, que no se debe a un aumento de ingresos productivos o salariales, ya que el desempleo, la pobreza y la pobreza extrema siguen atizando al costarricense de bajos recursos. Al tener el sector residencial una participación energética del 41% en el consumo total ha contribuido de manera importante a la crisis de generación eléctrica que se enfrenta actualmente.
Cosa contraria sucede en el sector general, motor de la economía en comercio, turismo y servicios, donde el consumo crece también abruptamente, 2020, -8,79%, 2021, 9,79%, 2022, 4,82%, 2023, 9,69% y ahora en enero y febrero 2024, 7,90% y 9,46%, con un 36% de participación en el consumo nacional, donde el fenómeno del Niño, ha requerido manejar temperaturas, con almacenamiento de productos comestibles, computadoras y hospedaje de turistas.
Asimismo, aunque con menos efecto eléctrico, el consumo del sector industrial, ha crecido con menos intensidad, 2020, 5,36%, 2021, 7,8%, 2022, -1,35%, 2023, 3,44% y ahora en enero y febrero 2024, 6,22% y 6,68%, demostrando el dinamismo del régimen especial y la eficiencia productiva con menos electricidad, más valor agregado industrial.
Este intento de análisis sin la suficiente información detallada por sector, debe hacer reflexionar a las autoridades y empresas del sector energético, para retomar los estudios de consumo eléctrico, para tener una mejor predicción de generación eléctrica, entender que un sistema eléctrico totalmente renovable, solo es posible con respaldo de energía firme térmica no renovable, aunque en ciertos años no sea necesario utilizarla, ya que las fuentes geotérmicas y los embalses de regulación anual, son de alta inversión y están en áreas protegidas, y estos y las fuentes variables con menor vida útil e inversiones duplicadas, harán que las tarifas sean mayores.
