Pandemia, crisis y la complicidad del que calla

Es realmente sorprendente que en medio de la situación que enfrentamos por la crisis sanitaria, social, económica y política impere el silencio de instituciones que bien deberían estar promoviendo el diálogo y generando análisis crítico sobre la situación.

En palabras del filosofo y jurista francés, Montesquieu, no hay peor tiranía que la que se ejerce a la sombra de las leyes y bajo el calor de la justicia.

Es realmente sorprendente que en medio de la situación que enfrentamos por la crisis sanitaria, social, económica y política impere el silencio de instituciones que bien deberían estar promoviendo el diálogo y generando análisis crítico sobre la situación.

En situaciones de crisis, en donde la institucionalidad democrática se ha visto también minada, es necesario tomar el timón, trabajar en equipo y llevar a la acción propuestas consensuadas y validadas desde diferentes escenarios y perspectivas sociales.

Alabo los avances en investigación y equipo que la Universidad de Costa Rica y otras universidades públicas, han hecho públicas como aporte y respuesta a la crisis sanitaria, pero que pasa en otros ámbitos, por ejemplo, político, sociológico e incluso psicológico.

Una de las mejores universidades de Latinoamérica, enmudecida en momentos de crisis.

Hoja de ruta

Extraño la beligerancia y la voz de la Universidad de Costa Rica y sus académicos en momentos como este, donde no sólo, se requiere mayor control y fiscalización política sino también una hoja de ruta que a falta de liderazgo político en este gobierno, podrían aportar los profesionales y académicos de la Universidad.

Para nadie es un secreto que una de las debilidades más grandes de la Administración Alvarado es la gestión de la economía y estudios de la misma universidad tienen claro el tamaño del mercado informal y su impacto en la sociedad costarricense.

Por otra parte, es alarmante la situación de las micro, pequeñas y medianas empresas en el país; que por cierto son parte del sector privado que tanto se sataniza desde el sector público y están en un chapoteo desesperado, tratando de sobrevivir. A esos empresarios y emprendedores nacionales, necesitamos darles respuestas y alternativas.

Ordenar la casa

Bajo el calor de la justicia, que viene a imponer las medidas para enfrentar la pandemia; no podemos olvidar que el COVID19 cayó como un huracán en medio de elecciones en la rectoría y en un ambiente crítico en el país, tasa de desempleo histórico, cuestionamientos al Gobierno por la Unidad Presidencial de Análisis de Datos -UPAD-, debilidad en la credibilidad institucional y una fragmentación social de la cual no nos recuperamos como sociedad desde el último proceso electoral.

La experiencia en las elecciones 2020, deja no sólo un mal recuerdo sino una burla a toda la juventud que creyó en ese grupito nefasto que decía trabajar por Costa Rica, por ser más bien el trampolín de algunos corruptos que sin tener la capacidad de gestión asumieron cargos de manera irresponsable sin tener los atestados, ni la experiencia que correspondía.

La sociedad costarricense está necesitada de respuestas, de señales que permitan promover el diálogo, de mediadores hábiles y críticos que sin temor pongan los puntos sobre las íes, y cuestionen la gestión institucional y política en el país.

Lamentablemente los Diputados ya tienen su mirada en las elecciones 2022, por lo que la propuesta es convocar a un grupo apolítico a trabajar con ahínco y dedicación en propuestas realistas sin intereses a optar por puestos de poder.

Capital humano sobra en el país, sobra el talento para generar propuestas y una discusión responsable, que desenmascare quienes en este momento no tienen como prioridad el bienestar social y económico de la sociedad y quieran beneficiarse del debilitamiento de las instituciones democráticas y del sistema que nos ha permitido tener un respiro y surfear esta crisis.

La Universidad de Costa Rica tiene mucho que ofrecer y la posibilidad de ordenar la casa, enviando un fuerte mensaje a la sociedad costarricense de su liderazgo y su compromiso en situaciones de crisis cómo esta y sobre todo dejando callados a politiquillos de turno que quieren desmantelar la educación pública por intereses privados.

El aporte y capacidad está en la Universidad. Es hora de ordenar la casa, alzar la voz con firmeza y hacer propuestas responsables que articulen y fortalezcan la relación entre actores sociales, políticos y económicos.

 

 

 

 

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