No sé en qué momento…

Al analizar la situación vivida con el fraude cometido en las pruebas de bachillerato y escuchar que algunos padres de familia sabían de la

Al analizar la situación vivida con el fraude cometido en las pruebas de bachillerato y escuchar que algunos padres de familia sabían de la situación y se convierten cómplices de sus hijos, vienen a mi cabeza muchas cosas que no logré entender.

No entiendo en qué momento le compré a mi hija un celular de casi trescientos mil colones. Desde ese instante no solo tuve que seguir pagando por el  celular sino también por un plan para que se conectara a Internet.

Eso generó que pasara todo el día con su aparato en la mano y se llegara a dormir hasta muy tarde en la noche: juegos, aplicaciones, chats en grupo, fotografías y vídeos fueron más importantes que cualquier examen o trabajo escolar. Lo que más me alarmó fue cuando alguien le solicitó que le enviara unas cuantas  fotos “bonitas” para conocerla más íntimamente. En ese momento tuve la sensación de que algo debía hacer. Puse un castigo extremo; le quité el teléfono por tres días. Olvidé que para el cumpleaños le había regalado una “tablet” y que el “severo castigo” no incluía el uso de  ese otro artefacto tecnológico. Quedé atado de manos. Siguió  la misma rutina, al desayuno, almuerzo  y cena  siempre se debía estar conectado. Todos los mensajes son urgentes y deben responderse de inmediato. Es imprescindible poner el estado en Facebook o subir a Instagram la ifoto de lo que se hace en el momento y sumar la cantidad de “me gusta” para medir la popularidad.

Me puse a pensar también porque no entiendo por qué no soy capaz de  decirle que recoja los zapatos de su cuarto o que arregle su cama. No entiendo porque le doy tanto dinero para que gaste en el colegio si en la casa puede desayunar y almorzar.

El ser un padre responsable no es tan difícil. Mi padre lo fue y ni siquiera pudo terminar la escuela. Quizá fueron los límites que me estableció y que las circunstancias me hayan llevado a vivir “con un poco de hambre y con un poco de frío”.

Aun sigo sin entender pero creo que solo quiero darle todo lo que yo no tuve y no quiero que sufra las privaciones que yo viví.

Quizá por eso permito que la tecnología la abrume y la haga esclava con el fin de que obtenga sus metas a toda costa.

Yo no entiendo por qué se lo permito.

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