Opinión

No a la politización del rastreo de los orígenes del nuevo coronavirus

“Es extremadamente improbable” que el Covid-19 saliera de un laboratorio, así concluyó el Informe Mundial Convocado por la OMS sobre los Orígenes del SARS-COV-2: Parte China (Informe Conjunto China-OMS) publicado en marzo pasado. Sin embargo, desde hace tiempo, ciertos grupos de interés vienen instrumentalizando el rastreo de los orígenes del virus, propagando sin ningún fundamento que “el nuevo coronavirus se escapó del Instituto de Virología de Wuhan”. Estas acciones anticientíficas e inmorales han perturbado y socavado gravemente la cooperación global contra la pandemia. Nuestra posición en esta materia es consecuente y clara:

Primero, el rastreo de los orígenes del nuevo coronavirus es una cuestión científica y solo los científicos tienen la palabra. Ningún país tiene el derecho a desapreciar la vida humana, menos aún politizar esta cuestión científica o calumniar a otros países persiguiendo sus intereses políticos y egoístas.

Segundo, el informe conjunto China-OMS ha dado conclusiones y sugerencias ampliamente reconocidas por la comunidad internacional y por el círculo científico, que deben ser respetadas e implementadas por la OMS y todas las partes pertinentes. En lugar de empezar todo de nuevo, el ulterior trabajo de rastreo global de los orígenes del virus debe y solo puede realizarse sobre esta base.

Tercero, China siempre apoya y seguirá siendo parte de los estudios científicos sobre los orígenes del virus. Lo que rechazamos contundentemente es el rastreo politizado con base en la presunción de culpabilidad, que va en contra de la resolución concerniente de la Asamblea Mundial de la Salud y deshace el informe conjunto China-OMS.

Cuarto, la Secretaría de la OMS debe observar lo estipulado en la resolución de la Asamblea Mundial de la Salud, consultar plenamente con los países miembro sobre el plan de trabajo para el rastreo a nivel global y los mecanismos posteriores, así como respetar plenamente sus opiniones. En particular, ha de consultar al país implicado para acordar un plan de estudio y llevar a cabo una cooperación efectiva sobre esta base.

La historia de la humanidad nos enseña que un virus no se origina necesariamente de los primeros países que lo reportan, siendo un buen ejemplo la famosa Gripe Española. Muchos informes de investigación, incluyendo algunos de los EE.UU., demuestran que la pandemia de Covid-19 probablemente tiene varias fuentes y brotó en varios puntos.

China, con pleno respeto a la ciencia, ha participado activamente en la cooperación científica global en busca de los orígenes del nuevo coronavirus. Igualmente invitó en dos ocasiones a los expertos de la OMS a China para este fin, mientras que cierto país, con su propia puerta completamente cerrada, insiste en un tercer estudio en China. ¡Obviamente injusto y anormal! Por lo tanto 25 millones de internautas en China han firmado una petición para indagar el laboratorio de Fort Detrick, lo cual pone de pleno manifiesto las preocupaciones justificadas del pueblo.

Las voces justas deben y tienen que ser atendidas.

Recientemente, más de 70 países manifestaron su apoyo al informe conjunto China-OMS y su rechazo a la politización del rastreo de los orígenes del virus mediante una carta conjunta al director general de la OMS o declaraciones y notas verbales. Más de 300 partidos políticos, organizaciones sociales y think-tanks de más de 100 países y regiones presentaron una declaración conjunta ante la secretaría de la OMS haciendo un llamamiento a estudios objetivos y justos sobre los orígenes del nuevo coronavirus.

El virus y la pandemia no saben de fronteras ni razas. Al igual que los demás países del mundo, China también es víctima de la pandemia y ha hecho arduos esfuerzos y enormes sacrificios para combatirla. Ante la incesante y recurrente propagación del virus, sigue siendo la primera prioridad impulsar la distribución equitativa de las vacunas y combatir la pandemia con solidaridad y cooperación. China ya ha aportado más de 800 millones de dosis de vacunas a más de 100 países del mundo y 100 millones de dólares estadounidenses al mecanismo COVAX. El total de vacunas proporcionadas por China a todo el mundo en 2021 alcanzará a 2.000 millones de dosis, haciendo importantes contribuciones para apoyar la lucha antiepidémica de los países del mundo, en especial aquellos en vías de desarrollo.

Hacemos un llamamiento a todos los países del mundo a combatir la pandemia con solidaridad, cooperación y una actitud responsable y científica, con miras a construir conjuntamente la comunidad global de salud para todos.

 

 

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