Opinión

Macro geografía y geopolítica del Caribe centroamericano

Una macro unidad geográfica (MUG) es, en geografía, “un gran sector de tierra emergida, correspondiente al término de continente de uso habitual, considerando territorios individualizados por consideraciones históricas o políticas, antes que por principios geológicos”. En este contexto, América, que es un continente único, puede percibirse fácilmente como dividido en tres MUG: América del Norte, América Central y Antillas y América del Sur” (Wikipedia). En este artículo nos referiremos a América Central y Antillas.

Es necesario aclarar el concepto de “geopolítica” tan criticado en su origen. La “geopolítica”, expuesta por el geógrafo alemán Haushofer, le gustó a Hitler para sus propuestas del patriotismo alemán y sus excesos nazistas, dando como resultado la estigmatización de la geopolítica y de cualquier concepto asociado” (Eulalia Ribera, 2011). Algunos han intentado cerrar los ojos a debatir sobre las relaciones entre Estados o acciones de dominio llevadas a cabo por las mayores economías mundiales en América Central y el Caribe. Se impuso así, en nuestra naciente Escuela de Geografía de la UCR, una geografía de “estudios de cuencas y microcuencas hidrográficas” y posteriormente de “Sistemas de Información Geográfica”, es decir, un debate apolítico, subnacional y totalmente inofensivo, prescindible y sin protagonismo en nuestra vida académica, institucional, ni política.  La única excepción fue el periodo en que la Maestría de Geografía convocó estudiantes de Centro y Latinoamérica, a mediados de los 90, con el tema de “Ordenamiento Territorial en Centroamérica”.

La región Caribe como núcleo del imperio filibustero

A principios del siglo XVIII, el geógrafo Sandner identifica una situación, poco estudiada en nuestros textos oficiales de enseñanza: la instauración del “imperio filibustero” en el Caribe centroamericano que, poco a poco, sustituyó la férrea estructura de dominio español en la región. “Como imperio filibustero queremos indicar que detrás de las acciones y de los intereses individuales de los actores piratas o bucaneros se formó un contexto de acción y organización territorial”. No parece contradictorio que esta estructura espacial del “imperio filibustero” formó, hasta cierto grado, una nueva estructura territorial Caribe, que existía simultáneamente mientras continuaban los transportes marítimos de los españoles entre ambos mundos y mientras penetraban los intereses de Inglaterra, Francia y Holanda, que empezaron a tomar el control del caribe centroamericano. Muchas zonas costeras, del marco continental, pertenecían al mismo tiempo tanto al control español como al espacio de acción “filibustero-pirata-bucanera”. La Habana y Santo Domingo se redujeron a puertos con un “hinterland secundario y expuesto a oleadas de  comerciantes, contrabandistas y piratas europeos” en la “faja de barlovento” de las Antillas Menores, la menos fortificada y controlada por los españoles. En la “Mosquitia” centroamericana, los españoles se vieron frente al peligro de que este impulso penetrara hasta el Océano Pacífico para “romper la continuidad territorial española dividiéndola en dos alas, una centroamericana, incluso México, y otra ala suramericana” (Gerhard Sandner, 1981).

El designio divino de John Cotton y Nicholas Spykman

En el imaginario estadounidense y el mito que los define, en su identidad cultural, pesa mucho el discurso profético del reverendo John Cotton (1585-1652) para el asentamiento inglés en el nuevo mundo, empleando citas bíblicas y autodesignándose como “el pueblo elegido” (Emilio Sánchez de Rojas Díaz, octubre de 2012). Nicolas Spykman (1893-1943) fue un influyente estratega norteamericano de origen holandés, propuso el “perímetro de seguridad de los EE. UU.”: del estrecho de Bering hasta Hawái, luego a las islas Galápagos (Ecuador), pasa a la Isla de Pascua (Chile), al canal de Magallanes y luego a las Malvinas, asciende hasta las Islas Azores, en el centro del Atlántico (Portugal) y de ahí se proyecta a Islandia, regresando por el norte polar hasta el punto de partida. Además, propuso una zona mediterránea o “Mare Nostrum” (México, América Central y el Caribe, además de Colombia y Venezuela); y otra zona al sur, en donde la cuenca del Amazonas hace la función del desierto del Sahara entre África y Europa, separando la llamada zona ABC (Argentina Brasil y Chile). Esa es la esencia de la política exterior de EE. UU. hacia Hispanoamérica. De nuestra parte no hay una visión común, Hispanoamérica parece quererse emancipar de los hermanos mayores anglosajones; pero México prioriza su acuerdo comercial norteamericano y le preocupa Centroamérica y el Caribe, en función de sus propios riesgos, por lo que renuncia a su liderazgo regional hispanohablante; mientras Brasil se proyecta al Unasur sudamericano.

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